POR GASTÓN PÉRGOLA | gpergola@elpais.com.uy
A contramano de otras empresas estatales que aprovechan su condición para machacar sobre el atributo de pertenecer a "todos los uruguayos" y tener el respaldo de ese supuesto maná que todo lo puede, el Banco de Seguros del Estado (BSE) no parece estar tan confiado en ese discurso y apelará a otros recursos para comunicar sus bondades.
Si bien lidera con luz el mercado asegurador, con 51,3% de una torta que ascendió a U$S 250 millones en 2006 y creció 11% en el primer semestre del año en curso, la empresa intentará reposicionar su imagen incentivada por la cada vez mayor oferta de la competencia y un cambio en la percepción del potencial cliente, quien a la hora de elegir una empresa aseguradora prioriza el producto por sobre otras valoraciones.
En un informe realizado por la empresa, se reconoce que el público percibe al mercado asegurador como un juego de oposiciones, donde de un lado se encuentra el Estado y del otro están el conjunto de "las empresas privadas". En ese contexto, el BSE es evaluado en primer lugar como Estado, en segundo lugar como banco estatal y recién en tercer lugar por los productos y servicios que ofrece. Mientras tanto, en el resto de las empresas privadas la evaluación está fuertemente marcada por sus servicios.
Este punto es uno de los que incomoda al ente público que buscará modificar ese orden de prioridades y pelear en el mercado por oferta y planes de seguros más que por su condición de empresa estatal. Con tal objetivo es que se encuentra en proceso de selección de agencia de publicidad para que maneje la estrategia de comunicación.
Ambivalencia. Si bien el público asocia la palabra Estado con aspectos positivos como el respaldo, la confianza y la legitimidad del buen manejo del dinero, también se observan asociaciones no tan buenas (debilidades) como burocracia y falta de eficiencia, señala el documento del BSE. Esta imagen se ha visto notoriamente potenciada en los últimos años como consecuencia de la apretura del mercado, que amplió el espectro de competidores y permitió al público realizar comparaciones o forjar opiniones sobre los servicios ofrecidos, precisa el texto.
MERCADO. Individuos particulares, profesionales y empresas de muy variada actividad conforman la clientela de un mercado asegurador en crecimiento. En el primer semestre del año las empresas de seguros aumentaron 1,7% sus ganancias respecto a igual período de 2006 tras alcanzar los U$S 3,9 millones en conjunto. En ese período el gasto en seguros de los uruguayos sumó U$S 159 millones, con lo que la producción de las aseguradoras creció 10,9%. El resultado positivo consolidado de las empresas estuvo mayormente incidido por el buen desempeño del BSE que ganó U$S 4,0 millones en los primeros seis meses del año.
Más allá de las cifras, el informe del BSE advierte que los corredores, quienes comercializan los productos de las aseguradoras, son una pieza clave en su afán de desmarcarse de asociaciones burocráticas. La debilidad del banco más mencionada por estos comisionistas es la "burocracia", definida por las demoras en el pago de siniestros y en los servicios a los corredores.
En la repartición de mercado, muy por debajo del BSE (51.3%) se encuentra Royal&SunAlliance con un 10.7%, seguido de Porto Seguro (8.6%) y Mapfre (6.6%). De un total de doce rubros en los que ofrece sus servicios, el BSE lidera en nueve (ver en la columna de la derecha).
Según el informe elaborado por el Banco, el consumo de seguros está aún por debajo del nivel de crecimiento esperado, tanto en Montevideo como en el interior. En términos generales el mercado de seguros en Uruguay se divide en dos áreas: se-guros de vida y seguros generales (transporte, rurales, caución, fianzas). El informe destaca que una de las tendencias del mercado a nivel internacional es la comercialización de seguros por "paquetes". Los mismos tienen la ventaja de reducir los costos de cada seguro y simplificar la administración de todos los riesgos en una sola póliza. En tal sentido, el BSE presenta la ventaja competitiva de la exclusividad en la comercialización de seguros por accidente de trabajo y enfermedades profesionales.