Cosas que no cambiaron

Nueva York. Con dolor, Estados Unidos recordó su día más triste. 420x300
Nueva York. Con dolor, Estados Unidos recordó su día más triste.

A seis años de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos aún tiene que convertir una sombría remembranza en una sobria reflexión.

El martes de esta semana, los estadounidenses correctamente condenaron a los terroristas que mataron a casi 3.000 de sus compatriotas, elogiando después a los héroes que perdieron vidas salvando vidas.

Nada ha cambiado a estos universos paralelos, ni el 11 de septiembre ni el hecho que haya probabilidades de llegar a 4.000 soldados estadounidenses en Irak para fin de año, en una innecesaria guerra que el presidente Bush vinculó falsamente al 11-S. Nada ha acicateado a Estados Unidos para que haga un examen de conciencia. Hasta la fecha, el presidente Bush no ha pedido sacrificio alguno y ciertamente no se ha ofrecido uno solo.

La evidencia está en nuestros juguetes y en nuestras dimensiones. Los estadounidenses seguimos envolviéndonos en la inocencia de las víctimas del 11 de septiembre en contra del "rostro del mal", en las palabras de Bush. Sin embargo, mantenemos nuestro atormentador ataque sobre los recursos del mundo, sin preocupación con respecto a cuándo la mera envidia mundial a nuestro alrededor es sacudida hasta convertirse en maldad en una cueva de Afganistán.

El martes, por ejemplo, la Casa Blanca emitió una "hoja de hechos" sobre el 11 de septiembre, con la intención de tranquilizar a los ciudadanos al decir que "nosotros estamos atacando el terrorismo desde la raíz mediante el avance de libertad, independencia y prosperidad``. El problema es que muchas de nuestras nociones de prosperidad actualmente son tan anticuadas que podrían ser combativas.

A los pocos minutos que el documento antes mencionado fuera transmitido al aire, la Alianza de Fabricantes Automovilísticos y la Asociación Nacional de Concesionarios Automovilísticos anunciaron una nueva base de datos. Esta base de datos recuerda que las camionetas deportivas de lujo, conocidas como SUV, aún son el camión ligero más popular en la nación. Como un ejemplo de la dependencia de grandes consumidores de combustible, 61% de las ventas de camiones ligeros en Massachusetts no son de minicamionetas, ni de camionetas de carga o vans comerciales, sino camionetas SUV.

Pese a que murieran tantos civiles estadounidenses el 11-S y haber perdido tantos soldados en la invasión y ocupación de Irak, la participación estadounidense del consumo mundial de petróleo de hecho aumentó ligeramente, yendo de 21 a 21,9%, con base en datos federales. La dependencia del petróleo extranjero aumentó, no disminuyó.

No sorprende, entonces, que los automóviles estadounidenses de mayor tamaño siguen yendo de la mano con hogares más grandes y con mayor consumo de energía. Nos comportamos como si tuviésemos la capacidad de construir una fortaleza personal en contra del siguiente 11 de septiembre. El tamaño promedio de una nueva casa en Estados Unidos ha crecido en casi 60 metros cuadrados desde que Bush entró al cargo. Con base en datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, el tamaño promedio de las casas ha pasado de 690 metros cuadrados, en 2000, a 748 m2 en 2006. Por primera vez el año pasado, el sur del país se unió al noreste en cuanto a rebasar la marca promedio de 760 metros cuadrados. Esto pese a la prolongada tendencia de familias de menor tamaño.

A medida que se llora a los muertos del 11 de septiembre y se lamentan las muertes diarias de soldados estadounidenses en Irak, se come como si no hubiera mañana para nosotros mismos, inspirando un aumento en las tasas de obesidad que avergonzarían a un cerdo. Basado en datos de un informe que acaba de ser divulgado por el Fondo para la Salud de Estados Unidos, 47 estados del país registran tasas de obesidad superiores a 20%. Mississippi se ha convertido en el primer estado que rompe la barrera de 30%. El gobierno ha estimado que la obesidad le cuesta al país entre 69.000 y 117.000 millones de dólares al año.

Otros 14 estados de la nación presentan índices de obesidad de cuando menos 26% y están aumentando kilos para alcanzar a Mississippi.

La Casa Blanca, en tanto, dice con respecto al 11 de septiembre: "Recordamos a los heroicos hombres y mujeres que arriesgaron y sacrificaron sus vidas para que otros pudieran sobrevivir``. ¿Qué dice acerca de su sacrificio cuando los estadounidenses, de una forma sin precedentes, se comen a sí mismos para terminar anticipadamente en la tumba?

Grandes autos. Casas extensas. Vientres prominentes. Por supuesto, hay mucho más con respecto a Estados Unidos que esto, en particular las libertades. Sin embargo, esos son símbolos de que se da libertad excesiva con respecto a nuestra prosperidad.

La Casa Blanca pidió que se recordara las pérdidas en "el ataque más brutal en la historia de la nación".

Por cuánto tiempo seguirán simpatizando enteramente otros países con nuestra pérdida es un interrogante que va creciendo. Con cada kilo, cada metro cuadrado, cada camioneta deportiva de lujo, los estadounidenses conducen su propio ataque sobre lo que deberían compartir con el resto del mundo.

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