Serio, creíble y en mangas de camisa

Acorde con la tendencia mundial, los uruguayos usan cada vez menos la corbata dejándola reservada para las ocasiones especiales; pese a eso, los expertos confían en que no va a desaparecer

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Por Gabriela Rocha -

La corbata pudo ser símbolo de seriedad, responsabilidad y respeto para el hombre. Sin embargo -y aunque algunos la defiendan a capa y espada-, con el paso de los años su uso ha perdido vigencia y esto no necesariamente representa menos credibilidad en la actividad que se realiza. Algunos empresarios como Bill Gates, de Microsoft, o Steve Jobs, de Apple, han mostrado que se puede hacer negocios serios en mangas de camisa.

Las empresas uruguayas, más clásicas en su vestimenta, se han ido contagiando de esa moda liderada por las tecnológicas. Algunas adoptaron primero el "viernes informal" para llegar hoy a ser más permisivas en la ropa del personal en verano o durante todo el año, siempre y cuando no haya reuniones importantes. En tanto, con el senador José Mujica como abanderado, no es raro ver hoy a varios actores políticos lucir un atuendo más casual.

La merma en la demanda de corbatas termina afectando las ventas y la oferta del producto. Leopoldo Gross era una de las pocas empresas que lo producía localmente pero dejó de hacerlo hace ocho años y, además, dejó de importarlo desde Italia para optar sólo por Oriente. Hoy, sus ventas del accesorio en diversos locales montevideanos representa 50% menos que hace seis años, unas 10.000 unidades anuales, que cuestan al público en su mayoría unos $ 590.

En Ro-30, tienda de ropa masculina ubicada en Punta Carretas Shopping, también han detectado una tendencia hacia la informalidad y que a menudo los más jóvenes llevan el traje sin corbata. Sin embargo, las ventas de ese producto se han mantenido los últimos tres años, ya que sus clientes son sobre todo empleados de oficinas donde permanece una moda más clásica.

Confirmó la propensión de desapego hacia ese accesorio masculino Alberto Candellero, gerente para América Latina de la prestigiosa casa italiana de vestimenta para hombres, Ermenegildo Zegna. "Ya no hay tanta obligación aunque sí siga existiendo el placer de ponérsela", dijo a El Empresario. Sin embargo, las ventas de la marca -que hace un año abrió en el hotel Conrad- no han bajado, ya que se encuentra concretando nuevos negocios en la región.

En otro extremo, el diseñador Luis Muto se mostró como acérrimo defensor del distintivo elemento que él diseña en Uruguay y manda a producir en Italia, arguyendo que las ventas en su local -entre 300 y 500 unidades anuales- se han mantenido equilibradas los últimos 10 años. Agregó que esa tendencia a la baja se da en el mercado masivo pero no en el de boutique. "Siempre ha habido gente que la quiere desterrar", sentenció y añadió que incluso ese adorno puede ser adoptado en una moda más informal.

Para el diseñador argentino Claudio Drescher, director de Jazmín Chebar, la frecuente ausencia de la corbata hoy tiene que ver con que el hombre dispone de otros elementos para que su atuendo no sea estandarizado y con los cuales también puede comunicar algo, como diversos tipos y colores de blazers.

¿Más respetable?

El mayor o menor uso de la corbata en ciertos tipos de trabajo tiene que ver con el imaginario que está asociado a esa profesión en la sociedad. "¿Qué esperamos de un banco al que le confiamos nuestro dinero?", se preguntó la psicóloga especialista en investigación de mercado y opinión pública, Verónica Massonier. En tanto, en una tarea en la que se requiere libertad y creatividad sería muy llamativo que la forma de vestir aludiera a un perfil tradicional, abundó.

En ese sentido, el director de la agencia de publicidad Young & Rubicam, Álvaro Moré, explicó que él usa corbata el 90% del tiempo y lo mismo hace el resto del personal que se encuentra en atención de cuentas. Sin embargo, los creativos -que también a menudo se reúnen con clientes- no visten formal y sería raro que lo hicieran.

Massonier se remitió a las empresas tradicionales en las que el empleado manual tenía un uniforme fabril, mientras que el de las oficinas usaba corbata. "Esto significaba que el segundo no tenía contacto con las tareas manuales y podía cuidar su vestuario", sostuvo.

Sin embargo, hoy esa división se ha desdibujado y hay muchas actividades en las que se abandona la corbata como señal de espontaneidad y distensión -sin referir al estatus-. Incluso a veces se dan casos en los que es el gerente quien no la usa como señal de poder para transgredir las reglas que otros deben cumplir.

En la empresa aseguradora Royal & SunAlliance cuentan incluso con un código de vestimenta que explicita el modo de vestir tanto para hombres como para para mujeres. Su gerente general, Esteban Pignanelli, confió sin embargo que el atuendo de verano no incluye corbata y que ya desde hace algunos años la fiesta de fin de año dejó de ser formal en pro del bienestar del personal.

Perfil bajo

Aunque cada vez menos usual, los uruguayos que aún eligen este adorno se caracterizan por la sobriedad. "Aunque se han comenzado a usar los contrastes (oscuro con naranja por ejemplo), son pocos los que se animan a probar algo más colorido", aseguró Samuel Díaz, vendedor de Ro 30.

En la misma línea, el encargado del sector textil de Leopoldo Gross, Alberto Pérez, contó que a menudo llaman la atención con los colores en la vidriera, pero en última instancia esas opciones no son las que más se venden.

Del mismo modo, Muto mencionó el creciente juego de los contrastes visuales con las corbatas, que en su local cuestan unos $1200, aunque agregó que a título personal también es de los que las prefiere sobrias. "Una corbata azul lisa de gran calidad siempre viene bien", afirmó y contó además que en su ropero tiene unas 60 unidades que va renovando.

Si de gustos personales se trata, Pignanelli señaló que para él la corbata es sinónimo de formalidad y por eso le cuesta entender esas coloridas o con diseños extraños. Asimismo, agregó que en general las compra en el Free Shop o en Club House, siendo también un típico regalo. Diferente es el caso de Moré, que siempre aprovecha para comprarlas en los viajes, aunque confesó que a menudo termina usando las mismas tres o cuatro.

En tanto, Drescher dijo que en los últimos años no ha usado corbata más que unas tres veces, a pesar de admitir que ese accesorio no va a desaparecer. "Es un elemento de juego que siempre aparecerá en las ocasiones especiales", aseguró.

Lo mismo opinó Massonier, ya que aunque la corbata sea importante para los apegados a las convenciones -y por eso es natural que las personas se han comenzado a desprender de ella-, esa "asociación con una masculinidad elegante todavía permanece".

Sobre el punto, Candellero concluyó que se trata de un ciclo: "Creo que va a volver como han vuelto muchas formas de vestir que se habían dejado".

Es informal, pero ahorra energía

En tiempos de crisis energética no habría que descartar algunos ejemplos que encontraron en el abandono de la corbata una manera de ahorro.

El año pasado en Madrid, además de una vasta lista de medidas a tomar sobre todo en la oficina -entre las que se encontraba el programar la computadora para evitar que gaste mientras no se usa-, las grandes compañías llegaron incluso a autorizar a algunos empleados a asistir a la oficina sin corbata, lo que permite mantener la temperatura cerca de dos grados más en los edificios y reducir así el uso del aire acondicionado.

En esa línea, la empresa Acciona lleva ya dos años con un plan llamado "Ahorro, ropa informal y sostenibilidad" y ahorró 6,5% en su factura de electricidad.

Lo mismo fue implementado en 2007 en Chile, tras la campaña denominda "Verano

sin corbata" promovida por el gobierno de ese país cuyo suministro eléctrico, desde Argentina, se había visto reducido.

A varias puntas

- La corbata nació en la segunda mitad del siglo XVII, con la llegada a Francia de los mercenarios croatas, quienes en su traje tradicional utilizaban un pedazo de tela blanca; era símbolo de estatus y adquirió valor político.

85 - maneras de anudarse una corbata" es el título del libro que Tomas Fink y Yong Mao, dos físicos de la Universidad de Cambridge, realizaron porque en 2006, 150 años después de inventada la corbata moderna, no se conocían más de tres modos de atarla.

- Según el diseñador Luis Muto, existen algunas técnicas para saber si una corbata es de buena calidad. En primer lugar está el tacto, luego el armado y, por último, hay un detalle que les da la consistencia necesaria para que no se desarmen: un hilo de seda que las recorre. "Que sean más amplias o más finas es un tema de moda", dice.

- A diferencia de lo que sucede en Uruguay, en Royal & SunAlliance Argentina lo común es que sus funcionarios no usen corbata y la costumbre viene arraigada de la época de la dictadura, cuando se dejó de usar traje y corbata así como autos caros como una manera de que los empresarios estuvieran menos expuestos.

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