GLORIA HELENA REY, EL TIEMPO / GDA
EL MUNDO ESTÁ gobernado por personajes que no pueden ni imaginar aquellos cuyos ojos no penetran entre bastidores", decía Benjamín Disraeli, primer ministro británico de la Reina Victoria en su novela Coningsby, pero la frase podría aplicarse hoy, más de siglo y medio después.
Por lo que cuenta el periodista ruso-canadiense Daniel Estulin en sus polémicos y sorprendentes libros: La verdadera historia de Bilderberg y Los Secretos de Bilderberg, editados en Uruguay por Planeta eso sigue siendo así. Dice que los verdaderos dueños del mundo no son ni los presidentes de los países ricos ni los organismos multilaterales.
Los verdaderos amos serían un puñado de individuos de la empresa privada y ex funcionarios de Estado que, desde hace más de medio siglo, manejan todo desde el Club de Bilderberg, una especie de logia cerrada.
Fundado en 1954 por el príncipe Bernardo de Holanda para que los dirigentes de Estados Unidos y Europa se reunieran, hablaran en reserva y diseñaran estrategias internacionales para enfrentar a la Unión Soviética y la expansión del comunismo, el Club Bilderberg se habría consolidado como el mayor núcleo del poder mundial.
La primera reunión se realizó en el hotel Bilderberg de Oosterbeek, Holanda. El último encuentro terminó en Estambul el 3 de junio. Los encuentros son cada año en un país diferente.
Se presentan como "foros internacionales" pero sólo pueden asistir sus miembros, bajo compromiso de reserva total. La prensa no tiene acceso.
Los amos del mundo congregados en el Club Bilderberg, de acuerdo al investigador, decidirían sobre lo humano y lo divino: desde las guerras, el precio del petróleo, las tendencias sociales y culturales, los presidentes y primeros ministros, el tipo de sociedad que los medios deben modelar y el perfil de los ciudadanos que la deben habitar. Su poder sería tan absoluto que habrían "creado" hasta a los Beatles para "distraer la atención del movimiento por los derechos civiles que triunfaba en la época en Estados Unidos y que ponía en peligro la impunidad de los políticos de ese país", según Estulin, quien aclara, no obstante, que "no se trata de un gobierno mundial en la sombra. Se trata más del concepto de Empresa Mundial y no del Nuevo Orden Mundial".
Estulin hace una larga relación del poder de Bilderberg en más de medio siglo. Sostiene, entre muchas cosas, que Bilderberg decidió el establecimiento de relaciones con China antes de que el presidente Nixon lo hiciera y que, en un encuentro en Saltsjöbaden, Suecia, en 1973, dictaminó aumentar el precio de petróleo en U$S 12 el barril (un 350% de aumento) para crear caos económico en Estados Unidos y Europa Occidental para hacerlos más receptivos.
En 1983, Bilderberg habría conseguido también el compromiso secreto del ex presidente Reagan de transferir U$S 50 mil millones de los contribuyentes a los países comunistas y del Tercer Mundo a través del FMI y el Banco Mundial, el famoso Plan Brady. Bilderberg también habría echado a Margaret Thatcher como primera ministra británica porque se opuso a entregar la soberanía de Inglaterra al supraestado europeo diseñado por el Club. En la última década el Club Bilderberg, concretamente en su reunión de 1996, habría decidido el ataque a Kosovo de 1999 y habría aplazado la guerra en Irak hasta febrero/marzo de 2003, cuando todos los medios esperaban el ataque para el verano de 2002.
En 2006, determinó que "el mundo está al borde del colapso financiero más importante de la historia moderna. No hay fecha concreta para este hecho insólito, pero será muy, muy pronto", señala el libro. Explica que una de las razones principales de esa preocupación radica en que "el sistema financiero estadounidense, en la actualidad, depende, en un grado sin precedentes, de un apoyo: la burbuja inmobiliaria más importante de la historia humana", que empezó a deshacerse hace unos meses.
David Rockefeller, del Chase Manhattan Bank, es señalado como el hombre fuerte del Club. "Uno de los pocos que participó de todas las reuniones desde la fundación", según Estulin. En una entrevista a Newsweek en 1999, Rockefeller dejó entrever los objetivos de Bilderberg y dijo que si "algo debe reemplazar a los gobiernos, el poder privado me parece la entidad adecuada".
Como miembros de Bilderberg también se señalan, además de la realeza holandeza, los Rothschild, los ex presidentes Bush (padre), Clinton, Giscard y Chirac. Además, figuran dueños de bancos como el Lazard Frères & Co, Barclays, Goldman Sachs, Deutsche Bank, Société Générale de Bélgique, UBS y Warbur; administradores de grupos industriales como Unilever, Fiat, Daimler-Chrysler, Xerox, Lafargue, Elf, Shell y BP Amoco, y ex funcionarios como Henrry Kissinger.
¿Cuáles serían las aspiraciones del Bilderberg para el futuro? "Uno de los principales objetivos está relacionado con la iniciativa de la ampliación de la zona americana de libre comercio. La zona de Libre Comercio de las Américas, modelada según el patrón de la Comunidad Económica Europea.