Carandirú

AFP

Desconocidos asesinaron a balazos al ex director de la cárcel paulista de Carandirú, José Ismael Pedrosa, de 70 años.

Pedrosa fue atacado tras votar en el referéndum sobre la prohibición de venta de armas en Brasil y las autoridades sospechan que fue un crimen por encargo. El asesinado dirigía Carandirú cuando el 2 de octubre de 1992 la policía militar invadió el presidio para frenar una rebelión y mató a 111 presos.

El hombre fue asesinado dentro de su auto mientras volvía a su casa. Testigos contaron a la Policía que varios hombres en dos autos abordaron el vehículo de Pedrosa. Fue ejecutado con siete tiros en la cabeza.

Pedrosa, que se había jubilado en 2003, trabajó cuatro décadas en Taubaté y cinco años en Carandirú.

Concebida en 1956 para acoger a 500 presos, Carandirú llegó a albergar a 7.000 y se convirtió en la mayor cárcel de América Latina. La prisión fue clausurada en 2002 y cinco de sus siete edificios fueron demolidos. Dos quedaron en pie como testimonio del horror de la masacre.

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