Fue un amor a primera vista. El ejecutivo y piloto de pruebas canadiense John Maris quedó extasiado cuando vio en una feria aérea el mock-up -réplica en tamaño natural- del que sería su futuro jet privado. El vendedor que lo atendió no necesitó invertir demasiada energía para convencerlo de que el modelo que estaba mirando era el mejor avión ejecutivo que podía comprar, y por el menor precio.
Maris, presidente de Marinvent, una empresa canadiense de desarrollo de tecnologías para la aviación, se convirtió en uno de los 450 dueños que compraron un Phenom 100, el nuevo jet ejecutivo de bajo costo con que la brasileña Embraer está remeciendo este segmento. Una compra que valió a Maris, profesional y enamorado de los aviones, una invitación a So José dos Campos, en el interior de So Paulo, a conocer la planta donde se terminan de ensamblar las primeras unidades de esta aeronave. "No fue difícil aceptar", dice.
Allí, el ejecutivo fue testigo y a la vez actor del proceso que está terminando de dar forma a su nuevo avión. Meses después de su visita, el Phenom 100 está listo y recién pintado. Además del suyo propio, ya es responsable de otro despegue: el de Embraer. El cuarto mayor fabricante mundial de aviones, y la empresa más sofisticada e innovadora de América Latina, no se equivocó cuando puso toda su atención, dinero y energía en este proyecto.
Después de los golpes post 11 de setiembre que sacudieron a toda la industria y del efecto de la valorización del real sobre las exportaciones -que llevó a la compañía a reducir sus ingresos en casi 9% en 2006- los ejecutivos y el personal de Embraer no disimulan su euforia al comentar los primeros resultados de un esfuerzo que lleva más de dos años y que movilizó cerca de 1.000 empleados -entre ellos más de 400 ingenieros-, más de 50 proveedores en el mundo y al menos U$S 235 millones en inversiones.
Rápido y milimétrico. "El avión ya superó nuestras expectativas. Tenemos contratos firmes de 450 pedidos, que es mucho más de lo que estábamos esperando", dice Luis Carlos Affonso, vicepresidente de Embraer para aviación ejecutiva. El vuelo inaugural del Phenom 100, realizado el 29 de julio pasado, fue la culminación de un proyecto de alta complejidad que cumplió milimétricamente todas sus etapas de desarrollo en dos años y medio, el más rápido que Embraer haya ejecutado nunca en su historia. Para tener una idea, el Phenom 300, proyectado junto con el 100, se demorará al menos un año más hasta su primer vuelo. Por lo general, el tiempo mínimo para poner un avión en el aire es cuatro años.
Al mismo tiempo, el día que el Phenom 100 se elevó por primera vez marcó el estreno de la empresa en una nueva y competitiva categoría: los jets ejecutivos de bajo costo, o very light. Según un análisis de la propia firma, el segmento de aviación ejecutiva representará un volumen de negocio de U$S 170.000 millones entre 2007 y 2016, y se venderán más de 11.000 unidades en todo el mundo. No extraña entonces que Embraer, que lidera el mercado mundial de aviones de hasta 120 pasajeros, haya decidido transformar este filón en el pilar de su negocio, que ya representó 15% de sus ingresos en 2006. Para Christine Min, analista del sector aéreo de Calyon Securities, un banco de inversiones en Nueva York, ese nuevo foco la ayudará a diversificar sus ingresos en un mercado en crecimiento.
La empresa no tiene dudas, y aspira a ser el principal jugador del segmento en 2015. Un anhelo que comparte con otros rivales tanto o más fuertes que ella, como veteranos de la talla de Cessna y novatos como Adam Aircraft y Eclipse Aviation, además del anunciado arribo de la japonesa Honda que, aunque sin experiencia en el rubro, posee todo el dinero que se necesita para financiar la aventura.
Hasta ahora, Embraer parece volar en la dirección correcta. El Phenom 100 y su hermano mayor, el aún proyectado Phenom 300, tienen, además de los pedidos confirmados, otras 150 opciones de compra en 31 países. A sólo dos años de su anuncio, los Phenom, el Legacy 600 (hasta 16 asientos) y el Lineage 100 (hasta 19 asientos), son los responsables que el valor de pedidos en cartera de Embraer saltara desde U$S 10.400 millones en 2005 a U$S 15.600 millones en julio de 2007, el mayor de su historia.
El Phenom 100 es el resultado de tendencias en la industria aeronáutica que Embraer olfateó acertadamente hace años. El cliente premium comenzó a ser mal servido en la aviación comercial, que le impone molestias y pérdida de tiempo y ésta sería una de las principales razones que explican la fiebre global por los aviones ejecutivos de bajo costo. En este marco, el Phenom 100 puede ser considerado en el mercado como el "mayor de los menores": transporta de 6 a 8 ocupantes y cuesta casi U$S 3 millones, mientras sus competidores no bajan de US$ 4,5 millones. (América Economía)