Matador

ANSA

La muerte y desaparición de guerrilleros y adversarios, incluso de Argentina y Chile, fue una política de Estado durante la dictadura brasileña, ordenada por el presidente Ernesto Geisel, revela un libro lanzado esta semana.

La dictadura derrotada, del prestigioso periodista Elio Gaspari, está basada en 222 horas de conversaciones grabadas por el propio general Geisel, el penúltimo de los cinco presidentes de la dictadura, y sus colaboradores más cercanos. Esas grabaciones fueron entregadas a Gaspari por Heitor Aquino Ferreira, secretario privado de Geisel.

"Esa cosa de matar es una barbaridad, pero creo que tiene que ser así", dice Geisel (1907-1996) en 1974, un mes antes de asumir la presidencia, durante un diálogo con el general Dale Coutinho, su primer ministro de Ejército.

En la grabación, Coutinho afirma que "las cosas mejoraron mucho. Ahora, mejoraron, aquí entre nosotros, cuando nosotros comenzamos a matar. Comenzamos a matar". Geisel lo felicita y agrega: "Porque antiguamente uno apresaba al sujeto y el sujeto luego salía".

En ese diálogo, Geisel, quien gobernó con mano de hierro entre 1974 y 1979, comenta que unas semanas atrás "fue capturado y liquidado" Osvaldo Orlando da Costa, líder de la guerrilla en Araguaia, en el estado amazónico de Pará.

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