Prometen el mundo en la mano de todos

| La 3G trae banda ancha a los celulares y la posibilidad de una revolución digital en Latinoamérica

Usted ya usó el celular 1G, aquel tamaño ladrillo, analógico y temperamental que sólo servía para hablar y que enmudecía cuando comenzaba a caminar. Usó los 2G, aparatos menores que además de hablar permitían transmitir mensajes cortos y, a duras penas, entrar a Internet. Ya debe haber entrado o está por entrar en el mundo de los smartphones, el llamado 2,5G, en el que se puede navegar, leer y responder e-mails y bajar música y juegos. Pero con la tecnología 3G, que entró este año en América Latina, Internet en la palma de la mano será por fin una realidad.

En Uruguay la estatal Ancel y la española Movistar lanzaron en agosto el sistema en cuestión, al tiempo que la mexicana CTI prevé hacerlo en forma inminente, tras el inicio la semana pasada de las operaciones de tercera generación en Argentina.

"Con estos teléfonos se puede llegar a 1 ó 2 megabit por segundo. Eso es 10 ó 20 veces más rápido que la velocidad actual. Es la banda ancha en tus manos", dice Erasmo Rojas, director para América Latina de 3G Américas, un organismo de divulgación y orientación sobre el uso de esa tecnología en el continente.

La tercera generación de celulares promete un acceso rápido a Internet, e-mail, fotos, videos y música. Los equipos ya son utilizados por más de 5% de los 3.000 millones de usuarios de celulares en el mundo, en Asia, Europa y EE.UU. Pero la promesa más importante para la región es que puede ser el camino para la aguardada inclusión digital. "El 3G va a ser equivalente a lo que fueron los teléfonos prepagados en la telefonía móvil. Va a permitir el acceso de la población a datos y ser una gran oportunidad de democratizar Internet, no sólo a nivel social, sino también en la localización física", dice Carlos Eduardo Rocha, director de telecomunicaciones de la consultora Bearing Point, en Brasil.

Y las operadoras ya se están poniendo a tono. "Están enfocadas en expandir la penetración móvil a los usuarios de baja renta con planes prepagados", apunta Andrés Sciarrotta, investigador del Frost & Sullivan`s Information and Communications Technologies Group en un estudio reciente. Con 357 millones de usuarios de celulares en América Latina, 84% de ellos prepagados, según datos de 3G Américas, ése ya es el primer filón de negocio de las operadoras, que comienzan a competir con telefónicas fijas y las empresas de TV por cable que ofrecen conexión a Internet.

el pelotón. En los últimos meses varias compañías (Personal, Movistar y CTI en Argentina, Movistar en México; Movistar y Ancel en Uruguay y Claro, en Perú) lanzaron servicios comerciales en patrones UMTS/HSPA (HSDPA+HSUPA), la evolución natural a 3G desde el GSM, el sistema mundial más usado con más de 2.500 millones de suscriptores. En diciembre de 2006, AT&T de Puerto Rico y Entel PCS, de Chile, estrenaron con sistemas UMTS/HSDPA. Los cierto es que la tecnología estaba lista hace seis años, pero el costo de la red, los aparatos y las licencias, y las restricciones legales ahuyentaban a las operadoras latinoamericanas.

"La banda ancha móvil nos permite reducir las brechas digitales en la educación, en el hogar y en las pequeñas empresas", dice Carlos Rodríguez, gerente de Productos y Servicios de la chilena Entel PCS. La empresa ofrece tarjetas de datos para la computadora, un servicio en el que debe superar los 50 mil clientes hasta diciembre, con velocidades que alcanzan un promedio de 700 Kbps, llegando a velocidades de hasta 1 Mbps.

Un minimódem de entrada USB también será la puerta de entrada al mercado de Telemig Celular, la primera firma brasileña lista para ofrecer un servicio de banda ancha móvil a partir de diciembre. "El servicio será competitivo en precio", dice André Mastrobuono, presidente de Telemig Celular, que apuesta el lanzamiento entre pequeños empresarios. "No es necesario romper paredes y ofrece la movilidad del desktop al laptop, además de tener una velocidad cuatro veces más rápida que el ADSL".

Las operadoras que instalaron redes 3G están invirtiendo en una primera fase en el acceso a Internet y preparan para una segunda fase la oferta de teléfonos con televisión y videollamadas, en los que la principal limitación es el costo de los aparatos y la disponibilidad de servicios. "El ingreso promedio que las operadoras tienen con servicios móviles de valor agregado aún representa sólo 15% de su negocio", dice Erasmo Rojas.

Entel se alista para entrar en esa fase en algunos meses y Telemig lo lanzará simultáneamente al minimódem. "Hoy es unánime la defensa de implantación del 3G en América Latina", dice Rocha, de Bearing Point, comentando que los precios ya cayeron a niveles razonables y que el principal punto de discusión es quién pagará por el desarrollo de los contenidos.

La entrada de las operadoras móviles en el mercado de acceso a Internet inicia una guerra de mercado por los servicios de banda ancha con las empresas de telefonía fija y TV cable. (América Economía)

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