Ese empleado audaz que sabe tratar al jefe

Planear con inteligencia la relación con el superior, ser proactivo, adaptarse y trabajar en equipo llevan a un mejor desarrollo de las competencias, genera confianza y amplía las chances de ascenso

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Por Gabriela Rocha - grocha@elpais.com.uy

Motivar, ser comunicativo, hacer funcionar al equipo, tener visión generalista, y capacitarse siempre, entre varios etcéteras. Mientras se machaca en las habilidades de un buen líder ¿el subordinado debe resignarse únicamente a acatar órdenes? No si quiere llevarse bien con su superior, ser más productivo y crecer en la empresa.

Cada uno puede crear su estrategia para reforzar los vínculos, ser valorado y hasta incidir en las decisiones, por lo que saber expresarse, adaptarse y trabajar en equipo con creatividad y proactividad son algunas claves para lograrlo.

"Si no eres parte de la solución, eres parte del problema". Esa es la lógica de un jefe tranquilo y feliz, que no sólo recibe dificultades, sino también posibles salidas. Aunque la planteada quizá no sea la resolución final, al menos refleja a una persona práctica y con iniciativa.

Al defender una solución es cuando aparece el negociante. En esta instancia sirve identificar a las partes involucradas, separar a las personas, proponer opciones de mutuo beneficio y aplicar criterios objetivos.

Por propia iniciativa el empleado debe incluso enfrentar al jefe y solicitarle priorizar las actividades, establecer plazos y determinar en qué debe enfocarse. Para Federico Muttoni, gerente de Advice, con esto se asegura de hacer "lo que realmente importa" para el otro.

Sin embargo, para Beatriz Martínez, gerente de RR.HH. para América Latina de la firma multinacional Roullier, hay que tener cuidado porque quizá la proactividad puede "molestar" al jefe. Por eso recomienda visualizar su perfil de antemano para aprender a tratarlo.

El punto fue subrayado por Virginia Fasano, gerenta de RR.HH. en KPMG. Para ella, el subordinado tiene que discernir sus características personales y las del superior para ver cómo actuar en cada caso y tolerar las diferencias. "Si yo soy pasional y mi jefe muy racional, al plantearle un problema no haré un relato de todas las vicisitudes de mi vida", graficó.

Para evitar esas dicotomías de perfiles es que se realizan, en parte, los estudios psicolaborales en las entrevistas de selección de personal, explicó Geraldine Delfino, gerenta de RR.HH. de PricewaterhouseCoopers. "Nuestro rol es ver qué grado de compatibilidad en cuanto a competencias no técnicas pueden tener ambos", dijo. El perfil del superior se forma con rasgos personales a menudo mezclados con la cultura corporativa.

Pero para lograr una buena imagen, la persona además debe trabajar con fluidez en equipo. Por eso también conviene adaptarse al perfil de los compañeros, sobre todo si se trata de alguien que recién llega a la compañía.

En última instancia, esa postura positiva y activa amplía las posibilidades de ser tenido en cuenta cuando se presente una opción de ascenso.

Algunas tácticas

Cuando hay poco trabajo en la oficina, los especialistas recomiendan salir a buscar oportunidades, investigar y proponer ideas. Así mostrará que arriesga y el jefe sabrá cuánto le puede delegar.

En tanto, si la empresa se encuentra en medio de una crisis, el subordinado debe esperar el momento adecuado para encarar algunos temas con el superior. "Estar atento a lo que afecta al negocio, a la empresa y al jefe ayudarán a estar en sintonía para una mejor comunicación", indicó Muttoni.

Sin embargo, a veces los empleados -porque están más lejos de la estrategia de la empresa- no tienen el sentido de la oportunidad para plantear ciertas dificultades o propuestas, agregó al análisis Martínez y lo remató diciendo que tiene que ver con la falta de comunicación, un debe de empresas de la región.

En cualquier caso, la regla de "lo bueno, si es breve, dos veces bueno" también corre. En este sentido, no abusar del tiempo del jefe es esencial, por lo que al momento de plantearle algo será sólo si su ayuda o visión es esencial. Alineado con lo anterior, lo esperable es que la persona sea un analista que selecciona los datos relevantes y no entrega un papel lleno de cifras.

Finalmente, para generar empatía y confianza, es ideal llevar un resumen ejecutivo del planteo, ya que el jefe no necesariamente es un especialista en todas las áreas, por lo que cuanto más simple sea lo expuesto, mejor.

Demasiado incompatibles

Si se hizo una correcta selección, el jefe es buen líder y está alineado a las políticas de la compañía, seguro buscará en el empleado un "socio estratégico" para que el negocio marche y todos crezcan.

Por el contrario, si las personalidades son muy incompatibles, el subordinado debe ser flexible, evitar los choques y adaptarse para lograr mejorar el vínculo. También puede ser positivo buscar el diálogo para saber lo que se espera de uno. Aunque esto no quita que un empleado pueda expresar opinión diferente y así complementar la relación e incluso mejorar la estrategia del negocio.

Pero, si luego de este proceso las diferencias no se vencen y el resultado sigue siendo negativo, quizá la decisión más sana sea abandonar la empresa. De hecho, la mala relación con el superior se encuentra entre las cuatro razones más comunes por las que las personas dejan los trabajos, recordó Fasano. Existen incluso situaciones en que -ganando muy bien- el individuo decide buscar otro trabajo porque la relación con su superior inmediato se vuelve insoportable.

A varias puntas

- La inteligencia emocional es tan importante como la capacidad técnica al momento de elegir un candidato para un puesto, dijo Geraldine Delfino, de Price. Se trata de esa capacidad del buen relacionamiento humano.

- 80% de las personas que renuncian a su empleo lo hace por tener una mala relación con su jefe, según encuestas realizadas en varias partes del mundo. Luego aparecen otras motivaciones, pero allí está el origen de las dificultades.

- Ser puntual, apagar o dejar el celular en silencio, no chatear o escuchar música al menos cuando uno es nuevo, un arreglo personal apropiado, el orden del escritorio e incluso la comida que se lleva desde la casa son elementos cotidianos a no descartar para lograr un buen vínculo jefe-empleado, enumeró Federico Muttoni, gerente de Advice.

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