Más verdades incómodas

| Un lector de Qué Pasa refuta al "ecologista escéptico" Bjorn Lomborg. En su carta, el autor -que trabaja en un reporte para Naciones Unidas sobre medio ambiente- plantea errores deliberados, omisiones y negligencias en la tesis del científico danés.

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DIEGO MARTINO

En el Qué Pasa del día 13 de enero se publicó una nota sobre Björn Lomborg, el "ambientalista escéptico". En la misma, se afirma que Lomborg presenta "otra verdad" acerca del estado del ambiente, y dice que no está solo.

Allí se cuenta que el origen del escepticismo de Lomborg sobre el estado del ambiente fue cuando se indignó ante declaraciones de un economista (Julian Simon) que ponían en tela de juicio ciertas afirmaciones de los ambientalistas, pero ni él ni sus alumnos "lograron probar grandes falencias en los datos… ni en el manejo que Simon hizo de ellos".

Las más prestigiosas publicaciones científicas, como las revistas Scientific American, Nature y Science, han publicado largos artículos describiendo críticas a los argumentos de Lomborg. Varios autores citados por Lomborg declaran que sus conclusiones fueron malinterpretadas o moldeadas para apoyar un argumento. El Comité Sueco sobre "Deshonestidad Académica" revisó el best-seller de Lomborg ya que se lo acusaba de "fabricar datos, eliminar selectivamente resultados no deseados, deliberadamente utilizar métodos estadísticos incorrectos, conscientemente distorsionar interpretaciones en conclusiones". Luego del análisis, el comité lo acusó de torcer los hechos para que sirvan a sus argumentos y concluyó que "basados en la práctica científica, y a la vista de su parcialidad sistemática en el uso de datos y líneas de argumento, claramente actuó violando los estándares de la buena práctica científica".

¿A qué se debe esta inusitada crítica a un autor de un libro? El libro ha sido acogido con beneplácito por parte de publicaciones como The Economist, que encuentran a un supuesto ecologista como aliado en su discurso. Sin embargo, el cúmulo de errores es grosero. A modo de ejemplo veamos el tema deforestación, sobre la cual se expresara Lomborg nuevamente en la entrevista.

Para afirmar que el área forestada a nivel global no está disminuyendo, Lomborg utiliza una base de datos que abarca el periodo 1950-1994, la cual es incompleta. Además toma datos de los anuarios de la FAO, sabiendo que éstos son obsoletos, e ignorando las correcciones hechas más tarde por la misma FAO. Incluso en la edición en inglés de su libro, que saliera más tarde, ignora datos ya accesibles de la FAO que inequívocamente muestran que el área forestada a nivel global está cayendo. Algunos de los errores puntuales en los datos son que de un año a otro hay un crecimiento en el área forestada, pero el mismo se debe, por ejemplo, a que un país que no había sido tomado en cuenta hasta ese momento se agregó a la lista. A todo esto debemos agregarle que la región forestada incluye áreas de monocultivos, los cuales no sustituyen a los bosques originales en su calidad como ecosistemas.

Al parecer a Lomborg sí se le pudieron encontrar falencias. Es más: con simplemente hacer una búsqueda en internet uno puede bajar cientos de artículos, tanto en revistas científicas como populares, sobre los problemas que ha tenido Lomborg por su mala práctica científica. Uno de los sitios web cuenta 312 errores encontrados y califica a los mismos de la siguiente manera: 16 accidentales o involuntarios, 214 son errores comunes que pueden o no haber sido deliberados, 33 fueron probablemente deliberados o producto de una tremenda negligencia, y 49 son evidentemente deliberados.

Me encuentro coordinando un capítulo del próximo reporte del Programa de Naciones Unidas sobre el estado del ambiente en el mundo. Una de las más arduas discusiones se da sobre cómo comunicar los resultados. Entre los cientos de científicos que participan del reporte están quienes quieren presentar el panorama sombrío que arrojan los resultados, y quienes quieren priorizar las buenas noticias. Esto ha llevado largas horas de discusión. La misma pasa por la mejor forma de comunicarse: ya no se discute si el estado del ambiente está mejor o peor. Lamentablemente todos están de acuerdo en que el estado del ambiente es preocupante.

Hace dos años un grupo de científicos decidió hacer la misma pregunta que Lomborg, pero basándose en artículos publicados en revistas científicas (o sea que cada articulo antes de ser publicado es revisado por sus pares para asegurar rigurosidad). Entonces su pregunta fue: ¿Que dicen las publicaciones científicas sobre la crisis ambiental? Para ello analizaron cientos de artículos científicos. Los resultados son contundentes. En todas las regiones bi ogeográficas y en todos los temas analizados hay una enorme mayoría de artículos que concluyen que la situación ambiental empeora. La conclusión es que "las publicaciones científicas apoyan la idea de que estamos sumidos en una crisis ambiental de proposiciones globales".

La entrevista con Lomborg podría haber sido más interesante. Como dijera el mismo Lomborg cuando lo entrevistara la revista Zurcher Zeitung en 2006: "El hecho de que conociera mi conclusión antes de comenzar a escribir el libro puede haber influenciado muchas de las cosas que escribí".

En 2006 SE LANZÓ La verdad incómoda, una película cuyo protagonista es el dióxido de carbono. El ex presidenciable Al Gore hace un recorrido aterrador por el alza de la temperatura y las alarmantes previsiones sobre la utilización del petróleo.

Lomborg, un experto en estadística de 38 años, dice haber sido miembro de Greenpeace, pero la ONG lo niega. Con apoyo de la Universidad de Cambridge publicó en 2003 El ecologista escéptico. Allí critica el discurso ecologista apocalíptico y el protocolo de Kyoto. Afirma que la polución mejoró, que los recursos energéticos no colapsarán y que los millones dedicados con escaso éxito a combatir el calentamiento global deberían dedicarse a dar fin al hambre y el Sida.

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