Aunque la reciente zafra veraniega casi duplicó la ocupación que tuvieron las estancias turísticas, casas y posadas de campo durante la temporada anterior, y las reservas para esta Semana de Turismo ya alcanzaron el 90% de las plazas, los empresarios dedicados al turismo rural uruguayo entienden que el sector está estancado y necesitando aplicar cambios sustanciales si quiere despegar y desarrollarse en toda su capacidad.
La aplicación de estos cambios, por supuesto, depende de la voluntad de toda la comunidad involucrada, entiéndase autoridades gubernamentales y operadores privados.
Ricardo Perlini, presidente de la Sociedad Uruguaya de Turismo Rural y propietario de Aripuca, reconoce que la primera gran dificultad a subsanar es la ausencia de información veraz respecto del movimiento y resultados de la actividad. "La gente tiene miedo de dar a conocer la realidad porque no quiere verse comprometida fiscalmente. Ni siquiera las intendencias tienen información actualizada".
Antonio D`Ambrosio, encargado de Turismo Rural en el Ministerio, indicó que se está trabajando intensamente para instrumentar la posibilidad de contar con datos y estadísticas que revelen fehacientemente la realidad del sector. El Ministerio de Turismo sólo lleva un registro de establecimientos, cuya inclusión en él es voluntaria por parte de los propietarios. Según este registro operan en el país 82 establecimientos, clasificados según la extensión de la propiedad y los servicios que ofrece, con un total de 1.250 camas. Sin embargo, la nómina incluye aún establecimientos que cerraron sus puertas y omite otros en funcionamiento.
"La movilidad en el sector es muy elevada", señaló la operadora turística Cecilia Regules, "porque muchos emprendimientos surgen como complemento de una actividad agropecuaria con muchos vaivenes y no siempre los titulares conocen a fondo el negocio del turismo". Si bien lo reducido de la capacidad de alojamiento de algunos lugares, la ausencia de buenas comunicaciones, y hasta la imposibilidad de pago con tarjeta, son elementos valorados por el turista europeo, para Regules, éstos también hacen a las trabas que hay que salvar para comercializar el servicio.
Es la diversidad de situaciones derivadas del tipo de explotación turística que realiza cada establecimiento, la que a juicio del presidente de SUTUR debe ser tenida en cuenta por las autoridades de Turismo, con quienes la gremial tiene intensión de sentarse a dialogar. La primera acción organizada, en este sentido, tendrá lugar en abril: contadores del Ministerio de Turismo explicarán a los operadores el alcance de la reforma impositiva, para luego discutir entre los socios de SUTUR las propuestas que entiendan propicias y empujen el desarrollo de la actividad.