Regreso a casa

La aristocrática marca de autos deportivos fue comprada a Ford por un consorcio liderado por un millonario británico

Aston Martin, la mítica marca de autos deportivos, volvió a manos británicas tras haber sido vendida por Ford en U$S 924 millones.

David Richards, dueño del equipo de autos de competencia Prodrive, está a la cabeza del consorcio que lideró la compra, en el cual también están incluidos inversionistas kuwaitíes.

El esfuerzo podría valerle a Richards algún día el título de caballero en el Reino Unido. Al fin y al cabo, Aston Martin es una institución nacional. Desde luego, lo es desde que Sean Connery apareció al volante de uno en 1964, pero también porque el heredero al trono, el príncipe Carlos, posee uno, aunque por motivos medioambientales sólo lo conduce 100 millas al año.

Lanzada a la fama gracias a las películas de James Bond, la marca fue vendida por la firma estadounidense Ford, en un intento de subsanar sus golpeadas finanzas, aunque todavía se mantiene con una participación de U$S 80 millones. En 1987, el grupo Ford compró el 75% del paquete accionario de Aston Martin, y años después adquirió el resto.

Hace seis meses la firma estadounidense puso en venta a la marca, tras perder más de US$12.000 millones. El anuncio de la venta fue tomado como "buenas noticias" tanto para Ford, como para Aston Martin.

La fábrica se mantendrá en Inglaterra, donde trabajan cerca de 1.800 empleados.

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