Tras la severa crisis económica que asoló Argentina durante los primeros años de la década, 2007 marcó definitivamente su recuperación. Ahora la gran pregunta es si el país podrá seguir progresando al mismo ritmo. Todo parece indicar que no. Según el subdirector de Estudios del FMI, Charles Collyns, la economía argentina debería expandirse en 2008 en torno a 5,5%, lejos del 8% de este año. El próximo año "la desaceleración es inevitable", declaró el experto.
Junto con la pérdida parcial de vitalidad, lo que más preocupa es lo que pueda ocurrir con la inflación. Collyns afirmó que las expectativas del organismo multilateral eran incluso sobre el 12%. Conspira contra el peso argentino el alza de la energía y, por sobre todo, de los alimentos. A fines de noviembre el gobierno de Néstor Kirchner debió firmar un decreto que prohíbe la exportación de trigo, como una forma de frenar el alza en el mercado doméstico que provocaron heladas tardías de primavera y que redujeron los stocks internos. Ésa será la gran tarea del ministro de Economía de Cristina Fernández, Martín Lousteau, un joven economista de 37 años, quien además deberá buscar fórmulas que permitan que Argentina vuelva a participar del sistema mundial de comercio y financiamiento.