Por Juan Carlos Raffo -jcraffo@elpais.com.uy
Prefieren no detenerse en el pasado, vivir con los pies en la tierra y encarar sus negocios convencidos de un futuro mejor. Pero, si bajan la guardia por un instante, los empresarios también tienen nostalgia de algunas cosas que supieron disfrutar décadas atrás y hoy les gustaría volver a tener, aunque sea por un rato. En el repertorio hay de las "importantes", aquellas que hacen a la visión macro de país y sus posibilidades de desarrollo, y de las otras, más ligadas a hábitos o comercios que marcaron época.
Porque ya no lo esperan o porque sonaría grueso reconocerlo públicamente, ninguno expresa nostalgia por beneficios sectoriales pretéritos como monopolios, el valor del dólar, la comisión de 17,65% de las agencias sobre la inversión en medios de los anunciantes, la comisión de 10% que pagaban las aerolíneas a las agencias de viaje por la venta de pasajes, los amigos que ya no están en el gobierno ni en el BPS ni en la DGI, entre otros.
Consultados por El Empresario, 64 directores y gerentes generales de empresas de distinto porte y variados rubros dentro de los sectores industria, comercio y servicios se animaron a revelar sus nostalgias de cara al próximo domingo 24.
Los restaurantes Morini y Del Águila robaron en su categoría, aunque La Pasiva de tiempos pasados, con buen servicio (fundamentalmente las de plaza Matriz y plaza Independencia), Catarí, del Ferrocarril, Sorocabana y Lo de Carlota también se destacaron entre los lugares clave para un almuerzo o café "de negocios".
En tal sentido, con sus sesenta y pico a cuestas, el presidente de McCann Erickson Uruguay, Carlos Ricagni, recordó que "en Morini se hicieron muchos negocios" y que en el subsuelo del Águila fue donde concretó la "imborrable" sociedad con su colega Juan Carlos Ferrero.
Son mayoría los empresarios contactados que recuerdan con cariño una ciudad más limpia, con 18 de Julio como una avenida segura por la que se disfrutaba pasear encontrándose con colegas y amigos, recorriendo sus galerías o enterándose de las últimas novedades literarias en Papacito.
Otras costumbres
Es que en aquel entonces la sociedad y las conductas eran otras, aseguran. "La palabra empeñada valía como un documento firmado", ejemplifica en tal sentido el escribano Adolfo Albanell, vicepresidente de Epicentro.
De vuelta en lo terrenal, los ejecutivos también añoran el acuerdo entre Pluna y Aerolíneas Argentinas que permitía volar fácilmente y sin mayores atrasos a Buenos Aires por el día, así como la llegada a Carrasco de más compañías aéreas internacionales de primer nivel.
No es fácil mantener la atención de los empresarios alejados del terreno de los negocios y de sus ideas sobre cuál sería el ambiente más propicio para multiplicarlos. Así es que Carlos Alberto Lecueder, administrador de cinco shopping centers y el World Trade Center, entre otros emprendimientos, extraña que "antes algunos hablaban de achicar el Estado, aunque no lo hicieran" y "ahora no se habla más".
En línea con lo antedicho, Alejandro Butler, director de la consultora en comunicación Improfit, añora "un país con menos impuestos, menos gasto y más inversiones". En términos de política económica, el que no se anduvo con vueltas fue el gerente general del Discount Bank, Valentín Malachowsky, quien reconoció que extraña "cuando no existía el IRPF".
También algunos comercios y tiendas donde vestirse son recordados con añoranza. La Tienda Inglesa de Buenos Aires y Juan Carlos Gómez (donde una visita permitía pasear en la primera y única escalera mecánica con acceso al público), Adam, la galería Madrileña, London París y Angenscheidt fueron los más nombrados. Pero al director de Powerful Robot, Gonzalo Frasca, lo marcó el marketing de las camperas Skibelton y su jingle. "Era... aquella campera...tan distinta a las demás...era una Skibelton...", se entusiasma tararéandola.
Con los pies en la tierra
Amén de recuerdos, muchos prefirieron limitarse a la prédica antinostálgica a la hora de hablar de negocios y también recordar que el lento trajín de Uruguay complica extrañar, ya que las cosas demoran en cambiar. "Uruguay es lento y cuando algo se mueve lento es difícil percibir los cambios, porque el acostumbramiento hace que no se noten", graficó Fernando Schaich, director de Seg Ingeniería. Por su parte, el gerente general de Unilever, Luis María Rodríguez, subrayó que "en relación a los negocios, toda la energía tiene que estar enfocada al futuro". (Producción: Virginia Díaz, Laura Meléndez y Gabriela Rocha)
Álvaro Moré (Presidente de Young & Rubicam)
Creo que la mayoría de los temas vinculados a negocios mejoraron: profesionalización de todas las partes, comunicación, tecnología y ética. Así que a la hora de tener nostalgia extraño más ciertos lugares que las condiciones de trabajo.
Fernando Schaich (Director de Seg Ingeniería)
Las pocas cosas que vale la pena preservar se destruyen; las que mejor sería olvidar, se cuidan. Me encantaría añorar, por ejemplo, la "viveza criolla", porque eso querría decir que ya no existe.
Fernando Secco (Ex director de Frigorífico Tacuarembó)
Hay realidades muy contradictorias: los aeropuertos, por ejemplo, han mejorado sustancialmente para beneficio de los pasajeros pero ciertamente las compañías aéreas, aunque puede haber excepciones, han ido en sentido opuesto.
Eduardo Font de Bon (Director de Sony BMG)
Antes éramos solidarios, la palabra y la amistad llevaban a tener una manera de ser bien uruguaya; hoy sólo nos queda el fútbol con sus intereses y el constante fenómeno de ser cada día mas individualistas junto a los avances tecnológicos.
Rosario Pou (Directora de Rosario Pou & Asociados)
Lamentablemente no han habido cambios sustantivos en infraestructura, es más, ésta deja mucho que desear. El desarrollo de Internet y los celulares es una maravilla, pero tampoco han llegado a todo el país, como la electricidad.
Nicolás Jodal (Director de la tecnológica Artech)
En general no siento mucha nostalgia y la verdad antes era mucho más complicado hacer negocios; por ejemplo, para enviar un fax debíamos ir a una oficina de Antel en Ciudad Vieja y esperar la respuesta unos cuantos días después.