El poder de los gemelos

| En un caso que resulta inédito, Polonia está gobernada por dos hermanos gemelos, Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro, respectivamente que han mostrado una buena disposición a enfrentarse con los líderes europeos.

Jefes. Lech, izquierda, y Jaroslaw Kaczynski están a cargo de Polonia. 400x300
Jefes. Lech, izquierda, y Jaroslaw Kaczynski están a cargo de Polonia.
Bloomberg

Cuando a fines de 2005 Jaroslaw Kaczynski fue elegido líder de su partido y, por lo tanto, nombrado primer ministro de Polonia, se negó a asumir el cargo. Hacía pocos días su hermano Lech había ganado las elecciones presidenciales y alegó que se vería muy extraño que dos gemelos idénticos dirigieran el país.

Sin embargo, poco después, cuando su hermano el presidente se lo pidió, reconsideró su decisión y asumió la primera magistratura. Y efectivamente se ve extraño. En el tiempo que llevan de gobierno han ido ganándose un lugar privilegiado en el humor político europeo, hasta coronarse con el montaje fotográfico que dio la vuelta al mundo en el que aparecen tomando leche de los pechos de Angela Merkel.

Las principales críticas que han recibido tienen que ver con su comportamiento errático en materia de relaciones exteriores, y con el hecho de que en tiempos de consenso se empecinen en enfrentarse a Alemania con una retórica virulenta, plagada de alusiones a diferencias históricas.

Muchos ven a los Kaczynski como un dupla riesgosa para los equilibrios europeos, especialmente desde que hicieran peligrar el mes pasado iniciativas clave destinadas a desburocratizar la toma de decisiones en el Parlamento europeo y a agilizar su gobierno.

¿Cómo llegaron estos hermanos -que se hicieron conocidos en 1962 a nivel nacional cuando protagonizaron el film Dos que se robaron la luna- a liderar su país? Analistas coinciden: capitalizando el descontento con la forma en que se llevó a cabo la transición a la democracia desde que en 1989 colapsara el régimen pro soviético.

Polonia fue el primer Estado comunista en abandonar el comunismo. Hubo allí una transición pactada entre el antiguo régimen y el sindicato Solidaridad, liderado por Lech Walesa. Tras ello, se han turnado en el gobierno coaliciones herederas del viejo régimen con otras, conformadas por partidos escindidos de Solidaridad.

Ley y Justicia, el partido de los Kaczynski, representante de la derecha más conservadora, es uno de estos últimos. A pesar de ser el partido mayoritario, tiene menos del 25% de apoyo popular. Para poder gobernar, intentó formar una alianza con el segundo partido mayoritario, el centrista y laico Plataforma Cívica. Pero las negociaciones fracasaron. Se unió entonces a dos partidos minoritarios bastante radicales, antieuropeístas, considerados extremistas por parte del electorado.

De a poco, Ley y Justicia, el partido de los gemelos, se ha ido contagiando con el fervor religioso y nacionalista de sus aliados. Hace unos meses, 50 de sus diputados presentaron al Parlamento un proyecto de ley para nombrar a Jesucristo rey de Polonia. "Nuestro país necesita más que nunca el liderazgo y la ayuda divina para afrontar los nuevos tiempos", declaró el diputado oficialista, Artur Górski .

El gobierno de Kaczynski está concentrado en librar una batalla en contra de la homosexualidad, el aborto, la eutanasia, el nudismo, la pornografía y la prostitución, banderas que para algunos de sus vecinos europeos, mucho más liberales, atentan contra los principios que rigen a la Unión Europea.

Sin embargo, el tema más polémico, probablemente la relación con Alemania, a pesar de que Angela Merkel ha intentado ser amistosa y promovió el ingreso de Polonia a la Unión Europea.

Su actitud hacia la diplomacia ha sido tildada por The Economist como cómicamente incompetente y sus relaciones internacionales, como una farsa con elementos de tragedia.

La última prueba de fuerzas de los quijotescos gemelos contra el resto de Europa fue en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 27, celebrada en Bruselas el mes pasado. En su calidad de presidente, Lech Kaczynski acudió a la cita. Sin embargo, fue su hermano Jaroslaw, más inteligente y dominante, quien en realidad negoció desde Varsovia. Esto, en sí, molestó al resto de los convocados. Aunque fue la menor de las molestias. El resto de los reclamos eran sustanciales.

Uno de ellos se arrastraba desde antes, desde que Varsovia anunciara su disposición a aprobar la instalación en territorio polaco de un controvertido escudo antimisiles concebido por el Pentágono para proteger los intereses de Estados Unidos. Esto, sin siquiera consultar a sus socios de la Unión Europea ni a los miembros de la OTAN. El proyecto, ampliamente condenado en Europa, llevó incluso a Valdimir Putin a hablar de una nueva Guerra Fría.

Polonia, como cualquier otro país miembro, está en pleno derecho de defender sus intereses nacionales frente a la UE. En el acuerdo de Niza de 2001, Alemania tuvo que aceptar una representación de 29 votos, casi igual a la de Polonia, de 27, a pesar de que su población era el doble de la polaca. Esto sería corregido con un sistema de votación que tuviese en cuenta a la población. Pero a los polacos esto no les convenía y así lo hicieron valer.

Empezaron por decir que valía la pena morir luchando contra esta reforma. El gemelo presidente argumentó además que fue por culpa de los campos de exterminio nazis que Polonia no tiene más población. Finalmente, tras amenazar con vetar un paquete de reformas modernizadoras, se les ofreció suspender por los próximos diez años la entrada en vigencia del nuevo sistema de votación.

En Varsovia celebraron esta decisión como si se tratara de una victoria absoluta. Sin embargo, las cosas no son tan simples. Con su estilo confrontacional, Polonia se ha automarginado de Europa, mientras que las relaciones entre Sarkozy, Brown, Merkel y Rodríguez Zapatero se fortalecen. Más concretamente, los Kaczynski han dañado el vínculo con una Europa de la que dependen, exponiéndose a problemas.

Polonia ingresó a la UE hace apenas tres años y, hoy es el principal beneficiario de su ayuda económica. Cada año recibe de Europa 75 millones de dólares y hasta ahora ha fallado en la administración de estos recursos, que no son gratis. Se otorgan únicamente a programas bien diseñados, con resultados auditoriados. Y el dinero malgastado se descuenta al año siguiente.

Si llegan a quitarle fondos, los Kaczynski perderán uno de los pilares en los que se sostiene: la buena marcha de la economía. Los hermanos podrán ser desastrosos en sus relaciones internacionales, pero en Polonia, al menos en lo que se refiere al funcionamiento económico, las cosas marchan bien.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar