En un país que busca reindustrializarse, la crisis energética ha irrumpido como un obstáculo difícil de sortear en Argentina. La actividad manufacturera, que venía creciendo a un ritmo de 6,6% en los primeros cinco meses del año, se desaceleró en junio y creció sólo 5% contra junio de 2006, informó el viernes pasado el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Pero no sólo hubo una frenada: algunos sectores decrecieron, como lácteos, fibras textiles, químicos, agroquímicos, plástico, vidrio, acero y aluminio, por un conjunto de factores que incluyen la falta de gas, electricidad, fueloil y gasoil.
En mayo, los cortes de suministro habían impactado sólo por algunos días, pero el mes pasado las interrupciones se hicieron cotidianas. El Indec adjudicó la desaceleración del crecimiento de junio a "factores climáticos atípicos, conflictos gremiales y restricciones energéticas en algunos sectores industriales". La actividad fabril cerró la primera mitad del año con un alza del 6,4%.
La producción láctea disminuyó en junio el 13,4%, con lo que profundizó la caída que venía experimentando en el año. Fuentes del sector adjudicaron la baja del mes pasado al arrastre de la falta de materia prima por los problemas climáticos del último semestre de 2006 (sequía y altas temperaturas) y del primero de 2007 (inundaciones), así como a los cortes de gas y electricidad en fábricas que carecen de equipos propios de generación energética.
La industria de fibras textiles sintéticas y artificiales produjo dos tercios menos que en junio del año pasado. Ese sector sufrió la crisis energética, pero la principal causa de la merma se explica por el paro de la mayor fábrica del sector, Mafissa, que permaneció sin actividad durante 45 días entre mayo y junio.
La elaboración de productos químicos básicos (como polietileno, poliestireno, polipropileno y demás insumos para otras industrias) descendió 15,2% porque también se registraron huelgas y cesó el suministro de energía en un sector que la utiliza en grandes cantidades, según explicó la analista Guillermina Guglielmetti, de la consultora Data Risk. La industria de agroquímicos produjo un 28,5% menos.
La industria plástica, otra que hace un uso intensivo de la energía, disminuyó en un 15,6% su actividad e incluso se atrevió a publicar un comunicado de alerta por esa situación. El vidrio necesita mucho gas para producirse y por eso el sector terminó cayendo un 3,7%. (La Nación, GDA)