¿Polvo enamorado?
AFP
A quevedo lo reconocieron por el esqueleto. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid identificaron los restos de Francisco de Quevedo, uno de los escritores más ilustres del Siglo de Oro español, que desde 1645 estaban mezclados con cientos de huesos en la cripta de una iglesia manchega.
"Los restos son de Quevedo", afirmó en rueda de prensa el director de la Escuela de Medicina Legal, José Antonio Sánchez Sánchez, antes de describir el minucioso trabajo desarrollado en la cripta de Santo Tomás de la Iglesia de San Andrés Apóstol en Villanueva de los Infantes, a 220 kilómetros al sur de Madrid.
Tras asegurar que se trató de un "reto apasionante", Sánchez, director del equipo de 11 investigadores, explicó que casi un año de trabajo les permitió identificar diez piezas del esqueleto del escritor, que murió a los 65 años de edad.
Dos fémures, un húmero, una clavícula y siete vértebras de quien fuera el más importante poeta amoroso del siglo XVII fue el resultado de casi un año de "arduo trabajo", explicó Sánchez, a medida que mostraba diapositivas sobre el proceso de identificación. "La talla (1,60 metros), la cojera y la edad, permitieron identificar los restos de Quevedo", puntualizó Sánchez, antes de mostrar al auditorio una diapositiva del fémur derecho torcido de Quevedo.
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