La economía chilena está cediendo terreno frente a otros países de la región. Así es como Brasil se ha convertido en el centro de las miradas de los inversionistas tras la calificación de "grado de inversión" -de BB+ a BBB- que le diera Standard & Poor`s (S&P) el 30 de abril pasado, mientras varios economistas ya especulan acerca de que podría recibir un "upgrade" en su calificación de parte de Fitch, otra de las grandes entidades de clasificación.
El índice de la Bolsa de San Pablo ha crecido casi 8% en lo que va del año, mientras el país se destaca por su alto nivel de reservas internacionales (casi US$ 200.000 millones), con una deuda pública que se reduce rápidamente.
Sin embargo, la situación de Brasil podría quedarse en el brindis inicial, si no cuida el manejo de sus políticas frente a las oportunidades que está esperando el mercado. "Se abre un menú de oportunidades muy interesante, pero depende más de las políticas que implemente el gobierno, que del grado de inversión per se", dice Alberto Ramos, vicepresidente y economista del banco de inversión Goldman Sachs en Nueva York, coincidiendo con Guillermo Mondino, de Lehman Brothers, quien destaca que este grado de inversión llega tras años de políticas consistentes.
Alberto Ramos explica que las oportunidades para Brasil se materializarán si el país adopta las medidas que el mercado ve como convenientes. "Una política fiscal de manejo más convencional y terminar con algunos ruidos como el de que se crearía algún tipo de control a los influjos de capital ayudarían mucho", destaca el analista de Goldman.
Junto con Brasil, la región entera vive su momento de esplendor económico. Un informe de la clasificadora Moody`s dice que la actividad económica para el primer trimestre de 2008 mostró que las economías de América Latina no han dado señales de desaceleración. "En la mayoría de los principales países de la región, la producción ha seguido tan sólida como en los trimestres anteriores", dice el informe del 8 de mayo.
La calificación de inversión recibida por Brasil, y la que lucen otros países de América Latina, sin duda implica beneficios regionales. (El Mercurio, GDA)