Más y más Mercosur

| Argentina y Brasil debían dos años de aportes a la Comisión Parlamentaria Conjunta, antecesora del Parlamento. Rarezas de un bloque lleno de promesas sin cumplir.

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El País

MARCELA MORETTI

Más Mercosur sí, seguro. El Parlamento regional instalado el mes pasado en Montevideo no deja lugar a dudas. ¿Mejor? Eso es lo que se deben preguntar casi todos los que saben algo de lo que está pasando en el bloque cada vez que escuchan al presidente Tabaré Vázquez insistir con que quiere "más y mejor Mercosur". Es que a pesar de que la casa no está para nada en orden, los cinco socios -Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil y Venezuela- se la jugaron, y con ganas, por la integración política. Siempre con ese sueño bastante ambicioso de parecerse a la Unión Europea (UE), aunque el bloque todavía no le hace honor ni a su propio nombre, Mercado Común del Sur.

Los ciudadanos del Mercosur deben saber que la integración política no pasará desapercibida. Sólo para empezar, dos datos: tendrán que elegir más legisladores -ahora regionales- y seguirán escuchando hablar, aún más, sobre el conflicto con Argentina por la instalación de Botnia. Es que si la facilitación de la corona española fracasa, aparecerán en escena los legisladores mercosurianos tratando de llegar a algún tipo de acuerdo. Ya lo tienen decidido.

Si se cumple en los hechos lo que dicen los papeles -algo que no es muy sencillo de lograr en el Mercosur-, puede que el Parlamento haga funcionar mejor al bloque versión progresista. En el gobierno están convencidos de que más institucionalidad y negociación política ayudarán a tapar los agujeros negros de las asimetrías, las trabas comerciales y otros conflictos. Pero si el Poder Legislativo regional resulta un fiasco, todos se van a acordar de los que hoy advierten -como lo hace parte de la oposición uruguaya- que no se puede apostar a algo que ya funciona mal, y que no se debe ceder soberanía ante dos vecinos grandes y poderosos que piensan poco y nada en las necesidades de los chicos.

Si lo que pasó hasta ahora con la Comisión Parlamentaria Conjunta (CPC) -antecesora del Parlamento- sirve de referencia, los datos no son muy alentadores. El grupo se financiaba con una partida de 35.000 dólares anuales por país pero hasta febrero Brasil y Argentina debían dos años de aportes cada uno. Ahora se pusieron al día y la CPC salió a pagar cuentas de funcionamiento atrasadas, informó el socialista Roberto Conde, legislador nacional y mercosuriano.

"Nunca ningún país había acumulado un atraso de dos años. Yo no sé explicar las razones de por qué ocurrió. Después que se instaló el Parlamento y se planteó el tema, se solucionó rápidamente", afirmó Conde. La cuestión es que no aportaban y lo que se lee es distinto de lo que se escucha en los discursos: poco compromiso con la integración política.

Así, el 31 de diciembre de 2006 las dos economías mayores del Mercosur le seguían debiendo a la CPC, a pesar de que era la fecha en que "a más tardar" se tenía que instalar el Legislativo regional, según el Protocolo Constitutivo del Parlamento aprobado en diciembre de 2005. En un proceso tan complicado es un detalle, pero el Parlamento recién se formalizó cinco meses después del mandato del texto. Fue el 7 de mayo en Montevideo, la ciudad sede.

Muchos de los legisladores nunca se habían visto las caras y uno contó que la organización del acto de inauguración, que se realizó en el Parlamento uruguayo, fue un caos porque dos días antes Brasil ni siquiera había confirmado cómo se integraría su delegación.

El lugar natural para un Parlamento del bloque -según coinciden los involucrados- es el Edificio Mercosur, ex Parque Hotel. Pero como la lógica no siempre manda, la institución va a trabajar, al menos en un inicio, en el salón Ernesto de los Campos de la Intendencia de Montevideo. Es que en el edificio de la rambla del Parque Rodó no hay lugar: la mitad fue cedida a organismos internacionales como el ICCA, la Unesco y la OEA, a cambio de la remodelación de las oficinas que ocupan y el pago de gastos comunes. Al final es casi lo mismo. El edificio Mercosur también es de la intendencia, pero fue concedido a la Cancillería por 20 años.

Igual, la locación cedida generosamente por el intendente Ricardo Ehrlich es provisoria. Conde explicó que se manejan varias opciones para la sede definitiva. Una es la Estación Central de AFE, que está casi descartada. Quedan algunos terrenos donde se podría construir de cero o la alternativa más viable, que es algún edificio inutilizado de Montevideo que deberá ser remodelado. El tiempo apremia. En julio tiene que haber un anteproyecto sobre la mesa.

La sede no es la única incógnita. Por ahora el Parlamento del Mercosur no tiene ni presupuesto definitivo, ni reglamento interno, ni comisiones. Todo está por verse. El presupuesto provisorio, hasta fines de este año, será de unos 30.000 dólares por mes que aportarán los cuatro miembros plenos en partes iguales. Venezuela tiene voz pero no voto porque los parlamentos de Paraguay y Brasil todavía no aprobaron su ingreso y falta que el Legislativo venezolano incorpore algunas normas del bloque. Como en la primera sesión no hubo acuerdo, recién el 25 de junio se intentará aprobar el presupuesto que regirá desde 2008 y que necesariamente será más alto porque, entre otras cosas, habrá más funcionarios.

Por ahora todo indica que el Parlamento está recién en los aprontes. Aunque, para ser principiante, se tocaron temas más que sensibles. Las bancadas de Uruguay y Argentina ya acordaron que mientras dure la facilitación del rey Juan Carlos de España en el conflicto por la instalación de Botnia y el corte de puentes del lado argentino, el tema no va a estar en la agenda parlamentaria. "Pero si eventualmente no hubiera una solución en ese ámbito, nosotros tomaremos el tema como no es sólo nuestro derecho, sino sobre todo nuestra obligación", afirmó Conde.

El legislador entiende que una vez que se afectó el libre tránsito de personas entre Uruguay y Argentina, el conflicto pasó a ser regional. Pero no cuestiona a Brasil por haberse mantenido al margen. Dice que "no se le puede pedir que dé lo que el Mercosur no da". Por eso, asegura que el conflicto evidenció "la inmadurez institucional" del bloque y ve una esperanza en la instalación del Parlamento.

Esto que para Conde es esperanzador, para otros es un desastre. La idea contraria es que la diplomacia la manejan los poderes ejecutivos porque hay temas muy delicados en los cuales la participación masiva de negociadores sólo sirve para entorpecer las cosas.

"Quizás a todos nos hubiera gustado que existiera una institucionalidad que pudiera intervenir. Pero por distintos motivos se llegó a que fuera considerado bilateral y creo que no fue negativo porque el Mercosur hubiera sido tomado por la agenda del conflicto", opinó el presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos "Chacho" Álvarez.

Más elecciones

Sería muy raro que el Parlamento despierte una loca pasión en los ciudadanos del Mercosur. Pero tampoco van a poder quedar totalmente indiferentes al proceso. Sólo para empezar, los uruguayos deben saber que en octubre de 2009 -junto con las próximas elecciones presidenciales y legislativas- o en su defecto en mayo de 2010 -con las municipales- tendrán que votar, además, a 18 personas que se convertirán en los parlamentarios del bloque regional. Todavía no es seguro si serán elecciones obligatorias, pero es casi un hecho.

En esas elecciones, que cada país realizará según su propio cronograma electoral, se elegirán los primeros legisladores de dedicación total al bloque, que cumplirán su mandato entre el 1° de enero de 2011 y el 31 de diciembre de 2014. Pero si un legislador nacional es electo por el Mercosur y se arrepiente de integrar el Parlamento regional, podrá volver a su banca local cuando quiera. Pero todavía falta para eso. Hasta el 31 de diciembre de 2010 el Parlamento está integrado por 18 parlamentarios nacionales por cada Estado. Son 90 contando a Venezuela. Son legisladores de las dos cámaras, la nacional y la regional, sin cobrar nada extra.

En esta etapa, hasta diciembre de 2010, el Parlamento será solventado por los países con aportes idénticos. Luego, el organismo elaborará y aprobará su propio presupuesto con aportes de los estados en función del producto bruto interno y del presupuesto de cada uno. Los criterios de contribución serán establecidos el Consejo del Mercado Común, integrado por los cancilleres y ministros de Economía del bloque.

Lo que se sabe hoy es que a partir de 2008 el Parlamento va a tener una plantilla de cerca de 40 funcionarios (ahora sólo están los cuatro que provienen de la Comisión Parlamentaria Conjunta) y que se estructurará en 10 comisiones temáticas. Más adelante, a partir de 2011, serían entre 90 y 100 funcionarios. Será la hora de los taquígrafos y los traductores permanentes, entre otras cosas. Y el presupuesto crecerá junto con la institución, como es obvio. Todo el mundo coincide en que si se hace, hay que hacerlo bien. Y eso implica dinero.

Odisea 2014

Feriado mediante, en 2014 se pondrá en práctica el método electoral definitivo, con elecciones parlamentarias simultáneas en los cinco países. Será el día del Mercosur ciudadano y según el protocolo tendrá que ser fijado a más tardar en 2012. Antes del 31 de diciembre de este año, el Consejo de Mercado Común deberá definir los criterios de representatividad ciudadana con que se integrará el Parlamento a partir de 2011.

Éste es uno de los puntos más complejos de todo el proceso. Uruguay y Paraguay deberán negociar duro para imponer salvaguardas que eviten que la representación proporcional de los grandes les quite poder de decisión. Es un hecho que Argentina, Brasil y Venezuela van a tener más legisladores, y los países chicos tendrán que buscar la forma de que esos votos no decidan por todos. Conde explicó que se van a utilizar mecanismos de mayoría calificada, que implican que no se podrán tomar decisiones sin votos uruguayos y paraguayos. Para Argentina se estiman unos 28 o 30 legisladores, para Brasil entre 36 y 39 y para Venezuela recién se está empezando a analizar. Uruguay y Paraguay tendrán menos representantes, pero no se sabe cuántos.

Conde afirmó que "el desafío apasionante" de la integración legislativa es la generación de "una nueva cultura política". Argumentó que "las delegaciones pueden dividirse" porque los legisladores van "en representación de la visión política, programática e ideológica de la integración" y no del país. Para el legislador socialista hay que "tener en cuenta que ha habido un cambio de signo político" en los gobiernos de la región que también se expresa "en una visión común" de la integración.

En el otro extremo, el senador herrerista, Gustavo Penadés, piensa que esa concesión de Uruguay es un "error estratégico". "Creo que el abandono por parte de Uruguay de algo que nos parecía fundamental, que era mantener el equilibrio de la integración a través de un voto por país, va a traer grandes perjuicios para Uruguay en el futuro". Agregó que "el error es pensar que el Mercosur está en condiciones de madurez como para constituir bancadas supranacionales y representar a familias de partidos políticos en 2014".

El líder herrerista y ex presidente Luis Alberto Lacalle -que firmó por Uruguay el Tratado de Asunción que creó el Mercosur- no cree en eso de "la visión común". Aún insiste en que el bloque tiene que ser exclusivamente comercial.

El ministro de Ganadería, José Mujica, sonó más realista el día de la inauguración del Parlamento: "hoy es puro discurso, pamento y buen negocio para los hoteleros -los legisladores tienen que venir a Montevideo una vez por mes para sesionar-, pero en el mediano plazo va a cumplir su función".

Nadie se imagina milagros tales como que, de un día para el otro, los legisladores logren que todos los bienes circulen por los países socios sin ninguna traba, menos después de 16 años de una unión aduanera imperfecta.

El politólogo de Equipos Mori, Santiago López, consideró coherente el proceso que está desarrollando el Mercosur. "Lo que ha sucedido en materia de los conflictos internos entre países del bloque no hace más que probar la incapacidad institucional del Mercosur para solucionar conflictos. La otra cara de la misma moneda es la necesidad de espacios pensados para la negociación por excelencia, o sea un Parlamento". Opinó que la única forma de hacer funcionar bien la parte comercial del acuerdo es "coincidir y estar dispuestos a pagar los costos internos en cada país".

Claro, todo depende de qué Parlamento. "Si la construcción institucional del Mercosur es hacer un espejo de las estructuras de la UE pero vacías, no sirve para nada. Si la idea es crear instituciones que tengan poder de contrapeso, eso está bueno", explicó López.

El Mercosur y la UE no tienen punto de comparación para el ex ministro de Economía colorado Alejandro Atchugarry. "El Mercosur no es como la Unión Europea: acá Brasil negocia con Estados Unidos por casos puntuales y en la Unión Europea eso no sucede, negocia un comité a nombre de todos", afirmó Atchugarry en una reciente conferencia organizada por ACDE.

Ahora habrá que esperar para saber qué resulta. Incluso dentro del gobierno hay quienes acompañaron el Parlamento pero no tan contentos como Conde. Asamblea Uruguay (AU), del ministro de Economía Danilo Astori, es un claro ejemplo. Aunque compartió la idea de fondo, José Mahía -diputado de AU y legislador del Mercosur- señaló que "hay cosas que aún están prendidas con alfileres" y que "hay que dejar transcurrir los tiempos porque hoy la realidad política es una y en 2010 capaz es otra". Por eso todavía ni se imagina el desafío de un Parlamento regional con representación proporcional por países, como lo establecen los papeles firmados por su gobierno.

También falta un dictamen de la Suprema Corte de Justicia sobre el recurso de inconstitucionalidad que presentaron algunos integrantes de la oposición al otro día de instalado el Parlamento. Ese planteo sostiene que la institución "modifica sustancialmente" por una "vía indebida" la Constitución, ya que en Uruguay sólo puede haber elecciones nacionales para elegir gobernantes o para definir a los representantes sectoriales en el Banco de Previsión Social. Los firmantes sostienen que el Parlamento "lesiona" los intereses uruguayos, entre otras cosas porque se trata de un "poder extranjero" que "afecta" la independencia del país.

El tren del sur

Lo que no está para nada claro es qué piensan los uruguayos de tener más y más Mercosur. Y eso que uno de los principales objetivos del Parlamento es que los ciudadanos se comprometan más con la integración. "Estamos en un proceso que nos miramos mucho reflejados en el proceso de la UE y ahí el Parlamento jugó un rol importante en derechos ciudadanos", explicó Carlos "Chacho" Álvarez. Es el lugar en el que la sociedad civil se puede hacer escuchar, por ejemplo tratando de incidir en los proyectos de ley que se aprueben.

Pero en Uruguay no existen encuestas de opinión pública actualizadas sobre la valoración del Mercosur y menos sobre un Parlamento regional. Uno de los últimos estudios lo realizó Interconsult entre el 25 y el 27 de marzo y se publicó el 3 de abril de 2006 en Últimas Noticias. La consulta era: "De acuerdo con la actual situación del Mercosur, ¿cree usted que a Uruguay le sirve permanecer dentro del acuerdo o debe buscar otras alternativas de integración?". El 48% respondió que le servía, el 46% que había que buscar alternativas y el 6% dijo no saber o prefirió no contestar.

Para Conde los resultados de esa encuesta obedecen a "un momento muy particular en el que desde el gobierno se dieron mensajes contradictorios". Eran épocas de la campaña del ministro de Economía a favor del TLC con Estados Unidos. Y de la campaña en contra del canciller Reinaldo Gargano. Antes de que Vázquez asumiera el gobierno las encuestas mostraban otra cosa.

Un trabajo de Equipos Mori publicado en enero de 2004 en El País señalaba que el 45% de la población creía que el Mercosur era beneficioso para Uruguay, contra un 16% que lo creía perjudicial. Un 25% no lo veía como bueno ni malo y el restante 14% no sabía o no contestaba. Equipos realizó ese estudio entre 1994 y 2003 y, en el último período, la tendencia mostraba que cada vez más gente consideraba beneficioso el bloque.

La realidad es que el Mercosur, más allá de que casi todo el mundo coincide en que es el destino inevitable de Uruguay, funciona bastante mal para los intereses locales. Quizás el Parlamento sirva para cambiar algo, pero los hechos son que Uruguay ha presentado innumerables documentos solicitando que Argentina y Brasil contemplen las asimetrías y le den sentido al bloque. Los dos grandes suelen actuar pensando en intereses propios o bilaterales, sin contemplar a los chicos.

Un informe realizado por la Comisión Sectorial para el Mercosur (dependiente de la OPP) entre marzo y mayo de 2006, habla de "frustración" porque "la promesa de acceso al mercado ampliado sigue obstaculizada por trabas de distintos tipos, la articulación de áreas de la producción nacional con sectores productivos regionales no se produjo, las inversiones no experimentaron un aumento sustancial y las negociaciones comerciales externas con mercados relevantes no avanzaron".

En esos temas de lógica interna del bloque Uruguay suele tener mejor sintonía con Brasil que con Argentina. Pero el socio mayor también hace de las suyas de la mano de Lula. La semana pasada dio la nota cuando la UE anunció que elevará a ese país a estatus de "socio estratégico". La UE siempre negoció con el Mercosur y ahora Brasil se coloca en un lugar exclusivo. Para el experto en relaciones internacionales, Carlos Pérez del Castillo, es una "diferenciación política que no se entiende" e implica una "discriminación" para el resto de los socios.

La ironía aumenta con pensar dos segundos y recordar a Astori reclamando hasta el hartazgo flexibilidad para negociar acuerdos comerciales con terceros países. Los socios grandes siempre se niegan e insisten en que el Mercosur debe ser la plataforma de salida al mundo.

Astori apoyó el Parlamento. Pero podría estarse preguntando por qué Uruguay no se subió al tren que el presidente dijo que "sólo pasa una vez", y que hubiera llevado al país a un acuerdo con Estados Unidos. Aquel que mereció la recordada advertencia del canciller: "el tren pasa una sola vez, pero hay gente que se pone delante y se la llevan por delante". Gargano debe estar festejando. Hoy el país viaja en otra dirección. La del tren del sur que avanza bajo la consigna de "queremos más y mejor Mercosur" y al que se suben Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Nicanor Duarte, Lula y Vázquez. Ahora sí, no hay marcha atrás. Aunque vaya a media máquina.

Con la ayuda de Europa

Aunque la agenda inmediata es la prioridad y la Eurocámara todavía parece lejana, la Unión Europea (UE) ya es como un padre o una madre para el Mercosur: en muchas cosas es el ejemplo a seguir y además le ayuda a crecer. La UE está respaldando la instalación del Parlamento del bloque con 900.000 euros, como parte de un programa que empezó en 2006 y terminará en 2008. El Mercosur deberá aportar 180.000 euros. El eje central es la "transferencia de experiencias europeas, principalmente del Parlamento Europeo", según un documento de la Delegación de la Comisión Europea en Uruguay. Es que el Poder Legislativo del Mercosur se propone parecerse bastante al órgano de los 27 países europeos. Pero para eso falta.

El socialista Roberto Conde explicó que la agenda inmediata del Parlamento del Mercosur está dividida en tres temáticas: "ordenar la casa" (aprobar el reglamento y el presupuesto propio, instalar las comisiones y conseguir el edificio sede); "agenda Mercosur" (legislar y diagnosticar el estado de las normas jurídicas incorporadas en el bloque, descartando algunas como el Tratado de Inversiones que está archivado desde 1996); y "agenda de ciudadanía" (plantear convenios en todos los campos: laboral, empresarial, profesional, estudiantil, migratorio, etc. Dialogar con la sociedad civil para realizar, por ejemplo, un informe anual de derechos humanos en la región".

El Mercosur espera concretar elecciones universales y directas a más tardar en 2010. En la Eurocámara ya es así desde 1979. El órgano europeo aprueba el presupuesto de la UE y examina y adopta la legislación del bloque con el Consejo de la UE. El Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur establece varias competencias definidas: "recibir dentro del primer semestre de cada año un informe sobre la ejecución del presupuesto de la Secretaría del Mercosur del año anterior", "proponer proyectos de normas del Mercosur" y "elaborar estudios y anteproyectos de normas nacionales", por ejemplo.

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