AFP, EFE
Estados Unidos rindió homenaje a Rosa Parks, muerta el 24 de octubre, a los 92 años. Sus restos fueron velados en el Capitolio y se convirtió en la primera mujer a la que se rinde tal honor.
Parks, que nació en 1913 en Alabama, era hija de un blanco y una madre negra esclava y trabajaba de costurera en 1955 cuando desencadenó, sin proponérselo, el movimiento que desembocó en la abolición de la discriminación racial en su país.
Lo hizo sólo con un gesto de dignidad: se negó a ceder su asiento de ómnibus a un blanco, como era ley en Alabama. Por eso fue arrestada por la policía. La respuesta fue un boicot contra la empresa de ómnibus que fue liderado por Martin Luther King y que se prolongó durante 381 días, cuando la Suprema Corte de Estados Unidos declaró ilegales las leyes racistas de Alabama.
El desafío pacífico de las leyes injustas y la elección de la desobediencia civil como táctica por parte de King confirieron al movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos un fervor y una superioridad moral que conmovieron al mundo. El religioso ganó el Premio Nobel de la Paz en 1964.
Años después Parks explicó: "no imaginaba que mi pequeño acto iba a ayudar a terminar con la segregación. Lo único que sabía era que no soportaba que me siguieran pasando por encima".
Durante una de las múltiples ceremonias que se realizaron en honor de Parks, el religioso negro Al Sharpton dijo: "he aquí una mujer que jamás fue elegida para un cargo público, que jamás fue candidata, pero que ha cambiado Estados Unidos como nadie lo hizo antes".