Plan Barranca

La posibilidad de que el incremento en el número de tropas ordenado por el presidente George W. Bush no logre aplacar la violencia en Irak y la creciente oposición de los demócratas a la estrategia de guerra han llevado al Pentágono a elaborar un plan alternativo para un retiro gradual de efectivos, según reveló el diario Los Angeles Times. Si bien el ya apodado "plan B" está todavía en una etapa inicial de desarrollo, su estrategia central incluye el retiro gradual de tropas y una mayor concentración en la capacitación, equipamiento y armamento de las fuerzas iraquíes, a través de pequeños contingentes de "asesores militares" estadounidenses, según explicaron al periódico fuentes del Pentágono que hablaron con la condición del anonimato. La idea es que exista un plan de contingencia listo en caso de que la dirección actual fracase o quede estancada en el Congreso ahora controlado por los demócratas, que dudan de aprobar o no fondos especiales para el fortalecimiento de la presencia de Estados Unidos en Irak, que está por ingresar en su quinto año de guerra. Actualmente hay 141.000 soldados estadounidenses en Irak, y el plan que está en marcha sumará 30.000 más.

Según las fuentes militares consultadas por el Times, la estrategia alternativa al plan actual de la Casa Blanca se está diseñando sobre la base de la experiencia en El Salvador durante los `80, cuando el gobierno estadounidense asistió al presidente José Napoleón Duarte en su lucha contra la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). En esos años, y hasta el acuerdo de paz firmado en 1992, Estados Unidos envió a El Salvador tan sólo 55 boinas verdes, que funcionaban como "asesores militares" de las fuerzas salvadoreñas.

Aunque para el Pentágono estos especialistas ayudaron a profesionalizar al ejército salvadoreño y controlar sus abusos, más adelante, grupos defensores de los derechos humanos acusaron a las brigadas estadounidenses de permitir e incluso asistir al gobierno salvadoreño para la creación de "escuadrones de la muerte".

En el caso de Irak, el "plan B" representa un marcado distanciamiento de la visión de Bush para resolver la virtual guerra civil en ese país, y un acercamiento a la postura planteada por el Grupo de Estudios para Irak, el panel bipartidista creado por el Congreso el año pasado, que recomendó una reducción gradual de soldados.

Este enfoque es compartido por el secretariode Defensa Robert Gates, quien exhortó a los legisladores a tener a punto un plan de contingencia para el caso de que el incremento de fuerzas en Irak no diera resultados y hubiera que sacar a las tropas del terreno.

Sin embargo, el vicepresidente Dick Cheney reiteró su total respaldo al plan de fortalecimiento de la presencia militar de Estados Unidos en Irak. "Cuando miembros del Congreso llevan a cabo una estrategia contra la guerra que ha sido calificada de "hemorragia lenta" no están respaldando a los soldados", señaló Cheney. "Cualquiera puede decir que respalda a los soldados, y debemos creerle; pero la prueba de ello vendrá cuando sea el momento de proporcionar el dinero", añadió el vicepresidente, en referencia a los casi 100.000 millones de dólares que Bush pidió al Congreso para financiar el despliegue militar en Irak y Afganistán.

Para su aprobación, los demócratas en la Cámara de Representantes exigen añadir al proyecto de ley para el financiamiento de los gastos militares una cláusula que establezca la retirada de tropas de Irak para fines de este año o para agosto de 2008.

"Cuando hablan no de victoria, sino de plazos o de otras medidas arbitrarias, le están diciendo al enemigo simplemente que mire el reloj y aguarde a que nos vayamos", señaló Cheney.

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