CÉSAR BIANCHI
Muchos maestros y profesores agremiados no están conformes con el censo nacional docente que implementó la Administración Nacional de Educación Primaria (ANEP). No les cayó en gracia contestar con quiénes viven, si tienen calefón, DVD o conexión a internet, si son propietarios o inquilinos y qué grado de instrucción tienen las personas con quienes comparten el hogar.
El censo, que terminó el jueves 28, fue de carácter obligatorio y quienes no contestaron están sujetos a la retención de haberes, advirtió la ANEP.
El relevamiento fue amparado por la Ley 16.616 que rige normativamente al Sistema Estadístico Nacional y, aunque las autoridades de la enseñanza aseguran que la información revelada en los formularios está comprendida en el secreto estadístico, los consultados debieron poner su nombre y cédula de identidad antes de comenzar a completarlo.
La Asociación de Maestros de Montevideo (Ademu) exhortó a sus agremiados a que no contesten 17 de los ítems consultados. Se trata, precisamente, de puntos del relevamiento que ellos consideran sensibles.
Qué Pasa accedió a un formulario de consulta a un docente. Lo curioso es que, como dijo Andrés Peri, director de Investigación y Estadística del Codicen, incluye preguntas típicas en cualquier encuesta de hogares del Instituto Nacional de Estadísticas.
Algunas de las preguntas polémicas dicen textualmente: "¿Con quién vive usted?" o "¿cuántas personas viven en su hogar?". El punto ocho dice: "¿Cuenta usted con los siguientes artículos en su hogar?" Los ítems son: calefón, refrigerador sin freezer o con freezer, lavarropas automático, horno microondas, lavavajillas, teléfono, teléfono celular, TV color, videocassetero, aparato de DVD, videogame o family game, conexión a TV por abonados, computadora, conexión a internet y auto. El docente debe marcar con "sí" o "no".
También consulta acerca de la relación entre el encuestado y su vivienda: a) propietario y la está pagando, b) propietario y ya la pagó, c) inquilino o arrendatario, d) ocupante gratuito (se la prestaron) y -la más insólita- e) ocupante sin permiso del propietario.
También le preguntan al docente "cuál es el máximo nivel de instrucción alcanzado" por la persona, su padre, madre y cónyuge. A los censadores les interesó saber, también, si el maestro o profesor estudió en escuela pública o privada, de Montevideo o del interior.
Les preguntaron cuáles fueron los dos motivos principales por los que se dedicaron a la docencia. Y, claro está, entre los ejemplos no estaba la opción: "por el salario".
La pregunta 52 dice: "¿Cuál es el nivel de satisfacción que usted experimenta en su actividad profesional?" Y se consideran: la actividad de enseñanza en sí, el salario, el reconocimiento profesional y las posibilidades de crecimiento profesional. Los niveles de satisfacción son: muy insatisfecho, insatisfecho, satisfecho, muy satisfecho y no corresponde.
Aníbal Merino, titular de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes), dijo que esa consulta es poco creíble. "Preguntan por la satisfacción económica... cuando es evidente con todos los reclamos que no estamos satisfechos".
Otras preguntas que molestaron a los docentes más susceptibles de Primaria y Secundaria fueron: "¿cuál es el ingreso total mensual líquido de su hogar?", "¿qué porcentaje del total de los ingresos aporta usted por sus actividades?" y "¿por qué razón no eligió más horas este año?". En el módulo cuarto, consultan: "¿cuál es el nivel de satisfacción en este lugar de trabajo, considerando los siguientes aspectos?" Son: el local educativo, los recursos didácticos del centro, el clima de trabajo, la relación con los colegas, el vínculo afectivo con sus alumnos y los niveles de aprendizaje.
"¡También preguntan si el número de alumnos por clase afecta el acto educativo! Todos sabemos que hay un número óptimo que es 25 alumnos por clase, y por debajo o por arriba de ese número la calidad de la educación se resiente. Es raro, porque no preguntan por la calidad edilicia del centro educativo", agregó Merino.
Ademu dirigió una carta al Parlamento: "Nos interrogamos sobre este tipo de preguntas y sus fines, puesto que el objetivo de este censo no fue informado a los docentes salvo a través de los formularios y folletería".
El gremio tampoco comparte que "en los formularios figure el nombre y la cédula de identidad del encuestado". Ese extremo tampoco fue aprobado por la Asociación de Enseñanza Secundaria (ADES) de Montevideo, según dijo Mónica Magnabosco, su presidenta. "No fue bien instrumentado. No se reserva el anonimato. Más allá de que la ley asegura que son datos confidenciales, despierta suspicacias", opinó.
Teresita Capurro, de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), por su parte, sostuvo que "a nadie le gusta que le pregunten ni con quién duerme ni cuántos microondas tiene". Capurro defendió la utilidad del censo para, entre otros motivos, saber cuántos docentes hay y si realmente trabajan donde dicen desempeñarse.
"Cada cual, como librepensador, sabrá lo que tiene que hacer. El censo de población y vivienda también pregunta estas cosas, y bueno... uno puede mentir. Yo lo completé y no mentí".
Peri, del Codicen, dijo que el nivel de respuestas ha sido "satisfactorio".
ANEP argumenta que la encuesta se realizó con el propósito de "actualizar y profundizar el conocimiento sobre las características de los docentes para identificar potencialidades y dificultades de su labor", según un folleto.
Ese manual de instrucciones explicaba a los docentes cómo llenar el formulario de una manera un poco escolar de más. El maestro debía contestar dentro del espacio para cada letra o número, no afuera (ver imagen).
Los que no hicieran bien los deberes: en penitencia y a la dirección.