Un escándalo amenaza estallar en el mundo de la realeza española. Involucra a una de sus figuras más cuestionables, el conde Alessandro Vittorio Eugenio Lequio di Assaba y Torlonia (Dado, para los amigos), primo del rey Juan Carlos y bisnieto del rey Alfonso XIII, aunque su título es de orígen italiano.
Alessandro no es un conde común. Mujeriego y con fama de poco serio, el conde (que entre otras conquistas fue esposo de Ana Obregón, y padre de su hijo Alex) es lo que en Argentina se diría un "mediático", un habitué de programas de chusmeríos y un panelista en un show televisivo de un estilo similar al de Jorge Rial en Buenos Aires. Incluso participó en uno de los ciclos de Gran Hermano.
De manera tangencial y algo ridícula, mediante foros de internet, en octubre comenzó a circular una carta de quien reclamaba ser la hija del verdadero conde Lequio, denunciando la impostura de Alessandro (hermano menor del auténtico conde) y reclamando el título para sí misma, su padre y su hijo pequeño. La carta la firma Natalia Lequio di Assaba.
¿Y el auténtico conde?
Francesco Lequio di Assaba Ferrer, cuenta su hija, vive hace unos 15 años internado "en un manicomio". Según Natalia, el conde usurpador "a mi padre lo dejó abandonado ahí, tirado, maltratado. Queremos que esa familia nos devuelva a mí y a mi padre todo lo que nos corresponde". Mientras Natalia se prepara para reclamar sus derechos, el conde (sin título reconocido) Alejandro, es cuidado en un establecimiento de su ciudad natal, Montevideo. Más concretamente, en el Cotolengo Don Orione (que no es un manicomio, sino un hogar para personas discapacitadas).
Resulta ser que Francesco es el primer hijo de Clemente, conde Lecquio di Assaba (1925-1971). El conde se casó en primeras nupcias con una mujer uruguaya de buena posición económica, que falleció siendo Francesco un adolescente. Padre e hijo volvieron a España, donde Clemente se volvió a casar en 1958 con Sandra Victoria Torlonia, hija de Beatriz de Borbón, Infanta de España (abuela del rey Juan Carlos). Francesco, semiolvidado por su padre, pasó a vivir en Barcelona con unos tíos, y finalmente volvió a Uruguay, donde tuvo una hija, Natalia. Sus desequilibrios mentales empeoraron, y se decidió internarlo en el Don Orione, donde sigue viviendo en paz.
En 1960 Clemente tuvo un hijo con Sandra Victoria, el usurpador Alessandro Vittorio Eugenio, que a la muerte de su padre asumió el título sin preocuparse por su hermano mayor, y la situación continúa a pesar de que en 1994 la historia de Francesco fue sacada a luz por un reportaje realizado por periodistas de El País y ampliado en la revista española Hola.
Actualmente, además de su hija, en España aparece enviando cartas a sitios web un misterioso Carlos Máximo Flores Santos y Viana, un "noble uruguayo de ascendencia portuguesa" que asegura ser portavoz del conde (verdadero).
Un conde italiano internado en un instituto uruguayo. Su hermanastro, primo del rey de España, un usurpador con fama de vividor. Su hija reclamando el título para su nieto. Los guionistas de Montecristo son unos mediocres sin imaginación.