Marcelo tiene sólo 24 años. Hace ya casi un mes se peleó con su familia y se fue de su casa. Estaba durmiendo bajo un árbol en la terminal de Tres Cruces cuando un equipo del Programa de Atención a los Sin Techo lo despertó y le preguntó si quería ir a un refugio. El frío no dejaba decir que no. Estuvo durmiendo todas las noches en el local de la calle Urquiza. El jueves 16 de agosto fue trasladado al Velódromo Municipal. La intendencia habilitó las oficinas del lugar como refugio por un mes. Esperan que para entonces el frío haya menguado.
Esa noche del jueves había 26 hombres en la misma situación que Marcelo. Algunos traían un bolso con pocas cosas: mate, termo, y alguna ropa para cambiarse. Otros llegaban sin nada. Todos eran anotados en una lista. Sólo había lugar para 35. El refugio cerraba a las 22, pero dos horas antes quedaban sólo siete plazas. La funcionaria de Inspección General de la Intendencia, encargada del registro de personas, confesó que con estos fríos, no se le niega la entrada a nadie. "Si viene y golpean la puerta, se abre y se los deja dormir en los bancos. No hay quién aguante este frío".
Con el Velódromo, ya son nueve los refugios montevideanos. El crudo invierno obligó al Ministerio de Desarrollo Social a abrir dos refugios nocturnos más. También se vio forzado a ampliar el horario de atención en cada uno: este año funcionan de 19 a 8.
Cuando se creó el Ministerio de Desarrollo Social, nació el Programa de Atención a los Sin Techo (Past) y asumió la responsabilidad de los refugios que tenía el Plan Invierno de la intendencia. En Montevideo el Programa tiene 430 camas habilitadas todo el año. Sólo hay cuatro refugios en el interior: uno en San José, uno en Paysandú, uno en Maldonado y dos en Canelones. El cupo diario en el país es de 700 camas. Las autoridades estiman que este año se superará el número de personas que transitaron por los establecimientos del Mides. Mientras en todo 2006 pasaron por los refugios 1620 adultos y 180 niños, sólo en este invierno ya hubo más de 1.400.
Los refugios son sólo para los que viven en la calle. El ministerio organiza recorridas por distintos barrios de la capital, para invitar a las personas a los refugios. Todos los días a partir de las siete de la tarde, dos camiones del Ejército con funcionarios del Mides transitan la ciudad. Pero por mucho frío que haga, no todos quieren subir.
Desde marzo unos 308 uruguayos se resistieron a ir a un refugio. Pero el invierno melló en las excusas y en los últimos meses casi todos fueron atendidos "Hay muy pocas personas que con estos fríos se resisten a ingresar en un refugio. El frío ya no se aguanta", dijo Ana Llobet del Past. En los días de más frío entre cuatro y cinco personas rechazaron la oferta de una cama, comida y un lugar calefaccionado. "Generalmente son hombres y en la mayoría de los casos tienen problemas psiquiátricos. No están conscientes de su situación. En otros inviernos, hay familias enteras que se niegan a venir al refugio, pero este año fue más duro", concluyó Leticia Aguiar, directora del Past. El equipo recorre Parque Rodó, Centro, Ciudad Vieja, Tres Cruces y Paso Molino. Pero también acuden a llamados de vecinos que notifican personas en situación de calle. A los pocos que quedan en la calle, el ministerio les deja frazadas, agua caliente y algo de comida. E insisten al día siguiente. También se les obliga a firmar un documento donde consta que no quisieron ir.
Marcelo está conforme con la atención recibida en el refugio. Dice que se va a quedar hasta que el frío no se sienta tanto. Después buscará algún trabajo para poder pagarse una pensión. A las 8 de la mañana del viernes, los 27 hombres del refugio abandonaron el Velódromo. Saben que en pocas horas podrán volver a por un lugar caliente y una cama para pasar la noche.