Moda porteña se encarece

Estiman aumento de entre 20% y 25% para las prendas de la colección primavera-verano

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- Este año, la colección primavera-verano de las marcas argentinas trae algo más que estampados y colores vivos. Junto con la novedad de los nuevos modelos para lucir la piel bronceada, el otro condimento de la temporada viene colgando de la etiqueta: vestir a la moda será, cuando llegue el calor, entre 20% y 25% más caro que el año pasado, producto de la inflación.

Las nuevas prendas de indumentaria se venden, como era de esperar, a precios más altos que el año pasado. Y, como tampoco es sorpresivo, eso no está reflejado en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en las que la variación del rubro se desagrega dentro del cálculo del índice de precios al consumidor (IPC), que alcanzó en julio una suba interanual del 9%.

Después de un invierno duro en ventas, con liquidaciones anticipadas y consumidores cautos por el conflicto del campo, los precios con alzas llegaron a las vidrieras.

Claro que, hasta llegar hasta ahí, las subas de costos atravesaron de punta a punta la cadena de producción. Allí, lo que sucede en un eslabón repercute en el siguiente: las subas de las materias primas tienen efecto sobre la producción de insumos, y éstos, sobre la manufactura de los productos finales. El comerciante está en el próximo estadio, y este resultado es lo que debe pagar el consumidor.

Entonces ¿qué parte de la inflación, calculada por índices privados cerca de un 30%, se traslada a los consumidores? El problema es conocido: la pérdida de competitividad y el recorte de utilidades.

"En los precios de fábrica hubo un aumento del 17% respecto del verano pasado", dice el presidente de la cámara de la industria de la indumentaria (CIAI), Oscar Pérez Larumbe. Los motivos son "el incremento de todas las materias primas textiles, sin excepción, y de la mano de obra, un aspecto de incidencia directa y significativa en este sector mano de obra intensivo".

Otro referente en el sector textil y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, dijo que "los insumos subieron un 25% aproximadamente en el último año, tanto en telas como en tejidos y packaging , entre otros rubros".

En el umbral de la temporada 2008-2009, la inflación plantea una encrucijada a empresarios y comerciantes: mantener la calidad de sus productos equivale a subir precios o recortar utilidades. Ese fue el planteo de algunas de las fuentes consultadas.

"Se sabe entre las marcas que los precios están al tope, y que ya no puede continuar esta espiral inflacionaria, porque el consumo está difícil", dijo Marcelo Sorzana, director de la agencia Surreal Marketing & Publicity, que representa a numerosas firmas de indumentaria locales, entre las cuales se encuentra Ayres. Según sus cálculos, los precios treparon un 20% en comparación con la colección de verano 2007-2008.

Un 5% menor fue el cálculo de Rubén Yagmourian. El dueño de la marca Yagmour habló del desafío de preservar la relación precio-producto: "Subieron los costos internos, el alquiler de los locales y los precios internos, por la inflación. Para paliarlos, nos posicionamos con volumen, lo que nos permite bajar costos de producción". Artimañas de las que, al parecer, ningún empresario del sector puede zafarse.

Y con más razón, en un año cortado por la crisis del campo, que afectó las ventas de invierno y que estará presente en las elucubraciones sobre las próximas estaciones.

Alvaro Pérez, gerente de Marketing de Portsaid y Desiderata, encuadró la suba de precios en el marco de las circunstancias "en las que se encuentran todos" los sectores. En indumentaria, afirmó que los precios subieron 24% interanual, en promedio, pero hubo algunos rubros que se elevaron más de la media. LA NACIÓN, GDA

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