CÉSAR BIANCHI
Un grupo de estudiantes de la Facultad de Humanidades está dispuesto a todo, inclusive a ocupar aulas, con tal de defender la autonomía financiera del gremio que entienden "socavada" por el decanato, al pretender intervenir en la administración de un servicio históricamente gestionado por los alumnos.
Entre los más de cien estudiantes molestos y el decano de la Facultad, José Seoane, está el motivo de la discordia: cinco máquinas fotocopiadoras de origen japonés y última tecnología.
Por ahora siguen funcionando, operadas por los propios estudiantes que día a día trabajan cuatro horas frente a ellas, ganando entre 30 y 40 pesos la hora, fotocopiando materiales de estudio para toda la facultad. Pero Seoane ya ordenó que la gestione una comisión designada por el Consejo de la Facultad en forma provisoria. Mientras, "obligó" a consejeros estudiantiles a que faciliten información sobre la administración del servicio de fotocopiadora, y decidió la intervención.
Una asamblea estudiantil votó el miércoles 28 mantenerse en "movilización", especulando con un arrepentimiento del decano tras Semana de Turismo.
-¿Pueden llegar a ocupar la facultad?
-No descartamos ninguna medida. Se pueden tomar medidas drásticas para impedir cualquier decisión del decanato contra la asamblea o los estudiantes. Podemos radicalizar nuestras medidas si intentan sacarnos por la fuerza de las fotocopiadoras.
De esta forma, Milton Rodríguez, vocero de la corriente Ibero Gutiérrez (IG), una de las tres agrupaciones gremiales, de origen maoísta, desmintió el desmentido -valga la redundancia- de La República, que el jueves 29 negó la información que había publicado El País al anunciar una posible ocupación.
Además de la IG está la corriente afín 21 de Junio, y Espacio Estudiantil, la única que aprobó el intento de regularización del servicio a manos del decanato.
Las cinco máquinas, protagonistas involuntarias del entuerto, siguen allí. Sacan doble faz, imprimen 80 copias por minuto, sólo en blanco y negro, y no le envidian nada a ningún servicio de fotocopiado privado.
Viejo enfrentamiento
El choque con el decano viene desde que fue electo. "Cuenta con la simpatía de los docentes, pero no de los estudiantes", dijo Rodríguez.
José Seoane es profesor de Filosofía egresado del IPA y ha realizado cursos de posgrado en Brasil. Dijo que integró la Juventud Comunista en los años `80 y hoy dice ser un izquierdista independiente. No estudió en Humanidades, y eso es algo que muchos alumnos no le perdonan.
Hace unos meses el Centro de Estudiantes le solicitó 30.000 pesos al decano para que continúe la política que funcionaba desde 2002 otorgando becas de cuponeras de 400 fotocopias para los alumnos más necesitados de la facultad. Se les contestó que no se podían asignar rubros a una empresa que no existe como tal. En cambio, se apoyó con hojas y tonner. Seoane reparó en que los 11 pasantes y becarios, estudiantes de la casa de estudios, que operaban las fotocopiadoras estaban "en negro" ante el BPS y el Ministerio de Trabajo.
El Tribunal de Cuentas constató irregularidades en el régimen de fotocopiado de la Facultad de Humanidades en una auditoría de la Universidad hecha en noviembre pero divulgada en febrero.
"Nos parece bien el control y las observaciones, pero no nos parece legítima la intervención. Esto es una persecución política al gremio y los docentes. Quieren socavar nuestra autonomía financiera. Y este decano no nos representa", dijo Rodríguez.
Los alumnos, hasta ahora, en "una tarea militante" eran responsables de conseguir buenos precios de alquileres de máquinas e insumos y atender proveedores. "No hay ganancias. Cuando hubo superávit se invirtió en mejoras al sistema".
Seoane, que no quiso atender a un estudiante en un intento de diálogo, tampoco quiso atender el llamado de este periodista. "Igual El País pone lo que quiere", dijo su secretaria.