Hay vida después de la feria

| Comenzó con la venta de buzos tejidos por ella misma en Villa Biarritz, hoy da trabajo a 70 artesanas y vende la mayor parte de sus productos en EE.UU.

Una rueca prestada y U$S 200 donados por el suegro fueron suficientes para que Margot Machado (46) -modista y siempre interesada en la elaboración y fabricación de diseños de ropa- comenzara a soñar, hace diez años, con crear su propia marca de prendas de lana cien por ciento artesanal.

Lo que no alcanzó a imaginar la modista devenida en empresaria fue que con el tiempo su marca, Achará, daría trabajo a más de 70 artesanas en todo el país y sus productos tendrían como principal comprador a Estados Unidos, con 3.000 prendas vendidas al año. Orgu- llosa de su emprendimiento, Machado cuenta sobre la positiva evolución y progresiva aceptación que han tenido sus diseños con el paso de los años, con la particularidad de que son más vendidos en el exterior que en el país.

DE LA FERIA AL MUNDO. De sus comienzos en la feria de Villa Biarritz, con un promedio de ventas de 20 buzos por fin de semana, las prendas de Machado traspasaron fronteras. Por tercer año consecutivo exportaron a Estados Unidos unas 3.000 prendas que van desde U$S 30 a U$S 60 cada una.

A su vez, se enviaron varias muestras a distintos mercados de Europa, como París, Berlín e Islas Canarias, y actualmente se está negociando el envío de una muestra para Suiza. La empresaria estima que el precio minorista de las prendas en Estados Unidos llega hasta los U$S 200.

Consultada por El Empresario sobre la recepción que han tenido sus prendas en el exterior, la modista entiende que "resultan atractivas porque afuera se le da más importancia y valor a prendas artesanales y al natural, sumado a que los diseños gustan mucho". A juicio de Machado sus modelos rompen con el esquema del típico buzo o suéter "medio cuadrado" para incorporar modelos de lana un tanto atípicos. "Somos vanguardistas, nos animamos a hacer muchas cosas con la lana", dice envalentonada.

natural y artesanal. Con un promedio de 40 modelos diferentes por temporada, la gama de diseños y prendas de Achará es muy variada: desde tapados largos, sacos, buzos, chaquetas, camperas, bufandas y ponchos hasta vestidos de novia. Todas ellas presentan las mismas particularidades: la materia prima es exclusivamente local, se utiliza lana virgen como el merino y corriedale, con mezcla de lanas finas.

El producto se trabaja artesanalmente en un proceso en el que se hila el vellón, se lava, peina y teje a mano. A su vez, para darle color se utilizan vegetales y plantas, como la carqueja, zapallo, zanahoria y repollo. Por exigencia de los compradores en el exterior se utilizan anilinas sintéticas, que amplían la paleta de colores.

Por una cuestión de tiempo y exigencia, Machado ya no teje, ahora se dedica exclusivamente a pensar los diseños y a coordinar la producción, junto con una modista que emplea. Al mismo tiempo, si bien no son empleadas, la empresaria contrata los servicios de artesanas, entre 70 y 100 dependiendo del trabajo, sin las cuales Machado afirma "no podría llevar a cabo este proyecto".

La venta en Uruguay es simbólica y la diferencia económica se hace en el exterior, asegura la modista, quien prevé la apertura de un local propio no sólo de venta al público, sino también de elaboración y manufactura. A su vez, pretende ampliar los canales de distribución pa- ra llegar a más público. En Montevideo Achará vende en el Mercado del Puerto y en la galería del Virrey.

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