La evolución del comercio tradicional, donde el contacto con el producto se realiza a través del comerciante, hacia un formato de libre servicio propicia la relación directa del consumidor con el producto. Para sacarle el jugo a esa situación, las marcas deben apelar a desarrollar nuevos elementos para la conquista del consumidor. ¿De qué manera? Incrementando el atractivo visual y desarrollando una comunicación asociada al producto. Como consecuencia, el punto de venta se convierte en la estrella del segmento minorista.
De acuerdo al último censo disponible de comercios, realizado por la consultora ID Retail, en 2004 había 92 puntos de venta por cada 10.000 habitantes y un total de 24.430 puntos de venta en todo el país.
En Montevideo los comercios tradicionales sumaban 1.856, había 653 panaderías, 902 autoservicios, 135 supermercados y 2.613 salones y kioscos.
Para Gustavo Rodríguez, director de la consultora ID Retail, la nueva realidad de los comercios uruguayos luego de la crisis indica una importancia relevante del punto de venta. "En el nuevo escenario, el producto pasa a ser un soporte en sí mismo para la exhibición de la marca" dijo. De ahí que se negocien frentes y espacios en góndolas, se coloquen exhibidores para diferenciar las marcas, se realicen promociones y crezca la utilización de catálogos con ofertas.
Luego de la crisis se retoman las tendencias previas: las marcas de valor recuperan parte del terreno perdido y el formato de libre servicio crece más por el lado de los autoservicios que de los supermercados, debido fundamentalmente a la restricción para grandes superficies.
fumadores. Marzo de 2006 fue un mes crítico para los fumadores y los fabricantes de cigarrillos. El decreto presidencial restringiendo los espacios para fumar afectó directamente el consumo que cayó casi un 20% comparándolo con marzo de 2005.
Pasado el cimbronazo, el proceso se estabilizó a partir de junio de 2006 con tasas de variaciones mensuales negativas pero inferiores al 10%.
Durante los meses siguientes, el mercado se fue estabilizando hasta que marzo de 2007 dio claras señales de recuperación. Pero le duró poco. Luego de la aplicación -en julio- de la reforma tributaria y el sustancial aumento del precio de los cigarrillos (las marcas "low price" pasaron de $31,90 a $40,90; las "mid price" de $38,1 a $45,1; y las "premium" de $40,2 a 48,0), las ventas volvieron a marcar una variación negativa, esta vez de 1% respecto a julio de 2006. En términos de volumen, la venta cayó de 151.881.855 de unidades en junio a 141.885.420 en julio.
En base al estudio Retail Audit que la consultora ID Retail realiza en forma permanente, se deduce que las medidas tendentes a desestimular el consumo de tabaco vinculadas al precio provocaron un impacto "inmediato" a la aplicación de la norma, pero tienden a estabilizarse en el mediano plazo.