La Feria Internacional de la Habana (FIHAV) es uno de los pocos espacios donde se ve la globalización en Cuba. Cerca de 1.300 empresas de 50 países compiten con sus stands y catálogos para atrapar el interés de los funcionarios públicos encargados de importar productos de consumo para el desabastecido mercado interno. Una de las áreas donde la competencia es más intensa es en el sector de los alimentos, donde los cubanos, a través de la agencia oficial Alimport, compran cerca de U$S 1.600 millones al año en productos alimenticios y agrícolas desde el extranjero.
Hasta el momento, el país que atiende la mayor parte de esas compras es, sorpresivamente, Estados Unidos. Y es que gracias al ex presidente Bill Clinton, quien firmó en 2000 la ley "Trade Sanctions Reform Act" (TSRA), los fabricantes y exportadoras de ese país pueden vender legalmente productos agrícolas y otros tipos de alimentos a la última economía marxista del hemisferio occidental, a pesar del bloqueo económico que existe con la isla. La reforma permitió que las firmas de EE.UU. pasaran de los U$S 4,3 millones en alimentos vendidos a Cuba en 2001 a casi U$S 400 millones en 2004. Nombres como los de Cargill, Louis Dreyfus y ADM (Archer Daniels Midland) están entre los principales proveedores.
A los funcionarios cubanos no les molesta la idea de comprar alimentos a un país enemigo, pues les sirve como publicidad para fomentar más comercio entre las dos naciones, especialmente en estados agricultores más conservadores. No obstante, este crecimiento tocó un techo. Durante el segundo mandato de George W. Bush, Estados Unidos volvió a endurecer las restricciones con Cuba. Especialmente una nueva regla, que obliga a los cubanos a pagar por sus importaciones antes del envío desde puertos estadounidenses, ha resultado complicada. "Vietnam, China y otros socios comerciales ofrecen crédito a Cuba, algo que nuestro gobierno no permite", dice David Coia, oficial de la asociación estadounidense de productores de arroz USA Rice. "A pesar de que el arroz vietnamita es de menor calidad que el nuestro y el transporte es más caro, para Cuba es más atractivo hacer negocios con ellos".
ALIMENTO CHARRÚA. Empresas latinoamericanas también empezaron a marcar presencia en la dieta cubana y Uruguay es uno de los casos más claros. Aupadas en la reanudación de las relaciones diplomáticas con la isla bajo el actual gobierno, las exportaciones hacia Cuba rondaron los U$S 130 millones entre marzo de 2005 y diciembre de 2007, según afirmó a El Empresario el embajador en La Habana, Jorge Mazzarovich, quien apuntó que los envíos seguirán creciendo durante el año en curso. Compuestas fundamentalmente por lácteos (en su mayoría leche en polvo), carne y arroz, las compras cubanas a empresas uruguayas alcanzaron U$S 54 millones en 2007 trepando 43,3% desde los U$S 38 millones de 2006 y ubicando a la isla como el 19° mayor destino de las exportaciones locales. En tanto, las importaciones de productos isleños son por el momento testimoniales.
Atento al fenómeno, el gobierno procurará dar un mayor impulso aún al comercio con Cuba durante la visita del presidente Tabaré Vázquez a La Habana prevista para junio próximo y durante la cual estará acompañado por intendentes y empresarios.
Otro que ya estuvo en Cuba a comienzos de año fue el presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva; y las empresas norteñas también están haciendo buenos negocios con la isla. Con firmas como Comercial Surimpex, que representa a empresas alimentarias del cono Sur en Cuba, con ventas anuales que llegan a U$S 162 millones gracias a la carne brasileña, argentina y uruguaya, pescado chileno, además de granos como arroz y soja. "Estamos tratando de introducir la marca brasileña de pescado Gomes da Costa, y las marcas de leche en polvo y condensada Parmalat, Eleva y Batavia a Cuba", dice la brasileña Ericka de Oliveira, ejecutiva de la exportadora paulista. Y los brasileños están en la delantera. De los U$S 34 millones que exportó en alimentos a Cuba en 2004, pasó a US$ 66 millones en 2005 y a US$ 95 millones en 2006.
La exportadora Pacific Comercial de San Pablo dice que los cubanos importaron U$S 2,3 millones sólo en galletas brasileñas en 2006, mientras que entre enero y julio de 2007 llevaban U$S 1,42 millón de chocolates y dulces de fuentes brasileñas. Ambas exportadoras participaron en FIHAV este año en busca de más negocios con Alimport. Más atrás se ubica Chile, que en 2006 exportó U$S 43,4.
El interés por los alimentos latinoamericanos ha crecido a medida que suben las remesas de cubanos que viven en el extranjero, que crecen los volúmenes de turistas foráneos y junto al aumento de las restricciones comerciales de EE.UU., algo que podría volver a relajarse con un cambio de gobierno en el país del Norte. (EN BASE A AMÉRICA ECONOMÍA)