Abrazos apretados, llantos y sonrisas interminables coronaron la fiesta
El dulce éxtasis de ser premiado
Los publicistas ganadores en el Desachate festejaron a lo grande los baleros obtenidos y dieron rienda suelta a las emociones dejando claro que ser reconocido sí importa
Uno de los más trillados lugares comunes entre publicistas es que ellos no trabajan para ganar premios, sino para sus clientes. Por lo general, esta introducción viene acompañada por el señalamiento de algunos colegas que, a su juicio, sí se desviven por los reconocimientos. Y, finalmente, en la conclusión del razonamiento tampoco hay mucha originalidad: "Si los premios llegan, bienvenidos sean; pero eso no desvela".
Sea como sea, ser reconocido por la tarea realizada es motivo de alegría para cualquier trabajador y los publicistas demostraron el domingo pasado saber festejarlo a lo grande. Abrazos apretados, gritos destemplados, voces cortadas, lágrimas y sonrisas interminables coronaron la entrega de los 40 baleros durante la ceremonia final del Desachate.
Más de uno se habrá calentado con el jurado porque éste no valoró sus piezas y otros ni siquiera se lo habrán cuestionado embriagados por el dulce éxtasis de ser premiados. De todos modos, lo que importa es el cliente, no las estatuillas.
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