LA CARTERA DE CLIENTES de Gonzalo Fernández es diversa. Su estudio, especializado en derecho penal y mala praxis en medicina, atiende casos que a veces involucran al Estado y que van desde la defensa de ex directivos del quebrado Banco Comercial, hasta la de los médicos del Hospital de Clínicas que actuaron en el caso de Mykol Cardozo, el niño que murió por falta de asistencia.
Fernández asegura que dejó de manejar casos que lo enfrenten al Estado, aunque su estudio siguió adelante. El 17 de mayo de 2005, en la respuesta a un pedido de informes sobre los casos en los que Fernández figura, la Suprema Corte reunió la información de 24 juzgados que lo identificaron como defensor o co-defensor en 40 causas. El diputado Jorge Gandini había remetido la solicitud el 16 de marzo de 2005, a sólo 15 días de la asunción del gobierno.
Fernández aparece en la defensa de Ricardo Javier Moll y Eladio Ricardo Moll, denunciados por un delito continuado de estafa, en el caso conocido como del "cangrejo rojo". También en la de Francisco Estrada e Ignacio Llambías, dos de los procesados como coautores de un delito continuado de estafa por el caso del Banco Comercial.
Hay seis denuncias que lo enfrentaron a la Dirección General Impositiva (DGI), lo que no debió dejar contento al director Eduardo Zaidensztat, quien antes de que asumiera la izquierda defendió la pena de penitenciaría para los grandes evasores. El abogado penalista le advirtió que era "un disparate jurídico". Cinco casos son personas vinculadas a la firma La Pasiva. En el sexto aparece en una causa caratulada "DGI. Denuncia: Álvarez Muiño Guillermo y otros".
Defendió a una persona denunciada por ANCAP que resultó inocente. Él cree recordar que esa causa se cerró antes de asumir, pero el juzgado de Ciudad de la Costa lo incluyó. Su estudio, él dice que su socio, representó al escribano Juan Carlos Marizcurrena, procesado por el secuestro de Valentina Simon. También a los responsables por delito continuado de contrabando en el Free Shop de Artigas.
El gerente general del hotel Conrad fue otro de sus defendidos que resultó inocente. Y hasta representó al grupo Moon. Parece que al estudio de Fernández llega todo tipo de empresarios. Un amigo contó que son pocos los casos que rechaza por temas éticos, porque cree que "todo reo merece una defensa". Dijo que los narcotraficantes son una excepción, y que se negó varias veces pese a que se manejaban cifras millonarias.