Por Gabriela Rocha - grocha@elpais.com.uy
¿Cuál es el negocio de Repremar?
Repremar SA ofrece servicios integrales de transporte al comercio exportador e importador, agenciamiento marítimo, transporte internacional de cargas, proyectos de infraestructura portuaria y servicios logísticos. Nació en 1946 y está presente en Uruguay y la región con oficinas propias en Argentina, Paraguay, Chile y Brasil. Es un grupo de 10 empresas con un management común.
¿Quiénes son sus clientes?
Tenemos varios tipos de clientes. Por un lado están las empresas que representamos como las aerolíneas; por otro lado, el mercado de los exportadores e importadores; asimismo las compañías multinacionales proveedoras de servicios logísticos, a las que nosotros también representamos.
¿Cuál es su facturación anual?
Para este año la facturación prevista es de unos US$ 17 millones, de los cuales un 25% se genera en el exterior. En el transcurso de los próximos tres años la meta es llegar a facturar un 40% del total en las empresas del exterior.
¿Es una empresa familiar?
Fue de capitales ingleses hasta 1981. En ese momento la guerra de las Malvinas había estallado y una de las principales representaciones que tenía Repremar era Elma, la flota mercante argentina, entonces con el problema entre los ingleses y los argentinos, éstos optaron por crear una empresa propia en Uruguay y entonces los ingleses se desinteresaron del negocio y lo continuó mi padre.
¿A cuántas personas emplea?
En total del grupo somos aproximadamente 250 empleados y acá en Uruguay, 100. Sin embargo, tanto la logística como la actividad portuaria tienen un efecto multiplicador tremendo, muchos servicios se subcontratan, servicios de asesoría, aduaneros, transportistas terrestres, obviamente que el empleo indirecto es mucho mayor.
¿Qué implica el acuerdo firmado con Gol Líneas Aéreas el viernes pasado?
Scand Repremar es una fusión de nuestra empresa con Scand Brasil para explotar los servicios de carga aérea de la aerolínea Gol, que tiene hoy una frecuencia de dos vuelos diarios a Montevideo. Nosotros hace mucho tiempo estamos vinculados al tema aéreo pero como cliente de las aerolíneas; ahora comenzamos a ofrecer los servicios como courrier. La verdad son muy similares en lo que puede ser la concepción y la administración del negocio, obviamente hay diferencias pero son mínimas.
En su opinión, ¿qué urgencia tiene la creación de la segunda terminal de contenedores en el puerto de Montevideo?
No hay que ser experto en la materia para saber que el puerto de Montevideo está colapsado por el movimiento de contenedores que crece por encima de 12% anual y la perspectiva es que siga creciendo con esa tasa, y es por eso que las autoridades portuarias están abocadas a maximizar el área generando nuevos proyectos, nuevas terminales, y nuevos espacios que de alguna manera amplíen la capacidad operativa.
El gobierno ha dado señales a través del Ministerio de Transporte como que están de acuerdo y como que es un hecho, pero el anuncio oficial todavía no se hizo; esperemos que sea en los próximos meses porque es un tema urgente. Si no se concreta el proyecto va a pasar la de siempre, que los uruguayos una vez más seguimos viendo pasar los trenes y siempre estamos dudando y somos timoratos a subirnos al carro.
¿Qué función desempeñará Repremar en el proceso de construcción de la nueva terminal?
Nosotros hoy somos el socio local de Internacional Container Terminal Services Inc para gestionar y presentar iniciativas de proyectos portuarios, ese es uno de los nichos de crecimiento de la emrpesa. Concretamente ahora elaboramos un proyecto para la nueva terminal que anda en el orden de los US$ 250 millones. Vamos a participar del llamado sea cual sea la forma que se le quiera dar al proceso.
¿Está en la logística "la oportunidad" de desarrollo del país?
Para un país chico como Uruguay, con poca población, con un mercado interno que no existe (y hablo a nivel de sectores de la economía en general) el tema del Uruguay país de servicios y justamente plataforma regional para servicios logísticos es algo obvio. El propio ministro de Economía ha dicho que la logística es una industria que al Uruguay hoy le genera alrededor de US$ 500 millones por año. Me parece que no hay otro camino, tenemos que seguir desarrollando este rumbo. No digo que sea la mejor industria, no digo que sea lo único que tiene para hacer el Uruguay, pero sí me parece que es un tema extremadamente importante para explotar.
¿Y considera que la infraestructura del país es la adecuada para enfrentar un movimiento mayor?
Uruguay todavía está atrasado en infraestructura y se necesitan inversiones de modo urgente porque estamos operando con recursos que no dan abasto. Por eso, bienvenida la nueva terminal del aeropuerto de Carrasco, bienvenido el llamado a una segunda terminal de contenedores, bienvenido que se siga invirtiendo en rutas, bienvenido que AFE vuelva a retomar el tema y a mejorar las vías férreas. La infraestructura es uno de los ítems que le está faltando desarrollar a Uruguay para poder seguir creciendo.
Nos falta consenso para crecer
¿Considera que el país ha aprovechado la coyuntura económica de bonanza?
Siempre se pueden hacer mejor las cosas y no estoy tan seguro de si aprendimos de la crisis de 2002. Da la sensación de que siempre estamos con lo urgente y nos olvidamos de lo prioritario; siempre apagando incendios.
Uruguay es un país donde para firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos hubo el debate que hubo, y no nos pudimos poner de acuerdo. Creo que lo que falta es que los uruguayos lleguemos todos a un acuerdo en temas que realmente son importantes para el desarrollo del país, independientemente de las banderas y filosofías políticas.
Aduanas no debería ser una traba al comercio
¿Cómo afectan al sector los recientes procesamientos a aduaneros?
No le hace bien al país ni al sector especialmente vinculado con el comercio exterior que una institución como lo la Aduana siga siempre estando sospechada de prácticas corruptas.
En este caso particular yo no creo que el problema se
reduzca a mandar presos a 10 o 15 despachantes, yo creo que es un tema mucho más complejo y que merece un tratamiento que no creo que se le esté dando.
El perjuicio viene dado más por el lado del exportador, del cliente, que lo que puede significar para nosotros que prestamos un servicio más.
La Aduana tiene que cumplir su rol principal de recaudador, ni que hablar, pero también debe operar como facilitador de las relaciones comerciales y no como un obstáculo; menos para un país como Uruguay.