CFK toma impulso desde el exterior

| Cristina Fernández de Kirchner hace giras por el mundo en las que sí habla con la prensa mientras le encanta fotografiarse con famosos; esta vez lo tocó a los Clinton.

IGNACIO QUARTINO, CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES

Primer acto: aterriza un helicóptero y su pasajera VIP desciende una vez que termina de girar la última hélice, porque no quiere que el viento despeine una sola extensión de su cabellera.

Segundo acto: una asistente de la pasajera VIP le traslada los vestidos exclusivos de una conocida diseñadora y se preocupa de que tenga su botella de agua mineral preferida, llevada desde Buenos Aires.

Tercer acto: un camarógrafo y un productor cinematográfico filman cualquier acto público de la figura femenina en cuestión junto a los personajes más influyentes del planeta.

¿Cómo se llama la película? CFK. Es decir, Cristina Fernández de Kirchner, la "primera ciudadana" que ahora quiere ser presidenta.

Más cerca de parecerse a Hillary Clinton que a la popular Eva Perón, la primera dama argentina no deja detalle librado al azar en su camino a convertirse en la primera mujer en llegar al poder por el voto popular y la segunda, tras el malogrado gobierno de Isabel Perón.

Su campaña es muy glamorosa. Con un helicóptero del gobierno a su disposición recorre el Gran Buenos Aires, el distrito electoral más importante de Argentina y, cuando no viaja en el halcón negro, éste llega a su casa de descanso en El Calafate con el único objetivo de acercarle los diarios del día para que pueda informarse de lo que ocurre en su país.

En el Tango 03, el avión presidencial, recorre con su marido el interior de Argentina y América del Sur. En un avión alquilado recorre Europa, Estados Unidos y México, para optimizar las relaciones bilaterales con las economías más poderosas del mundo.

Con esos medios de transporte, Cristina mantiene la ronda de contactos que comenzó a principios de este año, cuando el matrimonio Kirchner no daba pista alguna de quién iba a postularse al sillón de Rivadavia. El humo blanco llegó recién en julio, cuando Cristina, a través de una pegatina de afiches en Buenos Aires con su foto y con el slogan "el cambio recién empieza", anunciaba su lanzamiento como candidata por el Frente por la Victoria.

Su primer acto fue en el Teatro Nacional de La Plata, en julio, donde se dirigió exclusivamente a su marido, gobernadores, intendentes y funcionarios para oficializar su postulación.

El lugar, el Nacional de La Plata, no fue elegido al azar. Forma parte de una de las tantas cábalas políticas de la potencial presidenta de los argentinos (como quieren que la llamen) y que tiene su inicio en la campaña proselitista de 2005, cuando se impuso con comodidad a Hilda Duahlde en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires.

Aquella táctica no sólo es idéntica por el lugar elegido para el primer acto. También incluye llamarse a silencio ante los medios de comunicación de Argentina. Sus propuestas sólo se conocen a través de los actos que hace en público. Como sostiene la revista Rolling Stone, CFK es igual que el grupo de rock Patricio Rey y sus redonditos de Ricota. Además de ser originarios de la ciudad de La Plata, ninguno da entrevistas, conscientes de que no hay nada mejor que el silencio como herramienta de publicidad. Ética "ricotera", se le dice en Argentina.

Pero a diferencia del grupo de rock, Cristina intenta ser reconocida internacionalmente. Le gusta cuidar al detalle su imagen para coquetear y llamar la atención de las figuras políticas y empresariales del mundo. Mes a mes queda demostrado en una foto en la que posa sonriente con algún poderoso.

Una semana después de anunciar su candidatura viajó a España para reunirse con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y la realeza española. En agosto pudo concretar un encuentro en México con Carlos Slim, el empresario que alterna en el primer lugar del hombre más rico del mundo con Bill Gates. A mediados de septiembre, en Berlín, logró el propósito de su visita cuando las cámaras de La Corte (productora de contenidos audiovisuales contratada por el matrimonio Kirchner) captaron a la primera dama con la canciller alemana, Angela Merkel, que había sido declarada unos días antes por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo.

La foto de CFK con Merkel fue parte de un tour que la candidata realizó por Alemania y Austria entre el domingo 9 y el miércoles 12 de septiembre junto a una comitiva de 15 personas y que demandó un gasto aproximado de 800 mil pesos argentinos (unos 266 mil dólares) por semana, según reveló la opositora revista Noticias, por concepto de pasajes, estadías, hoteles, viáticos y sueldos de funcionarios.

La pregunta del millón en Argentina es si la eventual presidenta rendirá gastos en las elecciones y, en caso que lo haga, si está incluida la decena de viajes que lleva realizados para hacer campaña con plata del Estado. Por ahora, existe la pregunta pero ni CFK ni sus voceros consideran dar una respuesta. ¿La darán?

Quince días después del regreso de Alemania, la candidata prosiguió su campaña en el exterior. En esta ocasión, el destino de la "primera ciudadana" (como prefiere que la llamen antes que primera dama) viajó hacia Nueva York junto a su marido, Néstor Kirchner, en el marco de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas. Este viaje se ha convertido en un clásico del matrimonio desde que Kirchner está en el poder. Hasta repiten el ritual de alojarse en la exclusiva suite del Four Seasons donde una noche se paga más de 13 mil dólares.

En 2007, el objetivo del matrimonio fue tener más fotos con poderosos, sus colegas del matrimonio Clinton, por ejemplo. ¿Acaso pudo haber mejor encuentro que éste? Ella (Hillary) se perfila como futura presidenta de los estadounidensess y él (Bill) es recordado con nostalgia después de George W. Bush.

Pero la agenda de los "pingüinos" (como ellos se autodenominan) no se limitó a un desayuno con el matrimonio presidenciable del país más poderoso del mundo. También estuvieron con Rupert Murdoch, propietario de uno de los multimedios más importantes del planeta que cuenta, entre otras empresas, con las cadenas Fox. De hecho, la excusa de la reunión sirvió para que Murdoch anunciara que la señal Fox News en español se producirá en breve en Buenos Aires, lo que implica el traslado de todos los operadores de la señal a la capital argentina.

A los extranjeros, sí.

El encuentro con Murdoch (que según comenta el opositor semanario Perfil fue promovido por el ex presidente español, José María Aznar) marca un estilo de la "primera ciudadana" para relacionarse con los medios. Su entorno suele repetir que ella no habla con los periodistas, sino con los patrones de los periodistas. Es decir, los dueños de las radios, canales y diarios de Argentina porque los ejecutivos tienen preocupaciones muy distintas que las discusiones coyunturales. Por eso, el caso Murdoch no debe ser visto como un episodio aislado.

De todas maneras, a nivel internacional la futura presidenta de los argentinos se permite algunas licencias y suele dar alguna que otra entrevista. Por ejemplo, en su viaje a Nueva York aceptó gustosa la invitación a un almuerzo con directores y editores de la revista Time. Antes, había aceptado ser entrevistada por El País de Madrid cunado estuvo en España y por la CNN en español durante su visita a México. Incluso CNN quiso ir un poco más allá aprovechando el guiño de Fernández y le ofreció emitir un debate con su más inmediato seguidor en las encuestas (en este caso sería Elisa Carrió), pero los asesores de la senadora no lo creyeron conveniente para sus aspiraciones presidenciales. Forma parte de la cábala y de su estrategia: "en 2005 pasó la campaña electoral sin dar un solo reportaje y ganó por afano, andá a convencerla de que tiene que hablar con los periodistas. Sí así le va fenómeno", dice una fuente cercana.

En varias oportunidades, los periodistas argentinos que siguen a la primera dama se encontraron ante la sorpresa de tenerla cara a cara junto con varios medios internacionales y que la candidata contestara sólo a los micrófonos de los canales que no eran argentinos. Existe una sola excepción: Gonzalo Rodríguez, el notero del programa Caiga quien caiga, encargado de cubrir las andanzas del "matrimonio K". Aunque por ahora el periodista nunca logró que Fernández o su marido formen opinión con sus respuestas. A diferencia de ciclos anteriores las preguntas de los movileros del programa de Mario Pergolini al presidente dejaron de ser incisivas como en la época de Eduardo Duahlde o Carlos Menem y ahora se reducen a un diálogo entretenido, con cruce de chistes y piropos hacia la primera dama por su belleza.

Pergolini, en su rol de productor y creador de este ciclo televisivo, intenta tomar distancia de quienes acusan a Caiga quien caiga como un medio oficialista y se defiende respondiendo que los Kirchner forjaron una buena relación respondiendo las consultas en tono de broma y que su equipo lo asumió como las reglas de juego.

Ante esta situación, la oposición intenta sacar provecho del hermetismo oficialista y promete atender a la prensa en caso de llegar al poder. Quien más insistió en este tema fue el gobernador de la provincia de San Luis y candidato del peronismo anti kirchnerista, Alberto Rodríguez Sáa, que prometió brindar una conferencia de prensa en caso de triunfar en las urnas, el 28 de octubre.

Hasta el momento, nada hace suponer que esto vaya a ocurrir. A menos de un mes de las elecciones, las encuestas dan ganadora a CFK en la primera vuelta con poco más del 40% de los votos, suficiente para evitar el balotaje. Rosendo Fraga, politólogo y responsable de la consultora Nueva Mayoría, sostiene que la foto actual de las encuestas es muy buena para el matrimonio Kirchner. Sin embargo, la película es mala.

"Cristina Kirchner ronda el 40 % de adhesión cuando a principios de año su nivel de aceptación rondaba el 50 y ese porcentaje se fue perdiendo gradualmente", indicó el especialista, argumentado con los casos de corrupción que salpicaron al oficialismo en el último tiempo: Skanska, la valija del venezolano Antonini Wilson, la destitución de la ministra de Economía, Felisa Micheli, y la inflación de los precios de los alimentos y servicios.

Fraga se suma a la corriente de analistas que entiende que el largo plazo en política argentina son tres semanas (justo la cantidad que queda para la elección) y que nunca está dicha la última palabra antes que los argentinos expresen su voluntad a través de las urnas. Sin embargo, a pocos días de las elecciones, los votos de los 12 candidatos opositores no pueden igualar la línea de Cristina, por más que Elisa Carrió (segunda en las encuestas) considere que los porcentajes son exagerados y que habrá sorpresas cuando se conozca el escrutinio a boca de urna.

Por el momento, nada parece detener la marcha de Cristina hacia el objetivo de ser la primera presidenta electa de los argentinos. Y la más coqueta.

Yo, argentina

El conflicto por la instalación de Botnia en Fray Bentos es un tema que difícilmente sea abordado por Cristina Fernández de Kirchner antes de las elecciones del 28 de octubre. Sin embargo, las relaciones bilaterales con Uruguay preocupan a la primera dama argentina, no sólo por la magnitud del conflicto, sino por la imagen que dejaría ante el resto del mundo. Serían en vano los viajes y las fotos con las principales figuras políticas del planeta si no logra resolver un conflicto internacional que padece en su país. Contraria a la postura de su marido de evitar protocolos y salir del país la menor cantidad veces posibles, Cristina priorizó estrechar lazos con las potencias mundiales y con los países de Sudamérica. Venezuela, Ecuador y Brasil fueron los destinos elegidos por la primera dama argentina para optimizar las relaciones. Uruguay no figura en su agenda, al menos hasta que no asuma como presidenta el próximo de 10 de diciembre. ¿Podrá Cristina llegar al sillón de Rivadavia sin el conflicto a cuestas? El deseo del gobierno argentino es que la primera dama argentina firme el acuerdo con Uruguay ni bien asuma su mandato.

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