Una balcánica historia reciente

Horror. Un niño kosovar paga las consecuencias. 400x400
Horror. Un niño kosovar paga las consecuencias.

Los preparativos para la fiesta ya empezaron, y el gobierno hasta compró los juegos pirotécnicos. Sin embargo, ocho años después que fuerzas de la OTAN bombardearan a las fuerzas de seguridad serbias hasta expulsarlas efectivamente de Kosovo, la independencia por la que este pequeño enclave de gente de origen albanés estaba luchando aún se sigue escabullendo más y más hacia el futuro.

Mientras Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea discutían amargamente con respecto a lo que Naciones Unidas, de manera eufemística, denomina el "estatus final" del territorio, la resolución del tema se aplazó de diciembre a marzo y luego hasta mayo. El presidente George W. Bush y su contraparte rusa, Vladimir Putin, volverán a discutirlo cuando se reúnan de nuevo, en julio. Por ahora, algunos diplomáticos dicen que pasarán varios meses antes que el futuro de Kosovo quede arreglado.

No obstante, mucha gente en esta ciudad advierte que si la espera se prolonga por mucho más tiempo, temperamentos podrían alterar la frágil estabilidad de la región.

"Ya basta", dijo Hashim Thaci, el ex líder guerrillero de los albaneses que actualmente dirige el Partido Democrático de Kosovo. "El momento era ayer. Hoy ya es demasiado tarde. Mañana es peligroso".

La guerra en Kosovo terminó en 1999, luego que la OTAN obligara a las tropas serbias a emprender la retirada tras 78 días de bombardeos. Desde entonces la región de 6,750 kilómetros cuadrados, rodeada de montañas, ha sido administrada por la ONU, con la ayuda de casi 17.000 pacificadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN. Durante varios años, Estados Unidos y Europa le han dicho a la población de albaneses en Kosovo, quienes representan más de 90% en ese territorio, que con el tiempo tendrán su propio país. No obstante, Serbia insiste en que el territorio aún es su provincia, y Rusia dice que no se debería imponer ninguna solución en contra de los serbios.

Luego de varios meses de tareas de moderación, de conversaciones mayormente infructuosas entre serbios e integrantes de la mayoría albanesa de Kosovo, Martti Ahtisaari, el enviado de Naciones Unidas, expuso en abril un plan ante el Consejo de Seguridad de la ONU con miras a la independencia de facto en Kosovo, bajo la supervisión internacional. Rápidamente, Serbia rechazó dicha medida, en tanto Rusia amenazó con vetar cualquier iniciativa que permitiera la separación de dicha provincia respecto de Serbia.

Problemas a la vista

La improbabilidad de que se logre alcanzar un acuerdo en algún momento cercano está teniendo repercusiones en Kosovo, dañando, por igual, la credibilidad de la comunidad internacional y de políticos locales, así como haciendo surgir temores de que grupos de línea dura pudieran acabar con la delicada paz de la provincia.

Los ladrillos rojos de nuevos edificios tachonan el campo, en tanto grúas de construcción prevalecen sobre el panorama de la capital, donde lustrosos nuevos cafés atienden a una clientela joven y a la moda. Sin embargo, las señales de advertencia aumentan.

Un kosovar, Albin Kurti, ha pasado meses en la cárcel sin enfrentar juicio alguno, luego de organizar una protesta, que terminó en violencia, por la independencia en Pristina, en febrero. Dos manifestantes murieron, abatidos por balas de goma disparadas por oficiales de la Policía de las Naciones Unidas.

La semana pasada, veteranos de guerra de origen albanés se dieron cita en Kosovo para advertir que el tiempo se estaba acabando. "Nosotros lucharemos de nuevo en contra de todos aquellos que quieran ocupar Kosovo", dijo ante la muchedumbre Abdyl Mushkolaj, uno de los líderes de veteranos del Ejército de Liberación de Kosovo, el ELK. "La gente está cansada, y ya no puede esperar más tiempo``.

Nadie está insinuando que el país está al borde la violencia, pero sin dudas la frustración se está acumulando entre bases de apoyo potencialmente volátiles. Los veteranos de guerra, por ejemplo, siguen estando en poder de armas así como de lealtades.

"Aquí existe un elemento político que resulta sumamente extremo``, dijo Steven Schook, general brigadier, ya retirado, del Ejército de Estados Unidos, así como el principal subrepresentante especial de la misión de Naciones Unidas que administra Kosovo. Advirtió que la capacidad de la misión para manejar la situación "es exponencialmente menor en comparación con la situación que prevalecía hace dos años`` y que "empeora con cada día que pasa``.

La tensión amenaza la limitada cooperación de los partidos políticos de Kosovo, atraídos en una unión en busca de ganar la independencia. En el peor de los casos, mucha gente teme que la minoría serbia de Kosovo pudiera llevar la peor parte de la frustración, como le ocurrió durante una oleada de disturbios en marzo de 2004.

En la capital, Pristina, un periódico albanés ya empezó a publicar los nombres de serbios que, durante la guerra, sirvieron en los servicios de seguridad, incluidos la policía secreta y el ejército serbios.

Si bien el diario afirma que las listas identifican "a quienes fueron algunos de los comandantes y responsables de los crímenes cometidos en la guerra", no ha ofrecido pruebas de que cualquiera de las personas nombradas haya participado efectivamente en algún crimen de guerra.

El editor del periódico, Rexhep Hoti, no ofrece disculpas. "Nosotros estamos dando los nombres de personas que estaban en las fuerzas armadas y la policía durante la época en que ocurrieron las matanzas``, explicó, al tiempo que extendía un mapa del ejército serbio del oeste de Kosovo, en el interior de su diminuta oficina.

Las posiciones serbias de 1997 estaban indicadas en azul en el mapa, en tanto las del Ejército de Liberación de Kosovo estaban marcadas en rojo. Otros documentos contenían nóminas militares de los serbios y órdenes individuales de movilización, mismas que portaban el título La Madre Patria Llama.

La publicación de los nombres ha inquietado a muchos serbios en Kosovo.

La última vez que un diario publicó una lista similar, en 1999, un joven traductor serbio, quien fue identificado, sin evidencia, como criminal de guerra, recibió un balazo en la calle.

Zivorad Zdravkovic, cuyo nombre estaba entre los que fueron publicados, estaba sentado debajo de una pérgola de vides en el hogar familiar, en Lipjian, y reconoció que él había servido en el ejército, como hizo la mayoría de los jóvenes serbios, durante la guerra. Sin embargo, destacó que nunca participó en ningún combate, ya no digamos en algún crimen de guerra.

"Aún no nos hemos marchado, así que esta es una nueva forma de ejercer presión sobre nosotros``, concluyó.

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