La realidad por donde se la mire

ANTONIO ÁLVAREZ

CUANDO UN PERIODISTA dice o escribe algo, hablan muchas personas. ¿Trabajamos para lo que se llama genéricamente "el público"? ¿Trabajamos para las sociedades anónimas que nos pagan el sueldo? ¿Para satisfacer a nuestras fuentes? El conductor de Telenoche 4, Fernando Vilar, menciona otro nuevo género: "el periodismo de periodistas", es decir el periodismo hecho para que nos levanten las noticias o para que nos feliciten los colegas.

"Así van las cosas" era la despedida que hizo famoso al presentador televisivo Walter Cronkite. En este número de Qué Pasa el tema principal está dedicado a los informativos de televisión y a su creciente poder en la "construcción de la realidad". Es un tema discutible porque los medios no crean realidades. En todo caso la acompañan y crean percepciones más o menos cercanas. No hay que sobreestimarse.

En ese afán de construir la realidad uno de los problemas que surge en el informe es la falta de una "agenda propia". El teórico de la comunicación Luciano Álvarez apuesta -y con razón- que la enorme mayoría de las noticias que se divulgan en Uruguay tienen origen en una institución o persona interesada. Es claro al leer diarios, escuchar radios o mirar televisión que el mundo de las noticias está intoxicado de comunicados y de interminables monólogos de líderes de opinión que van hacia ninguna parte.

Los periodistas están en un proceso de autocrítica en este punto. Para cambiar el orden de los factores al pensar la "realidad" -o mejor dicho los temas que interesan al mayor universo posible de personas- primero es necesario diseñar la "agenda". Después veremos si habla Larrañaga o un vecino de La Comercial.

No hay que caer en la demagogia de decir que entre ir al barrio o ir al Parlamento siempre es mejor el barrio. A veces el problema está en el Parlamento y esa entelequia que a menudo se denomina "la gente" necesita saber en qué se gasta el dinero de los impuestos.

También el barrio es importante. Cualquier consumidor de información lo sabe. A veces el interés por una historia surge de la identificación con los protagonistas.

Los medios saben que deben hacer apuestas a largo plazo: si al público no le interesa lo que le pasa al de al lado, difícilmente compre diarios, sintonice radio o prenda el televisor para ver noticias.

El problema no es el lugar al que vamos a hacer una nota, sino el lugar desde donde los periodistas tenemos que contar las historias. Eso requiere el trabajo de estar formados e informados, como dice el director de Subrayado, Nelson Fernández. Ser consumidores culturales, entrenar el ojo para "ver" es lo único que nos salvará de ser un "poder de cuarta" .

Conviene mencionar que el informe central se inspira en el trabajo de una estudiante de Ciencias de la Comunicación. No es un dato menor que las nuevas generaciones de periodistas estén preocupadas por el papel que van a jugar en los próximos años.

Tampoco es menor plantear el problema de la construcción de la realidad en términos casi se diría minimalistas, justo en momentos en que el gobierno, y varios gobiernos de la región en curiosa simetría, dedican parte de su valioso tiempo a los "periodistas opositores". Los gobiernos -el actual y todos- pretenden "proteger" al público de informaciones que no conviene saber.

¿Es ser opositor informar que el avión presidencial le costará al país 20 millones de dólares, justo el dinero que le falta a Pluna?

El eje de la discusión está en otro lado.

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