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Todos los años en julio Haití celebra la fiesta anual del vudú, una tradición que llegó a la isla traída por los esclavos del oeste africano.
Durante semanas los haitianos peregrinan desde todas las zonas del país para llegar a la laguna de lodo de la ciudad Plaine du Nord, considerada sagrada. Llegan a pie, en burros, en camionetas transformadas en ómnibus, en camiones llenos de toronjas.
En la ceremonia prenden velas, toman mucho ron, sacrifican animales, se bendicen con ramas aromatizas y se bañan en el barro, mucho barro.