Por Gastón Pérgola - gpergola@elpais.com.uy
Es el presidente de la industria plástica local Atma y dueño del Hotel Nirvana, además de contar con un tambo en Colonia Suiza, donde fabrica leche, quesos y cría vacunos ¿Cómo se fue forjando como empresario?
Por mi padre. Desde chico le tuve una enorme veneración y siempre lo seguí. Admiraba la historia de su vida. Él provenía de una familia armenia nacida en Esmirna, Turquía, en una situación económicamene holgada, hasta que llegó la guerra y perdieron todo. Tenía apenas trece años. Los armenios no eran queridos; muchos murieron y otros se tuvieron que irse para salvar sus vidas. Entre ellos mi familia. Es así como después de varios vaivenes llegó a Uruguay, bien de abajo, y de a poco comenzó a forjarse como empresario, estando al frente de estas y otras empresas.
A los trece años ya le había pedido a su padre para trabajar con él…
Sí. Lo hice porque sentía la necesidad de simular lo que él había pasado. Pero nunca pude dimensionarlo. Yo seguía viviendo en mi casa, sin pasar hambre, ni penar por los estudios, ni salir a la desesperada a buscar un trabajo. Igual esa actitud me unió mucho a él.
¿El hecho de que su padre fuera el patrón le generó algún tipo de beneficio?
Ninguno. Me puso a trabajar en el sótano a hacer paquetes de embalaje para la expedición. Me hizo empezar bien de abajo. Y se lo agradezco enormemente. Me dijo: `Yo empecé así y me fue bien, porque ahora sé hacer todos los trabajos que hay que hacer en la empresa. Y quiero que vos hagas lo mismo`. Ahora trato de hacer eso con mis hijos. Fomento el desarrollo del equipo de trabajadores desde abajo.
¿Hoy qué produce Atma?
Tenemos una línea principal que es la de productos moldeados por inyección, que abarca desde artículos de uso doméstico variado, como platos y jarras para leche; hasta artículos en distintas industrias, como la pesca, lechería, bebidas, con la fabricación de casilleros o canastos. Hemos hecho millones de cajones para Coca, Pepsi y Salus. Además fabricamos componentes de electrodomésticos, como pueden ser piezas para ventiladores o algún otro artefacto.
Hasta hace un tiempo nos conocían sólo por las tapas de inodoro. Luego apuntamos a darle valor a nuestra marca y ahora todos nuestros productos salen con etiqueta y bien identificados.
¿Cuál fue la facturación?
Al cierre de 2009 facturamos US$ 7 millones. El año pasado llegamos a una meseta y estamos tratando de buscar nuevos negocios, aunque dependemos también del mercado. La última innovación y vedette fue el envase para los helados de Conaprole, que demandó una exigencia brutal.
¿Qué tan competitiva es la industria plástica local en relación a países como China o Brasil?
No somos comptetitivos. De hecho la exportación nuestra hoy es marginal, más del 95% de lo que producimos es para abastecer al mercado local. No nos sirve exportar, primero porque el plástico es un producto que tiene muy poco valor en función de su volumen, haciendo que los fletes lo encarezcan enormemente. Y segundo porque los países vecinos tienen una industria plástica muy bien desarrollada. Los argentinos, brasileros y chinos son muy superiores. No somos nada competitivos.
¿Cuántas empresas del plástico hay en el sector?
Hay unas 70 empresas registradas, que incluye desde micro a grandes empresas. Pero unas 10 consumen alrededor del 85% de la materia prima que se procesa en Uruguay para la producción.
En base a su experiencia como empresario ¿cree que faltan emprendedores en Uruguay?
Faltan, pero además están mal vistos. Pareciera que emprender y ganar dinero es algo malo en Uruguay. Al menos hasta ahora ha sido así. Pienso que con el discurso que oí del presidente Mujica en el Conrad y con la importancia e influencia notoria que tiene el empresario López Mena, organizador de ese evento, capaz empiezan a cambiar las condiciones en el país.
¿Sorprendió el discurso que Mujica dio a los empresarios?
Sorprendió el cambio. Francamente pensaba que si nos convocaba a una charla el tenor del discurso iba a ser el que fue. Lo que no deja de sorprender es el cambio tan rápido. Porque antes de las elecciones, por lo menos de las primarias, el discurso era diferente. Ojalá que se hagan las cosas como están planteadas ahora, porque es la manera más positiva de llevar adelante el país.
Se habla de una luna de miel entre el empresariado y Mujica ¿Qué percepción tiene?
Existe, por lo menos, una expectativa. No diría luna de miel todavía. La luna de miel es después que nos casamos. Y creo que estamos en la etapa anterior, haciendo manito. (Se ríe). Pero estar en esta etapa también es bueno. Porque antes nos veían muy mal. Hay que leer un poco para atrás para recordar que éramos mal vistos los empresarios. Ahora parece que entramos en un romance y ojala que siga así.
Mujica dijo que no hay que discriminar "desde abajo al empresario"
Sí, pero esto no es de ahora. El empresario ha sido mal visto en el Uruguay, desde siempre.
El Hotel Nirvana; un negocio de corazón
¿Es cierto que el Hotel Nirvana no deja plata pero igual lo mantiene por una cuestión meramente afectiva?
Es cierto. No da resultado económico. Cuesta, pero lo queremos mucho. Fue construido en época de vacas gordas, muchos metros de hotel y pocas habitaciones para una infraestructura grande. Mi padre era cliente del hotel, hasta que lo invitaron a participar del directorio comprando acciones, y lo adquirió. Le tenemos un amor profundo en la familia. Yo me crié ahí, mis hijos se criaron ahí y ahora mis nietos se van a criar ahí. Varias veces me pidieron que le ponga precio. Si lo vendiera me pelearía con toda mi familia.
"O nos escuchamos todos o no hay manera de salir"
¿Qué recomienda a los empresarios?
Tenemos que buscar el diálogo y perder la desconfianza, entre todas las partes. El empresario generó desconfianza en la izquierda, siempre. Generó desconfianza con los sindicatos y a nivel popular. Creo que el sector empresarial tiene que trabajar para modificar esa imagen y los gobiernos también deben propiciar una apertura. Mujica lo está proponiendo. Lamenté mucho que al almuerzo del Conrad no asistiera por lo menos oficialmente la Cámara de Industrias y la Cámara de Comercio.
¿Esa rivalidad de la que habla se ha acentuado más en la administración de Vázquez?
Creo que en esa administración las cámaras dejaron de ser oídas y respetadas. Noto que las autoridades de las cámaras se sienten ignoradas, pero esto tiene que cambiar. O nos escuchamos todos o no hay manera de salir.