ADOLFO RIVERO CARO, LA NACIÓN, GDA
VÍCTIMA DEL TOTALITARISMO comunista en su Hungría natal, el académico Paul Hollander ha consagrado su obra a comprender las ilusiones que despiertan el comunismo y su contrapartida, el "antinorteamericanismo".
-Defina antinorteamericanismo.
-Para todo el mundo, Estados Unidos, el capitalismo y la modernidad se encuentran íntimamente vinculados. Problemas endémicos de la modernidad como la decadencia de la solidaridad social, el crecimiento de la impersonalidad, de la burocratización, del aislamiento social y de pérdida del sentido de la vida, entre otros, nos hieren en partes muy sensibles. Esto crea una disposición crítica hacia la sociedad que genera esos fenómenos.
-¿Y el antinorteamericanismo aplicado a los propios norteamericanos?
-Hay una explicación histórica. La sociedad estadounidense siempre ha generado grandes expectativas y es fácil decepcionarse cuando las realidades no concuerdan. Hay una gran cantidad de idealismo flotando en esta cultura. Gran parte de los intelectuales está a la izquierda, no simpatiza con el capitalismo, y Estados Unidos es su símbolo más poderoso.
-Usted menciona la victimización.
-El antinorteamericanismo nacional se diferencia de sus variantes extranjeras por darle voz a una "cultura de la víctima". Se pretende echarle la culpa al orden social por todas las angustias y problemas de la vida. En las críticas internas a Estados Unidos es discernible la aversión a la modernidad, no tanto como una protesta contra la decadencia de los valores tradicionales sino como una expresión de angustia y de cólera ante una vida que es individualista, materialmente rica y secular (supuestamente "racionalista"), pero que no nos ayuda a encontrarle sentido a la existencia. Esto podría llamarse el antinorteamericanismo por una crisis de significado. En el exterior, se concentra en agravios concretos, en resentimientos por políticas económicas, injustas prácticas comerciales, insultos al orgullo nacional, subversión de tradiciones culturales, arrogancia política, presencia militar y otros problemas por el estilo. Pero hay otro antinorteamericanismo, que pretende echarle la culpa al capitalismo de todos los males del mundo, desde el machismo y el racismo hasta la contaminación ambiental, las guerras y todos los conflictos.
-Usted lo llama "irracional".
-En la segunda mitad del siglo XX Estados Unidos se ha convertido en un símbolo de la maldad política, de la injusticia social y de la corrupción cultural. La principal característica de este antinorteamericanismo es una disposición a creer lo peor sobre Estados Unidos. Y uno se pregunta, ¿cómo es posible que Estados Unidos, un país amigable y generoso, al que están desesperados por venir incontables millones de personas de todo el mundo, pueda haberse convertido en el objetivo de tanto resentimiento? Al estudiar este fenómeno uno descubre que en el mundo hay tres grandes tipos de antinorteamericanismo: el antinorteamericanismo como nacionalismo, el antinorteamericanismo como anticapitalismo y el antinorteamericanismo como protesta contra la modernidad. Pueden aparecer juntos o, con menos frecuencia, separados.
-Modernidad y capitalismo parecen dos caras de un mismo problema.
-La norteamericanización -la difusión de los valores y estilo de vida estadounidenses que amenazan los valores y estilos de vida tradicionales- estimula un antinorteamericanismo defensivo en el mundo. Son los impulsos globales contramodernizadores. Su más claro ejemplo está en el resurgimiento islámico en los países árabes y en Irán.
-En la izquierda hay un cierto romance con el islamismo.
-Sus tradicionales valores seculares chocan de frente con los de esos fanáticos religiosos que discriminan despiadadamente a las mujeres y los homosexuales y que practican los castigos más crueles contra los delincuentes, incluyendo la mutilación. Pero la razón de su atractivo es muy simple: son los más feroces enemigos de Estados Unidos y de Occidente. Y los enemigos de mis enemigos son mis amigos.