Si bien es un invento cultural y técnico de los italianos del Norte, identificado con la nobleza, la grappa pelea por su revalorización local luego de un pasaje asociativo con la bohemia y el boliche de "copas".
Una vez desmonopolizado el mercado de bebidas alcohólicas en 1996, a algunas bodegas uruguayas se les ocurrió explotar la posibilidad de producir grappa. De hecho, son cinco los establecimientos que producen el destilado de orujo, aunque con producciones todavía pequeñas.
El término grappa deriva del lombardo grapa, del piamontés raspa, y del véneto graspa, todos términos que hacen referencia al remanente que queda en el fondo del barril después del descube.
El establecimiento pionero en Uruguay en embanderarse con la grappa fue Bernardi Hermanos, fundado en 1892 por Don David Bernardi y ubicado en el paraje coloniense de Laguna de los Patos. Su producción se orientó a ensayos con grappas varietales, obtenidas de orujos de tannat, moscatel y merlot. La grappa clásica es producto de la lenta destilación de la mezcla de orujos seleccionados de variedades elegidas criteriosamente. El "bajativo" tiene una graduación alcohólica de 38,6.
El precio promedio para una botella de medio litro ronda los $ 200 y puede adquirirse únicamente en tiendas de licores o en la propia bodega.
La grappa Tannat Bernardi, de aroma delicadamente floral, impregnado de frutas maduras y sabor a pasas de higo, obtuvo mención de honor del Jurado en la edición 2002 de la Mesa Criolla; fue seleccionada para participar en la feria de productos étnicos, en "La Porte de Versailles" de París, y para representar a Uruguay en la guía de América del sur "Viñas, Bodegas &Vinos 2005/2006", editada por Austral Spectator. Se comercializa en botella de vidrio de 500 ml. en cuya etiqueta se inmortaliza la obra del artista coloniense Jorge Carbajal.
La propuesta turística de la bodega Bernardi incluye degustaciones de productos y compras en su exclusivo "rincón del vino".