Con el negocio equilibrado, las empresas tienen tiempo para preocuparse por temas que no parecen determinantes pero que ayudan a optimizar el rendimiento de su personal.
Por un lado están las prácticas de motivación, relacionadas con mejoras económicas y con el incentivo del buen ambiente laboral; por otro, las actividades fuera de la oficina en las que, mediante lo lúdico, se fomenta la integración. Por último, el fitness empresarial y coaching ontológico son algunos de los programas más novedosos.
Una pausa. Algunas empresas han comenzado a preocuparse más porque sus empleados realicen actividad física; lejos de fijarse sólo en la estética, buscan un mejor rendimiento con programas que alivian las posturas y los ayudan a recuperar la energía.
María Frins, directora de Fitness Frins, es la coordinadora de fitness empresarial, uno de estos programas en boga. En general, utiliza la denominada "pausa activa", que implica parar 15 minutos y realizar la actividad en el lugar de trabajo. Las sesiones, que se llevan a cabo desde hace muchos años en los países desarrollados, combinan ejercicios para aliviar la fatiga muscular, visual y de las articulaciones.
Se puede destinar un salón para la visita de los profesores, como lo hace la filial local de IBM o trabajar por islas de oficinas, como sucede en Unilever. Mosca también ha mostrado interés en estas prácticas y los empleados reciben librillos con sugerencias de Frins.
Cada sesión cuesta unos $ 1.000 por grupo. La participación del personal es opcional y, aunque algunos muestran cierta resistencia, al observar la clase comienzan a cambiar la postura. Los docentes visten ropa de oficina, a tono con los alumnos.
El ser. Las personas u organizaciones que sienten que no alcanzan sus objetivos, pueden optar por ayuda profesional. La disciplina se llama coaching ontológico y no focaliza ni en la tarea ni en el desarrollo del management, sino en aspectos relacionados con el ser.
Pilar Lueches, que ofrece estos programas en Montevideo, sostuvo que el encare condiciona el desarrollo de lo que los individuos se propongan y para que los cambios se concreten, "deben gestarse en lo profundo de las personas". La esencia es el lenguaje, el escuchar y la confianza. "Son quizás elementos de sentido común, pero los estructuramos para que sean más prácticos", dijo Lueches. Esta metodología es aplicable siempre y cuando haya deseo de cambio, ya que maneja la intencionalidad de lo que se hace, más allá de las causas de una situación, elemento que es foco de las terapias psicológicas.
El programa puede ser tomado individualmente o entre varias personas o grupos. Cuando la actividad se hace por el día, se aconseja que sea al aire libre.
Los empresarios uruguayos han consultado a Lueches, sobre todo, porque no saben optimizar el tiempo, por la falta de capacidad de delegación o porque no ven al equipo capaz de llegar a las metas, indicó Lueches.
En Argentina esta disciplina ya tiene 10 años y en Uruguay Lueches lo desarrolla desde hace dos. "La recepción de los empresarios ha sido buenísima", comentó. "La mayoría quiere seguir trabajando y transmitiendo el curso a otros en la empresa", agregó. Se han acercado sobre todo grandes empresas, entre las que se encuentran Terminal Cuenca del Plata, República AFAP y L` Oréal.
A partir de marzo próximo, las personas se podrán formar como coaches en Uruguay en el instituto de Lueches; contarán con un programa semipresencial, que se dará en conjunto con la institución argentina Intercoach.