Los mozos en los bares; los empleados de los medios de elevación de las pistas de esquí; los que venden chocolates con forma de casita suiza: en Davos todo el mundo tiene una buena historia para contar sobre el multimillonario o la celebridad que le tocó atender durante los días en los que se celebra anualmente el Foro Económico Mundial. Pero si uno pregunta por Warren Buffett, nadie recuerda si pasó por allí o no, ya que no deja nunca ningún cuento extravagante sobre su persona detrás, lo cual es bastante elocuente: por algo es conocido en EE.UU. como "el multimillonario de al lado".
"No hay mucha gente que pueda tener el coeficiente intelectual de Bill Gates, el arrojo de Donald Trump o la pinta de Tom Cruise, pero todo el mundo -con un poco de disciplina- puede tener el temperamento de Warren Buffett. Al menos, ésa es la promesa que personifica: a diferencia de otros multimillonarios, él puede ser imitado, porque no sólo es como uno, sino incluso más como uno que uno mismo", reflexionaba la revista Atlantic Monthly , la cual aseguraba que, más que la forma en la que gana su dinero, lo que "realmente importa de Buffett es lo que vino a simbolizar".
Por ejemplo, Buffett, luego de sus estudios y un entrenamiento inicial en los negocios, nunca dejó su ciudad de provincia natal (Omaha, en Nebraska). Vive en la misma casa desde hace más de 40 años. Su bebida preferida es la Coca-Cola (aunque sabor cereza), hasta hace poco manejaba un modesto Lincoln town car y hasta 2006, al menos, no tenía celular. Cuando se supo que había superado a su buen amigo Bill Gates en la lista de Forbes de los más ricos del mundo, en una breve entrevista telefónica con la cadena NBC, se tomó todo con humor y no le dio mayor importancia, aunque aclaró: "Si quieren saber por qué superé a Bill, es muy simple: gasto menos que él".
Gates respondió al programa con un e-mail. "Dado que Warren y yo vamos a dar a caridad la mayor parte de nuestra fortuna, posiblemente no pertenezcamos a esa lista del todo. Aun así, no podría estar más feliz de cederle mi posición. El fin de semana jugamos al golf y él ahorró al no comprarse un guante y usar curitas para protegerse la mano. No le funcionó demasiado bien pero ahorró un par de dólares. Supongo que aquí está la clave del asunto, más allá del aumento en el valor de su compañía, Berkshire. Cuando volvamos a jugar el fin de semana que viene, voy a tener que intentar jugar no sólo sin guante sino sin curitas, a ver si así le vuelvo a sacar ventaja", dijo.
CUESTIÓN DE HERENCIA. Nacido el 30 de agosto de 1930, un año después del "martes negro" de Wall Street y en plena Gran Depresión en EE.UU., Buffett creció predestinado a dedicarse a los negocios. Su padre era corredor de bolsa. "El oráculo de Omaha" (según los expertos, cuando dice que habrá una crisis financiera, casi se puede dar por seguro que así será) ganó su primer dinero a los seis años con la venta a unos amigos de unas latas de refresco, y a los 11 años hizo su primera inversión, al adquirir acciones de una petrolera por U$S 38. Su formación académica fue en la Universidad de Nebraska y en la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, donde su mentor fue Benjamin Graham. Tras adquirir algo de experiencia profesional en aseguradoras, regresó a Omaha en 1956 sin ningún plan, hasta que alguien le pidió que manejara sus inversiones. Para 1969 había logrado ganancias anuales promedio de 30%. Más tarde disolvió todas sus sociedades y adquirió una firma textil, Berkshire Hathaway, desde la cual construyó su imperio.
No invierte en aquello que no entiende y fue así como evitó la burbuja tecnológica de los 90. Lo que más le interesa son las compañías poco valorizadas, pero con potencial de crecer. Buffett sostiene que considera a los inversores en Berkshire socios y espera que ellos tomen a Berkshire como una inversión de por vida. "Lo más interesante -explica Seamus McCauley, analista financiero y responsable del alabado blog virtualeconomics.typepad.com- respecto de Warren Buffett son los almuerzos con él que remata online para caridad cada año. El de 2007 salió por U$S 650.100." Según las máximas de Buffett, el éxito en las inversiones no es un tema de inteligencia, posición social o información privilegiada, sino de sentido común y autocontrol, lo cual es un mensaje esperanzador para el ciudadano promedio.
¿Y qué hacer luego con tanto dinero? Buffett se opone a transferir grandes sumas de una generación a otra. El millonario se mofó en TV de aquellos que dejan su patrimonio para sus hijos: crean un deplorable "club del esperma afortunado", dijo.
Pero Buffett cree que Bill y Melinda Gates pueden hacer filantropía mejor incluso que su propia familia, a cuya fundación dejó un "modesto" monto de U$S 6.000 millones. A los Gates les dio casi 40.000 millones para que administren para el bien público. Más allá del monto, Buffett revolucionó la filantropía al aplicar para deshacerse de su capital una de las estrategias que utilizó para amasarlo: el outsourcing . (AMÉRICA ECONOMÍA)