POR GABRIELA ROCHA | grocha@elpais.com.uy
Mientras que Uruguay se prepara para entrar en el Libro Guinness de los Récords con el asado más grande de la historia, la comercialización interna y externa del pescado también quiere crecer pero se sigue dando tropezones, tanto a nivel local como internacional.
Por un lado, si bien se ha incrementado el consumo interno, destacándose la venta de congelados y productos del mar frescos en los supermercados, el promedio anual aún es bajo situándose en los 10 kilos per cápita.
Además, ese mercado se ata a cuestiones estacionales, ya que las ventas se concentran en invierno y en Semana de Turismo se incrementan 150%. Geográficamente, el movimiento se centraliza en los barrios de mayor poder adquisitivo que gozan de una mayor oferta y sus habitantes pueden acceder a esta carne que es comparativamente costosa (unos $120 el kilo de merluza) frente a otras, en virtud de que el consumidor no se siente tan saciado como cuando come vacuno, pollo o cerdo.
Frente a este panorama, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) viene implementando en Uruguay y en otros 10 países un plan para el fomento del consumo de este producto, que tiene que ver sobre todo con la capacitación y difusión en esos mercados.
Como si no bastase con el magro desempeño doméstico del rubro, la comercialización al exterior, que en 2007 dejó al país U$S 200 millones, se ve perjudicada por el cierre de los mercados europeos debido a problemas sanitarios.
Desde la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) trabajan para retomar esos destinos en menos de un mes ya que, para las empresas pesqueras, las ventas en el mercado local no representan cifras demasiado significativas.
PANORAMA INTERNO. Montevideo es el departamento que más pescado consume, pese a que el promedio anual per cápita es de 10 kilos (en total son 14.195 toneladas), aproximadamente un 10% del volumen total de lo capturado más importaciones, según una investigación realizada por Carlos Mazza Pérez, consultor nacional de la FAO.
Aunque reducido, ese consumo es mayor que 20 años atrás, sobre todo porque muchas veces viene ya casi pronto para servir, modalidad que proliferó los últimos años en los supermercados. En esa línea, la venta anual de congelados oscila los 2,7 millones kilos: el 50% son porciones empanadas, el 25% filetes y anillos y el 15% mariscos.
En tanto, estos comercios ofrecen también productos frescos y se destacan los filetes de merluza, pescadilla, lenguado y moluscos, entre otros. Según el estudio, en un plazo de 10 años se incrementaron de 17 a 41 las pescaderías con venta de pescado fresco en las grandes superficies.
Sin embargo, las principales comercializadoras de esta carne son las ferias vecinales, habiendo unas 158 en Montevideo, frente a unos 84 supermercados, 35 pescaderías, 20 puestos costeros artesanales y 10 mercados municipales. La mayoría se abastece con intermediarios, salvo los puestos costeros que a menudo son atendidos por los propios pescadores y para algunos mercados municipales que se surten directo de las chalanas. Para los congelados los supermercados trabajan con las plantas pesqueras como Fripur, Arteva y Norben, mientras que el 95% de los restaurantes se abastece de las llamadas "valijas", el material que les acercan los propios tripulantes de los barcos, que tienen permitido llevarse 10 kilos de filetes por viaje.
CONCENTRACIÓN. Por costumbres religiosas, en Semana Santa las ventas de pescado se incrementan 150%, correspondiendo gran parte al bacalao importado y el cazón nacional seco salado, que en el resto del año no se venden. Luego de esas fechas especiales, invierno es el período en que más se compran productos del mar, incrementándose en un 70% porque en los meses de calor los consumidores pierden la confianza en la frescura del producto, a pesar de que el manejo sea el adecuado.
En otro orden, el poder adquisitivo prioriza la comercialización en algunas zonas; por ejemplo, en un área que engloba a Parque Rodó, Punta Carretas, Pocitos, Parque Batlle, Buceo, Malvín, Punta Gorda y Carrasco, el consumo anual per cápita es de 17 kilos, mientras que en Brazo Oriental, Cerrito, Ituzaingó, Borro, Casavalle y y Las Acacias ese kilaje desciende a cinco.
Esa diferencia se da sobre todo porque muchos barrios tienen una pobre infraestructura minorista y una falta de canales adecuados de distribución. A esto se debe agregar la intermediación que redunda en un notorio encarecimiento del producto; por ejemplo, a la cifra que el buque pesquero vende el pescado entero fresco al intermediario, éste le agrega casi un 30% al distribuirlo al feriante y este último, a su vez, suma otro 20% para ofrecerlo al consumidor final.
Pero el poco interés de la población por esta carne blanca no tiene que ver sólo con lo económico, sino también con la falta de mecanismos de difusión. "La importancia del consumo de esta carne debería comenzar a difundirse desde las propias escuelas", dijo Mazza.
Por esto la FAO viene desarrollando en 11 países un programa para el mejoramiento del consumo interno. Se trata de la realización de cursos para feriantes y empresarios con nuevas técnicas del manejo de pescado, de presentación y de difusión. "El mes que viene empezamos con una reunión con todos los empresarios del sector", sostuvo el consultor.
En tanto, la Dinara trabaja en la renovación del marco jurídico pesquero que tiene más de 40 años. Luego de realizar talleres con todos los involucrados, prevén presentar el nuevo proyecto de ley al Parlamento en mayo o junio próximo, según indicó a El Empresario Daniel Montiel, presidente de la organización.
En la misma línea, el 27 de marzo se realizará el cierre del plan para el desarrollo de la acuicultura localmente y se presentará la estrategia que incluye un marco jurídico, la modernización del sector y el fomento de la inversión.
COMERCIO EXTERIOR. Luego de la inspección que realizó la Unión Europea (UE) y que derivó en la veda de comercializar con los países de ese bloque a 24 empresas pesqueras, la Dinara y las propias exportadoras vienen trabajando duro para retomar esos mercados, sobre todo en aspectos de infraestructura.
Montiel aseguró que tras la visita de una delegación uruguaya a Bruselas, Bélgica, desde la UE reconocieron el estatus sanitario que tiene el país en diversas áreas y aseguraron que confían en que lograrán lo mismo para la ictícola. El jerarca prevé que a principios del mes que viene se retomarán esos mercados.
El total de divisas ingresadas por exportaciones pesqueras en 2007 fue de U$S 200 millones, de los cuales Europa aportó poco menos de la mitad. Del total, el 31% eran corvinas, el 17% merluzas, el 15% calamares y el 7% caracoles.
En cuanto a las importaciones, en 2000 representaron U$S 12,3 millones, mientras que ascendieron a U$S 43 millones en 2007, la mayoría proveniente de Argentina y en menor importancia de Taiwán, Sudáfrica y España, entre otros mercados.
El 65% de lo consumido en Montevideo proviene del exterior, en virtud de que las empresas locales comercializan en el mercado doméstico únicamente lo que no pueden colocar en el exterior.