ANTONIO ÁLVAREZ
El martes 30 de enero a las 22.30 horas, delincuentes ingresaron al chalé "Lo de Gloria" en Manantiales. Los dueños de casa valuaron el robo en 500.000 dólares. A esa hora, la jefa de Policía de Maldonado, Graciela López, buscaba en un lejano baldío a Natalia Martínez Bengoa, la joven desaparecida el día 19. Entre otras, seguía pistas de parapsicólogos.
La jefa habló de la necesidad de escuchar a esas personas con "sensibilidad diferente". Hay innumerables testimonios del sesgo mágico que adoptó la investigación policial del "Caso Natalia" y de lo mal que está la seguridad en Maldonado.
López desmiente el asesoramiento paranormal y a cambio exhibe unas cifras de eficiencia policial que contrastan con el impacto generado por las muertes no resueltas de Natalia, del periodista Kutalec o del empresario Enrique Santacruz.
La gestión policial de López provocó las mayores movilizaciones por seguridad de la historia del departamento. El gobierno la defiende, la delincuencia hace lo que quiere, pero los policías locales son sancionados si se quieren sindicalizar.
La seguridad es un tema sensible en Punta del Este. Como no tenemos un clima estable, como no exhibimos precios baratos, como no ostentamos servicios descollantes, las campañas se han basado en la seguridad. Esta gestión policial sugiere buscar nuevas atracciones.
Maldonado tiene una composición social muy particular. El boom de la construcción de los `70 atrajo una migración interna récord. El imaginario colectivo local atribuye los problemas de inseguridad a resabios de ese fenómeno.
Muchos de aquellos trabajadores quedaron anclados en el departamento después del boom. Son parte de los 3.000 habitantes del asentamiento Kennedy, satanizado por las sucesivas oleadas delictivas en Punta del Este. Luego de nuevos períodos de esplendor del balneario, crecieron más asentamientos (Cuñetti, Cerro Pelado, El Placer) que también son considerados focos de potencial delincuencia.
Afirmado en esa creencia, el grupo Acción Ciudadana quiere poner muros a otros uruguayos que buscan un porvenir en Maldonado. Pretende que el municipio disponga de albergues para trabajadores durante las temporadas y quiere extender documentos especiales como otra forma de controlar la radicación de indeseables.
Una muestra de ese clima tenso es que 53% de los fernandinos está a favor de la pena de muerte. La Intendencia se ha subido a la hipótesis de la república separatista, por más que es difícil describir a Maldonado como un terruño: más de la mitad de su población no nació dentro de sus fortificadas fronteras.
Para disuadir "inmigrantes", la secretaría de Integración y Desarrollo Social realizó una gira durante 2006 por otros países: Artigas, Rivera y Cerro Largo. Funcionarios municipales le dijeron a otros uruguayos que la desocupación de Maldonado fuera de temporada alcanza el 17%. ¡Mejor váyanse a España!
Problemas sociales y delincuencia no siempre son la misma cosa. (Al menos hasta que llegue el socialismo). Problemas de empleo se solucionan con desarrollo y problemas de seguridad se arreglan con más policías. Mientras eso no suceda, la inseguridad seguirá siendo inseguridad, la jefa de Policía seguirá siendo López, y la parapsicología será una fuente de trabajo muy rentable en Maldonado.