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Entrevista a Ernesto Ekaizer, de El País de Madrid | La cautela de Aznar y la seguridad de Bush
"Bush habla como si fuera Julio César"
El periodista que publicó el acta de la cita privada entre George Bush y José Aznar un mes antes de la invasión a Irak analiza los aspectos claves de lo que reveló.

CÉSAR BIANCHI

EL MIÉRCOLES 26 DE setiembre El País de Madrid publicó el acta de una conversación privada que mantuvieron el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, cuatro semanas antes de la invasión a Irak, que se produjo el 19 de marzo de 2003.

El sábado 22 de febrero de aquel año, Bush y Aznar se reunieron en el rancho del primero en Crawford, Texas, e intercambiaron opiniones temerarias sobre lo que se preveía como inevitable. Ese encuentro tuvo seis testigos: tres por el lado del gobierno estadounidense y otros tantos del lado español.

El periodista del diario madrileño Ernesto Ekaizer accedió a una copia del acta de esa cita y publicó un diálogo ilustrativo para entender, en perspectiva, una guerra que ya lleva cuatro años. Bush, en confianza, le dijo a Aznar que había llegado el momento de "deshacerse" de Saddam Hussein. "Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo", le avisó.

El 31 de enero de 2003, tras una entrevista con su firme aliado, el premier británico Tony Blair, Bush planificó un último recurso diplomático: proponer una segunda resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que avalara la invasión a Irak. Pero Bush tenía pensado entrar igual, porque ya tenía 200.000 soldados en las gateras, listos para la guerra.

Según dijo Ekaizer, la demora se debió a que de todas maneras no podía hacerlo antes por la imposibilidad de pasar por Turquía. La prórroga, entonces, fue parte de una simulación perfecta.

Aznar, en el diálogo que publicó Ekaizer y que dio la vuelta al mundo, le rogó a Bush apoyo para revertir la sensación popular. "Necesitamos que nos ayuden con nuestra opinión pública. Estamos cambiando la política que el país ha seguido en 200 años", intentó disuadirlo el dirigente español. El tejano le contestó: "La resolución estará hecha en la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido".

La charla privada tuvo ribetes asombrosos, como la presión a Chile, México, Angola o Camerún en el sentido de que voten la resolución o se atengan a las consecuencias. "(El ex presidente chileno Ricardo) Lagos debe saber que el acuerdo de libre comercio con Chile está pendiente de confirmación en el Senado y que una actitud negativa en este tema podría poner en peligro esa ratificación", dijo Bush.

Incluso eligió el día de la invasión: "Blair prefiere el 14 (de marzo), yo prefiero el 10. Esto es como el juego del policía malo y el policía bueno. A mí no me importa ser el policía malo y que Blair sea el bueno", confesó.

"Ten un poco de paciencia", le rogó en determinado momento el mandatario español. "Mi paciencia está agotada, no pienso ir más allá de marzo", respondió el presidente de Estados Unidos.

La charla -que reveló en exclusiva El País de España- tuvo momentos memorables, como el siguiente:

Aznar: -¿Es cierto que existe la posibilidad de que Saddam Hussein se exilie?

Bush: -Sí, existe esa posibilidad. Incluso que sea asesinado.

Y eso que el ejército estadounidense todavía no había entrado a Irak.

Ekaizer, en entrevista concedida a Qué Pasa, comentó cuán fidedigno es el documento al que tuvo acceso y analizó algunos de los pasajes más importantes del controvertido diálogo que recorrió el orbe hace poco más de una semana.

-Me imagino que publicar un documento tan impactante no es cosa de todos los días…

-No, pero tampoco es la primera vez que en mi larga carrera periodística tengo scoops (primicias) importantes. Esta ha dado la vuelta al mundo y es importante. Yo venía trabajando en un libro en los últimos dos años sobre Aznar en la guerra de Irak y como parte de ese trabajo tuve acceso primero a una versión resumida de este documento y luego persistiendo y persistiendo, conseguí la versión completa. Conseguí un acta. Tuve acceso a las personas que pudieron autentificar el documento y así lo hice.

-No le voy a preguntar cuáles fueron sus fuentes, pero…

-Le aclaro que no fue una filtración oficial, sino el fruto de un trabajo de investigación.

-Pero es que es dable pensar que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero le pudo haber facilitado ese documento…

-Lo niego. No es así. El gobierno de Rodríguez Zapatero no tenía acceso a este documento como gobierno. Puede ser que sí lo hayan tenido otras áreas del gobierno, de la administración, pero creo que Zapatero se enteró de esto por el periódico. El embajador español en Washington, el señor Javier Rupérez, estuvo en la conversación y fue él el encargado de labrar el acta, sobre la base de las notas que se tomaron.

-Usted se basa en las versiones taquigráficas de algunos testigos…

-Sí, estamos hablando de personas que tienen un gran entrenamiento en tomar versiones taquigráficas. Por ejemplo, el señor Putin y el señor Zapatero se ven mañana en la casa que tiene Putin en el Mar Negro, y una de las personas que está allí va a tomar notas taquigráficas de todo lo que hablan. En este caso hablamos de una conversación personal con seis personas presentes en el rancho de Crawford el 22 de febrero de 2003. Fue una reunión privada pero habían seis personas presentes: tres por el lado español y tres de Estados Unidos.

-¿Cómo ha tomado el pueblo español la divulgación de este diálogo?

-Ha habido una convulsión muy grande, porque el pueblo español estaba contra la guerra. Fue una de las poblaciones más contrarias a la guerra en el mundo: un 85 u 90% de la gente estaba en contra según las encuestas, y aunque hubieran tenido el aval de Naciones Unidas, estaba en contra. La noticia ha causado un terremoto en España impresionante. El País no ha tenido una noticia de tanta repercusión a nivel nacional y mundial. La web de El País ha conseguido una cantidad de entradas impresionante. Hoy mismo la noticia más leída es la que dice que la portavoz en la Casa Blanca dijo que no podía comentar ese tema porque era una conversación privada. Y muchos periodistas estadounidenses le preguntaron una y otra vez sobre esta noticia que divulgamos.

-Ahora empezará la caza de brujas para saber quién filtró la información…

-No lo sé, pero es una información indestructible.

-¿Su fuente no lo llamó para hacerle saber su preocupación?

-No, absolutamente no.

-¿Qué momento de ese diálogo entre Bush y Aznar a usted le resultó el más sorprendente?

-El diálogo en su totalidad me resulta impactante por la manera en la que hablan. Hablan dos personas que tienen un conocimiento íntimo, de gran confianza. En segundo lugar, la manera directa y casi imperial de Bush, que habla como Julio César a uno de sus centuriones. Eso está claro cuando alude a América Latina: la amenaza a Ricardo Lagos, el entonces presidente de Chile, en relación a la firma del Tratado de Libre Comercio, la impresionante desproporción de hablar de países como… ¡Angola y Camerún! Es impresionante su tono amenazante. Ese tono nosotros ya lo conocíamos porque yo estuve en Naciones Unidas, en febrero y marzo de 2003 para la cobertura de la guerra, ¡y a los países que se oponían a la guerra les llamaban "indecisos"! Eran Camerún, Chile, Angola, Pakistán, Guinea y México: les pincharon los teléfonos, el día sábado 8 de marzo elaboraron un documento y a las pocas horas yo ya lo tenía por (John) Negroponte, el embajador de Estados Unidos ante la ONU. Todo eso lo conocíamos.

-¿Qué es lo más revelador de todo lo dicho?

-Lo más importante, yo creo, son dos cosas. Primero, la confirmación por parte de Bush de que Estados Unidos estaría en Bagdad antes de finales de marzo. Bush dice una cosa muy relevante: "en dos semanas estaremos militarmente listos". Esto es muy importante. Tenemos ya constancia documental de que la invasión estaba prevista para mediados de febrero. Hay problemas con Turquía que llevan a retrasar la operación militar: todo el programa que estaba pensando para mediados de febrero, no podría materializarse, porque las tropas no podían pasar por territorio turco. Eso lleva a replantear militarmente toda la operación, y exige por ende, un tiempo de retraso. Ese tiempo de retraso es el que le concede Bush a Blair, quienes se reunieron el 31 de enero de 2003 -20 días antes de la reunión de Bush con Aznar- y ahí Blair le plantea que era necesaria una segunda resolución para el Reino Unido porque políticamente la situación era dramática, el Partido Laborista estaba en crisis y el Parlamento estaba que hervía. Entonces le pidió la segunda resolución, para mostrarle al pueblo británico que él estaba luchando por una segunda resolución. A Bush no le cuesta nada concederle lo que Blair le pide, porque como tenía que retrasar la operación, no le preocupa nada hacer el teatro de que iría por una segunda resolución de la ONU. Eso es lo que le comunica Bush a Aznar en la reunión del 22 de febrero. Incluso se lo dice en tono jocoso: "a mí no me importa hacer de policía malo y que Blair sea el bueno" o cuando dice "la resolución está hecha en la medida de lo que pueda ayudarte, me da lo mismo el contenido".

-Llama la atención la ingeniería diplomática que hay detrás de ese escenario. Cuando dice que el gobierno egipcio se comunicó con Hussein y que él pedía algunas prebendas (irse con mil millones de dólares y la información sobre armas de destrucción masiva) para alejarse y que no cunda el pánico.

-No sabemos si esa información es cierta o no. Es algo que dice Bush. Pero Bush ha dicho tantas cosas que parecían informaciones de primera mano y han sido erróneas… La prensa estadounidense le ha dado mucha bolilla a esto porque está haciendo su propio ajuste con Bush y está recordando las cosas que él decía en público esos días y lo que dijo en la charla con Aznar comparándolo con hoy. El otro día lo hicieron en la Casa Blanca. Le dijeron: "oiga, si Bush dice el 22 esto y tres días después el señor (Ari) Fleischer, que era el portavoz, decía esto otro. ¿Cómo es posible?" Y la Casa Blanca dice: "eso es pasado, hoy estamos en Irak". Yo, lo de irse con su dinero y su información y "acá no ha pasado nada", no me lo creo. La realidad es que Saddam se quedó y no se fue y pasó lo que pasó.

-En determinado pasaje de la charla, Bush no descarta que Saddam sea asesinado…

-Él habla de un asesinato en esos días, antes de que se desencadene la guerra. Un asesinato para luego ocupar Irak sin problemas.

-¿Aznar o allegados a él lo han llamado después de la publicación de esta nota?

-Hablé con el coordinador de la campaña electoral, con quien tengo una excelente relación, y entrevisté a Mariano Rajoy (ex ministro, coordinador de la campaña de Aznar y hoy presidente del Partido Popular, PP) y dijo que Aznar quería una segunda resolución y para Bush no era prioridad. Hay una declaración de Rajoy el miércoles 26 con el acta en la mano donde reconoce que hay una diferencia sustancial entre lo que pasó en Afganistán e Irak y es que al primero se ingresó con una resolución de Naciones Unidas y al segundo no.

Aquí un fragmento de la charla revelada en el acta que publicó Ekaizer en El País de Madrid:

Aznar: "Me preocupa tu optimismo"

Bush: Lo tenemos que coger ahora mismo. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo (de 2003) (...) Los egipcios están hablando con Sadam. Parece que ha indicado que estaría dispuesto a exiliarse si le dejaran llevarse 1.000 millones de dólares y toda la información que quisiera sobre armas de destrucción masiva.

Aznar: Es muy importante contar con una resolución. No es lo mismo actuar con ella que sin ella.

B: La resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido. Mi paciencia está agotada...

A: No te pido que tengas una paciencia infinita. Simplemente que hagas lo posible para que todo cuadre. (...) ¿Es cierto que existe la posibilidad de que Sadam Husein se exilie?

B: Sí, existe esa posibilidad. Incluso de que sea asesinado.

A: ¿Exilio con alguna garantía?

B: Ninguna. Es un ladrón, un terrorista, un criminal de guerra...

A: Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo.

B: Soy optimista porque estoy en lo cierto. Nos ha correspondido hacer frente a una amenaza contra la paz.

Perfil

Ernesto Ekaizer, 58 años. Nacido en Buenos Aires, es adjunto a la dirección de El País de Madrid. Ha trabajado en diversas publicaciones en Argentina y en España fue redactor jefe del diario La Vanguardia en Madrid y subdirector de la revista El Globo, entre otros. En 1998 fue enviado a Londres para cubrir los episodios judiciales del caso Pinochet, y publicó el libro Yo Augusto. En mayo de 2000 ganó el premio Ortega y Gasset de periodismo por sus trabajos sobre dicho caso.

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