XIMENA AGUIAR
El nacimiento de Artigas parece ser una base sólida para edificar. Sobre su fecha, el gobierno quiere imprimir los mensajes "nunca más terrorismo de Estado", "nunca más enfrentamientos violentos entre uruguayos". Sobre su lugar de nacimiento, nadie ha sido tan ambicioso: un ex bar en alquiler y un quiosco ocupan el solar donde se ubicó la casa en que nació el héroe nacional, en Colón y Cerrito.
Seguramente en el bar haya habido alguna vez enfrentamientos y reconciliaciones entre uruguayos. Pero ahora es propiedad de una señora argentina, que lo compró hace pocos meses y ya lo puso en alquiler. Las inmobiliarias Kosak y Roja atienden los pedidos. En Kosak informaron que alquilar el solar donde nació José Gervasio Artigas, junto con la edificación que la ocupa y que nunca tuvo nada que ver con el prócer, cuesta 550 dólares por mes. Hace tres meses que la ofrecen y no hay muchos interesados. El inmueble tiene 160 metros cuadrados, una barra, un patio interior con claraboya y dos baños. En la inmobiliaria no conocían el dato histórico sobre el lugar, pero tampoco se extrañaron al enterarse, porque esas sorpresas suceden seguido en la Ciudad Vieja.
El quiosco junto al bar lo atiende, desde 1978, Sergio Podestá. Podestá vive en otra vivienda histórica del barrio, la casa del Virrey. Interesado por los datos históricos, contó que uno de los dueños del bar edificado sobre un terreno tan artiguista era el hermano del ex presidente de Club Nacional de Fútbol, Ceferino Rodríguez, y que el fallecido dueño de la inmobiliaria Roja, otro aficionado de la historia, participó en el programa Martini Pregunta y perdió cuando le preguntaron "cuál era el nombre de la dueña de la chacra de La Paraguaya" donde Artigas dictó las instrucciones de 1813 y donde ahora está el Parque Central. La dueña del local en el que Podestá trabaja también lo ha puesto en venta, pero sin éxito.
Los dos predios son Monumento Histórico Nacional, por resolución del año 2000. El historiador Juan Alberto Gadea publicó en 1974 el trabajo El ambiente hogareño donde nació Artigas, en el que documenta sin lugar a dudas que en ese lugar residían los padres del prócer cuando éste nació, en 1764. La casa pertenecía a la canaria María Rodríguez Camejo y a su esposo Felipe Pascual Asnar, abuelos maternos de Artigas. Sin embargo no hay una placa que lo indique.
Hace un año, el senador Julio María Sanguinetti expuso en el senado a raíz de la puesta en venta del inmueble, afirmando que "sería demasiado sacrílego que mañana sirviera como supermercado, estacionamiento de vehículos o volviera a ser un boliche". En una carta publicada en Búsqueda, un lector se volvió a quejar esta semana de la situación, reclamó la expropiación del predio por parte del Estado y propuso hacer allí un espacio verde con un ibirapitá.
El director del Museo Histórico Nacional, Enrique Mena Segarra, señaló que "al no quedar nada de la edificación, no es de interés expropiarlo". Dijo que cuando fue integrante de la Comisión de Patrimonio recibió la oferta del predio sobre Colón, pero desaconsejó su expropiación. "El terreno va a a seguir estando allí, no va a desaparecer", afirmó. No tiene interés que lo posea el Estado: no hay nada que proteger.
En el departamento de arquitectura de la Comisión de Patrimonio, el subdirector Alejandro Veneciano explicó que el patrimonio tiene mucho de interpretación, por lo que la definición de qué es y qué no es patrimonio debe ser discutida. En este caso, afirmó, la experiencia "es bastante indirecta, porque no quedan muros, ni restos de la casa, algo palpable, que pueda hacer que uno imagine que en ese lugar estuvo la persona".
Veneciano dijo que existe la posibilidad de hacer una reconstrucción, una práctica que en otros países es común. Según la investigación de Gadea, la casa tenía gruesos muros de piedra y un techo de tejas a dos aguas. "No era amplia. Tampoco podía llamársele bella. Pero resultaba cómoda", describió en su investigación. Sobre Colón había tres habitaciones: "el cuarto esquina", "la sala" y "el cuarto dormitorio". Dentro había un gran patio, una cocina amplia, y una construcción separada, "el cuarto de los viejos", que construyeron los abuelos para dejarle la parte principal a la familia de su hija.
Mena Segarra, Veneciano, Podestá y Sanguinetti afirman que es necesario que haya una placa que señale la importancia histórica del lugar. Por ahora sólo hay una pintada con la que algún vecino, clandestinamente, solucionó la falta. "SOLAR DE ARTIGAS", dice en letras rojas sobre la calle Cerrito, medio tapado por otras escrituras.