POR GASTÓN PÉRGOLA |
Como arquitecto usted proyectó los diseños de sus propias casas…
Así es, tuve la posibilidad de diseñar y planificar las casas que he tenido.
¿Es cierto que un extranjero realizó insistentes ofertas económicas por una de sus casas, sin usted haberla puesto en venta?
Sí. No quería venderla, pero ofertó un dinero mucho mayor de lo que valía mi casa, y terminé aceptando la propuesta.
Eso quiere decir que además de buen arquitecto, es buen negociador...
(Se ríe) Él estaba muy interesado en comprarla y yo no tenía ningún interés en venderla. Llegamos a un buen acuerdo. Además se dio justo en la época de la crisis, en el año 2003, y me vino bien.
¿Cómo definiría su negocio?
En este estudio realizamos y dirigimos proyectos de obra. Cuando el proyecto está terminado se licita y se adjudica, junto con el propietario, quién la va a construir. Nunca tomamos el rol de construir, sino diseñar y dirigir.
¿Cuál es el perfil de sus clientes?
Se trata de un público premium, con un poder adquisitivo elevado, perteneciente en su mayoría a la clase alta del país. Son generalmente uruguayos, salvo un mínimo de clientes argentinos y brasileños. Las casas que construimos van desde los 150 a 1.000 metros cuadrados y la mayor parte de nuestro trabajo se desarrolla en zonas residenciales de Montevideo, como Punta Carretas, Carrasco, Punta Gorda, y en zonas residenciales de Canelones vinculadas a Montevideo, como Parque Miramar, los nuevos barrios cerrados como La Tahona, Carmel y Cumbres de Carrasco. En casi todos ellos hemos hecho algún proyecto. En Maldonado también se encuentra una parte de nuestros clientes, específicamente en Punta Ballena, Punta del Este, la Barra y José Ignacio.
¿Desde sus comienzos apuntó a este tipo de público premium?
Siempre estuve vinculado a este medio. Cuándo empecé trabajaba para conocidos y amigos que se iban a casar y financiaban su casa por el Banco Hipotecario del Uruguay, pero ya pertenecían a un segmento económico alto. Mi base de trabajo la comencé en Carrasco.
¿Cuáles son las principales demandas de sus clientes?
A la hora de planificar su casa el cliente siempre tiene la misma expectativa: una buena iluminación, buena vista, aprovechamiento del jardín y los parques. A su vez suelen pedir mucha tecnología a nivel de equipamiento eléctrico y sanitario. Lo que con otras palabras se denomina como la "casa inteligente", que mediante un sistema de tecnología avanzada el dueño puede controlar su casa desde una computadora. Hoy es la propia casa la que se encarga de ella misma, con riego, iluminación, calefacción: todo automático.
¿Es muy demandado el sistema de casa inteligente en Uruguay?
Sí. Muchos de mis clientes quieren contar con este sistema. Lo que hago es asesorar y decirle qué servicios valen la pena y cuáles no. El sistema de casa inteligente puede cumplir funciones muy variadas, como encenderse automáticamente la luz del cuarto cuando tu coche está ingresando al garaje, por ejemplo. Pero lo importante es evaluar si esas funciones son relevantes o no. Los clientes piden y nosotros asesoramos de la mejor manera posible.
¿Qué fue lo más insólito que le han pedido hacer?
Hace un tiempo discutimos con un cliente sobre si la heladera debía estar integrada en el sistema inteligente de su casa, para así denunciar el stock de comestible que falta en ella. Y yo me reí, le resté importancia porque me parecía inútil. Tomé ese pedido como algo insólito, pero, al año de construirle la casa, el cliente vino con un artículo extranjero donde se mencionaba la importancia de la heladera digitalizada. Igualmente creo que depende mucho de los estilos de vida.
El uruguayo que tiene una vida complicada y un buen nivel económico cuenta con servicio doméstico, que perfectamente hace la lista de los mandados, revisa la heladera y si la leche está vencida o no. Estos sistemas funcionan más en países como Estados Unidos, donde se trata de una persona sumamente organizada, que antes de salir del trabajo se conecta en su computadora para ver que es lo que le falta en la heladera.
¿Qué sistema tecnológico es el más demandado?
Los más requeridos son los sistemas de iluminación, calefacción y riego.
¿Cuáles son los valores que se manejan en la construcción de una casa?
El precio es muy amplio, dependerá de la calidad de la construcción, desde el ladrillo hasta las terminaciones que se realizan. Los terrenos pueden valer desde 30 dólares (zonas rurales), hasta 400 dólares el metro cuadrado.
¿Cuál fue el proyecto económicamente más ambicioso que diseñó?
Te puedo decir que año a año diseño casas cuyo lote de tierra vale 350 dólares el metro cuadrado, con un espacio de 1.000 metros cuadrados de terreno para construir. El promedio de las obras de este estudio es de 500 metros cuadrados. El precio de construcción puede ir desde los 500 dólares para arriba por metro cuadrado.
En países como este donde la riqueza no es tan fácil de lograr, hay algunos que se animan a gastar su dinero y darle trabajo a la gente, que para mí está muy bien, aunque igual siempre está eso de mantener un perfil bajo.
Lamentablemente hay gente que ve con malos ojos a la persona que construye una casa grande y lujosa, cuando debería generar el sentimiento opuesto. Si un compatriota invierte, se da sus gustos en Uruguay, y le da trabajo a mucha gente con sus proyectos, qué más se puede pedir. Pero acá es al revés. Se premia al que muestra un perfil bajo, y esconde su dinero en el exterior, o lo invierte afuera. Es mal visto aquel tipo que por haber trabajado toda su vida pretende darse un gusto de estos y tener una linda casa y auto. A mí me ha pasado que mucha gente viene y me comenta: "Che, ¿no te parece demasiado grande la casa que se hizo fulanito? Y obviamente que para mí está perfecto.
Ha tenido clientes que lo consultan sobre si sus proyectos son demasiado para el medio…
No. Me ha pasado de tener clientes que me pidieron una buena casa pero tratan de que hacia afuera se vea lo justo y necesario y, si se puede bajar la calidad, mejor. Puede resultar increíble pero muchos clientes han gastado plata para aplacar un poco la estética de la casa. En vez de poner dinero para mejorar el proyecto hacían lo contrario. Te dicen: "Esto va a ser muy vistoso, mejor hacemos algo más sencillo". Me pasó de ir para atrás en avances de obra por pedido del cliente, para que su casa no se vea tan ostentosa. El que se da el gusto de disfrutar lo que tiene, igualmente se ve limitado e intenta pasar lo más desapercibido posible, para no caer en esa crítica.
¿El cliente siempre tiene la razón?
No. El trabajo de un arquitecto es intentar llegar a lo que el cliente necesita. Lo que el cliente necesita no necesariamente es lo que dice. Y ahí se da el intercambio de ideas. Después de unas cuantas reuniones uno se da cuenta que es lo que necesita. Pero hay algo que es lógico: frente a la inconformidad, el cliente siempre tendrá la razón.
Actualmente, ¿cómo está el mercado y que perspectivas hay a futuro?
Para el tipo de posibilidades que tiene Uruguay entiendo que hay buenos técnicos. Incluso salen del país y les va bien, como existen casos bien conocidos. Uruguay tiene capacidad profesional, pero al trabajar en este medio se atiende la problemática y necesidades de acá, muy distinta al tipo de proyectos del exterior. Como perspectivas a futuro el Uruguay está siendo visto como una opción de inversión internacional a nivel de arquitectura. Cuánto va a durar no lo sé, pero que hay inversores y compradores internacionales es una realidad, y debemos aprovecharla trabajando al máximo, todos juntos.
¿Es caro construir en Uruguay?
En relación con el primer mundo es un regalo, casi tres veces más barato, por un tema de mano de obra, que es más económica. En la región no es tanta la diferencia, se podría decir que es similar a Argentina y más barato que Brasil.
Los recursos económicos suelen ser un problema en Uruguay. ¿Afecta también a la arquitectura?
Totalmente. Si se toma en cuenta el potencial económico de un inversor extranjero, las obras podrían ser mucho mejores. Al recorrer la rambla de Pocitos y mirar edificios te das cuenta que son buenos proyectos para lo que permite el medio, pero nada comparado con Buenos Aires o San Pablo, que son edificios con terminaciones mucho más sofisticadas. Eso se logra con dinero.
¿Se puede hacer una buena y bella obra arquitectónica con poco dinero?
Habría que preguntarle a Eladio Dieste, que con ladrillo e ingenio llegó a hacer grandes cosas. Se pueden hacer cosas muy buenas con poca plata, pero para eso se necesita mucho ingenio. Si a la misma capacidad intelectual le das tres o cuatro veces la capacidad de inversión estoy convencido que el proyecto puede llegar a ser de mucho mayor vuelo arquitectónico.
¿Cómo está la arquitectura local en relación con el resto del mundo? ¿Qué falta mejorar y que hay a favor?
El arquitecto uruguayo trabaja un porcentaje muy bajo de su tiempo en lo que realmente está preparado, y el resto del día lo ocupa en resolver todos los obstáculos que le genera el medio, ya sean limitaciones económicas o burocráticas.
Si uno tiene todo el día para diseñar un proyecto es lógico que se logre un diseño deslumbrante, pero acá el arquitecto trabaja una hora en diseño, y el resto del día está corriendo para todos lados preocupado porque el mecánico que tenía que hacer el molde no fue a trabajar, y los proveedores no responder a tiempo. El arquitecto local tiene que jugar en toda la cancha. A su vez esa misma situación lo lleva a resolver problemas e imprevistos con mayor facilidad.
¿Hay un auge de la arquitectura de exportación?
Bastante, ya sea para servicios puntuales o estudios que trabajan exclusivamente para el extranjero. Para los profesionales uruguayos es una muy buena forma de aprender y manejar proyectos de gran envergadura y tecnología, que acá es imposible que se construyan. Torres de Antel hay una y lo más probable es que no venga otra hasta dentro de muchos años.
Si no fuera por la exportación de servicios, muchos profesionales no tendrían nunca la posibilidad de trabajar en proyectos grandes.
Perfil
Nombre: Juan Diego Vecino
Ocupación: Arquitecto, director del Estudio Juan Diego Vecino Arquitectos (JDVA)
Edad: 41
Estado Civil: Casado, tres hijos.
En 1990, y al año de recibirse como arquitecto en la Universidad de la República, Vecino abrió su propio estudio que actualmente lleva adelante con tres socios y un total de veinte personas trabajando permanentemente.
Si bien afirma no tener un estilo propio, reconoce que la gente del medio asocia sus proyectos a un estilo tradicional, con toques de arquitectura toscana, provenzal y colonial.
Opina que cada diseño debe ser una obra de arte propiamente dicha, donde lo funcional y lo estético se combinen, aunque siempre en el entendido de que las funciones son primordiales a la hora de planificar una casa.