Sábado | 12.08.2006
Montevideo, Uruguay | 10:15
 Que Pasa
informe | Arde Colombia si la testigo clave decide hablar
Primera dama del narcotráfico
Primero fue amante de Escobar, el narco más famoso del mundo. Después, amante de su rival. Fue diva de la tevé y ahora reclusa. Si dice la verdad explota el sistema político.

WINSTON MANRIQUE, EL PAIS DE MADRID | AFP

La mujer por cuyo amor se enfrentaron los dos narcotraficantes colombianos que intentaron poner de rodillas a su país ha resucitado. Tras 12 años de autoexilio, su belleza no la ha abandonado, y, aunque casi ciega, sus últimas palabras han puesto a temblar a ex presidentes, políticos, ex funcionarios, militares y familias de ilustres apellidos.

Virginia Vallejo empezó los años 80 como amante de Pablo Escobar Gaviria (muerto en 1993), del cartel de Medellín, y despidió la década en brazos del enemigo de éste, Gilberto Rodríguez Orejuela, del cartel de Cali (extraditado a Estados Unidos). Ella, que acudía a verse, en algún escondite de los Andes colombianos, con el hombre más buscado del mundo; ella, que oyó y vio todo; ella, que fue testigo de la manera como intentaron pudrir el tejido político y gubernamental de Colombia, ha comenzado a unir las piezas del rompecabezas de aquellos tiempos en que los narcotraficantes ofrecieron pagar la deuda externa del país.

Llevaba más de una década recluida en su propia leyenda de diva de la televisión y de mujer bella, deseada y detonante de la guerra de los carteles del narcotráfico. Ahora, con 56 años, ha salido de la penumbra de su esplendor. Todos la han vuelto a mirar. A oír. A imaginar bajo un chal cuando abandonó el país en un avión de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, como posible testigo protegida, tras una entrevista al diario de Miami El Nuevo Herald. Hasta que por fin volvieron a verla por televisión, pero en un video en el que desentraña los entresijos de la mafia y la política, y su intento por crear una telaraña para convertir Colombia en un narcoestado.

Apareció en los televisores un martes a las 10 de la noche, con los fantasmas que emboscaron la guerra del narcoterrorismo. Lo hizo para señalar al supuesto instigador de los dos magnicidios que desbarrancaron el país: el del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, en 1984 (del Nuevo Liberalismo, por denunciar los dineros de la mafia en la política) y el del favorito a la presidencia en 1989, Luis Carlos Galán Sarmiento (del mismo partido y propósitos de Lara). Ella culpa al senador Alberto Santofimio Botero, cuyo juicio por el asesinato de Galán espera sentencia. Como temía que fuera absuelto decidió romper su silencio.

Hoy los colombianos le creen a Virginia Vallejo. Sus andanzas fueron sabidas. "Fui testigo de excepción de hechos que me contó Pablo; después porque me los contó Gilberto y me tocó vivirlos, y porque he visto episodios clave de las relaciones entre clase política y narcotráfico", asegura. Como dice Gonzalo Guillén, periodista que la entrevistó: "Es la caja negra de los nexos criminales entre políticos colombianos y el narcotráfico".

Como Evita Perón

Encontró la fama por sí sola. Cuando los dos capos empezaron a hacerse un nombre, ella ya estaba ahí; fueron ellos los advenedizos del lujo y la gloria, y los anhelantes de pasiones con una diva. Ellos sólo hicieron realidad el sueño de buena parte de los hombres colombianos de finales de los 70 y 80. Fue la mujer que confirmó que inteligencia, astucia y cultura hacen juego con la belleza física, y que no había motivo para avergonzarse.

Conoció a Pablo Escobar en 1982, cuando era representante a la Cámara por Antioquía, y le acompañó en sus campañas, donde la hacía sentir "como Evita Perón, como Manuelita Sáenz (la amante de Simón Bolívar)". Supo del ascenso del capo, sus nexos con el poder, su infinito ego y su metamorfosis a narcoterrorista. Recuerda haber oído a Santofimio pedir a Escobar la muerte del ministro Lara. Asesinado éste, afirmó: "Ahora lo único que se atraviesa entre nosotros y el poder es Galán. Tienes que eliminarlo, y ya nada podrá detenernos".

Según ella, "todo estaba encaminado a que Santofimio fuera presidente, acabara con la extradición y se asegurara que su sucesor fuera Escobar". Incluso, asegura, le dijo a Escobar: "Si eliminas a Galán, al otro día tenemos al país de rodillas". Y: "Lo único que Santofimio no hizo fue oprimir el gatillo".

Más sorprendidos quedaron los colombianos cuando, con su voz pausada, esparció su testimonio de amor, poder, política, corrupción y venganza con los nombres de algunos ex presidentes como Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper Pizano, y de senadores y representantes a la Cámara. Dio pistas de la sombra de Escobar en la toma del Palacio de Justicia en 1985, de sus simpatizantes en los medios y de su presión a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 para que anulara la extradición con Estados Unidos, porque su lema era: "Preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos". Pero, sobre todo, advirtió que la herencia de esos dineros calientes aún sigue en la política.

Pero, ¿cuál es el precio de estos amores conversos 12 años después? Mientras para unos es un suicidio social, Virginia Vallejo confiesa que ya ha tenido 20 años de lágrimas e infierno y sólo ha ganado más enemigos. Eso sí, también ha recordado que le pidió a Pablo que no debía matar a medio mundo y trató de convencerle de que dialogara con el Gobierno. Un rapto de dignidad que algunos resuelven con una frase: "Está quebrada". Sólo que Pablo Escobar le garantizó el futuro cuando, después de amenazar con matar a todo aquel que la ofendiera, le auguró: "Eres mi cronista de Indias. Mi historia la vas a escribir tú".

No sólo de café se vive

Exportaciones colombianas

Colombia produjo en 2005 un total de 776 toneladas de cocaína, 279 más que las reconocidas por la Policía y 231 toneladas más que las registradas por autoridades de Estados Unidos, según un estudio de la estatal Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) revelada por la revista Cambio de Bogotá.

Según Carlos Medina, subdirector de la DNE, "en Colombia, en las 85.750 hectáreas de hojas de coca se producen anualmente 776 toneladas métricas de cocaína, 279 más de las que estimaba la policía y 231 más que las que Estados Unidos tenía en sus cálculos".

El estudio fue presentado al vicepresidente Francisco Santos, quien en declaraciones a Cambio señaló que "el estudio es muy serio y se están haciendo los ajustes necesarios para emprender acciones".

De acuerdo con la policía antinarcóticos, en 2000 había 163.289 hectáreas sembradas de coca y cinco años más tarde la cifra había caído a 85.750 hectáreas como consecuencia de los programas de erradicación manual y aérea implementados por el Gobierno.

Al mismo tiempo, las autoridades colombianas decomisaron 81 toneladas de cocaína en 2002, y 169 en 2005.

Sin embargo, para los investigadores de la DNE, las cifras no guardaban relación con un indicador clave: el precio del kilo de coca en Estados Unidos y Europa -40.000 y 60.000 dólares-, se mantenía estable y la calidad del alcaloide, no se había deteriorado.

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