Espectacular. Así definió el desarrollo de la banca local de los últimos cuatro años el presidente del Banco República, Fernando Calloia. Los números justifican el adjetivo ya que la cantidad de clientes trepó de 860.000 en 2005 a 1.290.000 en 2008, o sea que llegó a ser casi la mitad de la población adulta.
Mientras, los depósitos en el sistema continuaron creciendo para cerrar marzo pasado en US$ 13.935 millones, la mayor
cifra desde enero de 2002. En el último año móvil estas colocaciones en los bancos públicos y privados aumentaron US$ 1.924 millones.
La multiplicación de los servicios -en particular el pago de sueldos-, el desarrollo tecnológico para cajeros automáticos y banca por Internet, sumados al crecimiento de la economía, explican en gran medida el notable incremento en la bancarización de los uruguayos.
El fenómeno desató una feroz competencia. Proliferaron tasas y precios más competitivos, más y mejores productos y servicios -préstamos automotores, hipotecarios, para el agro y las PyMes-, además de beneficios exclusivos. En este nuevo escenario la comunicación masiva fue fundamental.
Mirar atrás obliga a detenerse en varios mojones. Por ejemplo, el Bandes tomando las funciones de Cofac; luego, la fusión de los activos de los bancos Montevideo, Caja Obrera y Comercial para la creación del Nuevo Banco Comercial. Finalmente, cuando Itaú compró BankBoston y más tarde Santander el ABN Amro.
Asimismo, el aumento de la regulación del Banco Central fue vital en este lapso, ya que puso énfasis en lograr una mayor cultura de riesgos, profesionalizar la banca, prevenir el lavado de dinero así como defender los derechos de los consumidores, enumeró el gerente general del Nuevo Banco Comercial, José Fuentes.
Aunque de acuerdo con él, su colega de Banco Itaú, Horacio Vilaró, destacó ciertos aspectos negativos de la reglamentación, como las normas de encaje que rigen hoy que "afectan sensiblemente la rentabilidad de los bancos, transfiriendo ingresos genuinos de la actividad al Estado".
Baja morosidad
La tan anunciada crisis no ha afectado aquellas variables clave de la economía urugaya, aseguró Calloia. En particular, el sistema bancario tiene niveles de morosidad muy bajos, alta liquidez y capitalización. Estos factores se deben, en gran medida, a los aprendizajes de las crisis atravesadas. Por ejemplo, que la mayoría de los préstamos sean hoy en moneda nacional, cuando antes de 2002 el 99% se otorgaban en dólares.
Pasados los días de incertidumbre, los agentes prevén una mayor consolidación de la banca, especialización y concentración en los principales actores.
La competencia seguirá creciendo ya que -como es probable que no puedan seguir sumando clientes como lo han hecho hasta ahora- la estrategia deberá ser quitárselos a los demás.