Industriales se hartaron de los puños crispados

Por Gastón Pérgola

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Hartos de que de los empresarios en general y los industriales en particular sean foco de críticas desde varios sectores y concientes de que hasta el momento no han sabido seducir a la ciudadanía sobre la importancia de asumir riesgos y generar riqueza, en la Cámara de Industrias (CIU) buscan cambiar la pisada y se disponen a librar una compleja batalla por un "cambio cultural".

De hecho, en el último aniversario de la industria celebrado en noviembre del año pasado, el presidente de la CIU, Diego Balestra, dedicó su oratoria (aprovechando la presencia de varios ministros y hasta la del propio presidente Tabaré Vázquez) para machacar sobre la carencia de uruguayos emprendedores y las críticas desmedidas que llueven sobre el empresariado local.

En la ocasión, el titular de Industrias se preguntó en tono enfático: "¿Quién va a optar por dedicar su vida a ser empresario, si se induce a gran parte de la sociedad a censurar lo que el empresario hace? ¿Quién va a arriesgar su patrimonio y su futuro en la creación de riqueza, generando beneficios, cumpliendo con la normativa vigente, creando empleo y oportunidades para otros, si su esfuerzo no es valorado?"

En la misma línea, el pasado 11 de setiembre y fuera de lo habitual el gerente general de la CIU, Roberto Villamil, envió una carta a los medios de comunicación en respuesta a una manifestación convocada por el sector metalúrgico, que terminó con la presencia de los manifestantes frente a la sede industrial.

"Es muy fácil hacer declaraciones combativas, tildando de pitucos, explotadores, reaccionarios y un montón de cosas más a quienes tomaron en algún momento de su vida la opción de convertirse en empresarios", resaltó Villamil en aquella carta, como reflejo del cansancio general del sector sobre las declaraciones de sindicalistas.

Sin embargo, sabedores de que estas reacciones "esporádicas" no han sido del todo efectivas a la hora de llegar al público y bajo la premisa de sí conseguirlo, es que la CIU encargó un amplio estudio para analizar la imagen que la sociedad tiene del empresario local, que comprende desde entrevistas individuales con líderes de opinión hasta "focus groups" de distintos perfiles.

Así las cosas, el relevamiento (que está en fase de elaboración) tiene tres aristas de investigación: indagar sobre cuál es la percepción que tienen los ciudadanos sobre los empresarios, la forma en que llegan los mensajes del sector hacia el entramado social y si realmente dichos mensajes son entendidos por el conjunto de la sociedad.

A partir de los resultados obtenidos se definirán estrategias claras para conseguir una comunicación efectiva con el resto de la sociedad, según los objetivos de la CIU. Consultado por El Empresario, Balestra explicó que la investigación buscará poner en marcha un "cambio cultural en el largo plazo" que trascienda las acciones concretas de comunicación. "Creemos que en esto hay mucho de base educacional. No son temas que se resuelven en el corto plazo con avisos publicitarios ni promociones", remató el principal de la CIU.

Culpas compartidas

Si bien los industriales acusan a determinados sectores de fomentar constantemente la mala fama en los empresarios "colocándolos" en el papel de "malos de la película", estos también realizan su mea culpa al reconocer el marcado perfil bajo y la falta de respuesta que los caracterizó durante mucho tiempo y que ahora pretenden rever, pero no sin antes saber bien cómo hacerlo.

Además, no solo ven con preocupación los insultos que llegan desde los distintos gremios de trabajadores ("vampiros de la plusvalía", entre algunos de los que recuerda Balestra), sino también la pasividad de la sociedad frente a las acusaciones y la pesadumbre reinante a la hora de evaluar emprender un negocio.

"La gente prefiere el empleo seguro. Somos concientes de que este es un tema que no se resuelve de un día para el otro, pero sí hay que empezar a detectar cuáles son los problemas de comunicación para trabajar de a poco en eso", reconoció Balestra.

Bajo esa hipótesis y sin perder tiempo la Cámara ya comenzó a preparar las primeras acciones y para ello decidió apuntar a los niños. Se imprimirán un total de 154.000 libros que contarán con información básica acerca de las distintas cadenas productivas. Los ejemplares serán entregados en marzo del año que viene a todas las escuelas públicas del país (quinto año).

Otra actividad que también se desarrollará en las escuelas públicas bajo el nombre de "La fábrica de las ilusiones", consistirá en que los chicos podrán presentar un emprendimiento optando por una de las cadenas productivas estudiadas. Quien resulte ganador visitará a distintas empresas del país.

Para Balestra el desafío es demostrar a los más jóvenes "que existe otra cosa" además del empleo público seguro. "El emprendedurismo es algo que se vive desde el vamos. Si en la casa, en el ámbito de estudio o círculos de amistad la idea primordial es recomendarle al hijo que la solución se basa en conseguir un empleo público, no hay emprendedurismo que camine", arguyó Balestra.

ENCUESTA

Una encuesta del grupo Radar realizada en noviembre de 2007 y preparada exclusivamente para la CIU, bajo el nombre "La imagen de los empresarios uruguayos", reveló algunos datos que están en sintonía con la preocupación que acusa el sector.

Cuando se pregunta sobre si los empresarios uruguayos están capacitados para conducir sus empresas, un 40% se mostró "algo de acuerdo" y un 38% "totalmente de acuerdo". Cuando se preguntó si los empresarios son honestos sólo un 12% de los encuestados afirma estar "totalmente de acuerdo". En tanto, un 42% afirma estar "algo de acuerdo".

A varias puntas

Son pocos los empresarios que se animan a asumir el rol de líderes de opinión dando a conocer públicamente sus visiones sobre los distintos puntos que hacen al desarrollo. Y, cuando un espacio queda vacío, siempre hay alguien dispuesto a ocuparlo.

Más de seis de cada 10 uruguayos dijo no saber ni conocer a ningún empresario con éxito en el país en una encuesta realizada por Radar el año pasado. Entre los más nombrados apareció el contratista Francisco Casal (113 menciones), seguido del director de Tienda Inglesa, Robin Henderson (24), Mario Macri, (22%), Carlos Alberto Lecueder (19), Sánchez Padilla (13), y López Mena. Más abajo en la lista aparecieron Laetitia D`Arenberg, Pintos Risso, Branaa, Carlos Gutiérrez y Alfredo Etechegaray, entre otros.

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