Parte del optimismo reciente en los mercados mundiales se debe a la creencia de que el paquete de estímulo fiscal de China está impulsando su economía y que el crecimiento del PIB podría acercarse al objetivo del gobierno del 8% este año. Algunos economistas sin embargo sospechan que las cifras exageran la verdadera tasa de crecimiento de la economía y que Pekín informaría 8% independientemente de la verdad. ¿Está mintiendo China?
Los economistas han cuestionado por mucho tiempo la credibilidad de la información china y es ampliamente aceptado que el crecimiento del PIB se exageró durante las dos recesiones previas. En 1998-99, en la crisis financiera asiática, el PIB chino creció un promedio de 7,7%, de acuerdo a las cifras oficiales. Sin embargo, usando otras medidas de actividad, como la producción energética, el tráfico aéreo y las importaciones, Thomas Rawski de la Universidad de Pittsburgh calculó que la tasa de crecimiento fue como mucho 2%. Otros economistas estiman que Rawski fue muy pesimista. Arthur Kroeber de Dragonomics, una compañía de investigación en Pekín, estima que el crecimiento del PIB estuvo alrededor del 5%, por ejemplo. El gráfico de la izquierda que muestra la tasa oficial de crecimiento contra las estimaciones de Dragonomics, sugiere claramente que se han "masajeado" un poco las estadísticas gubernamentales. El mayor ajuste parece haber sido hecho en 1989, el año de las protestas políticas en la plaza de Tiananmen. Oficialmente, el PIB creció más de 4%; Dragonomics estima que en realidad disminuyó 1,5%.
El crecimiento de China en el primer trimestre de este año ha llevado a algunos a concluir que el gobierno volvió con sus viejos trucos. De acuerdo a las cifras oficiales, el PIB fue un 6,1% mayor que el año anterior. Sin embargo la producción de energía eléctrica en el primer trimestre fue 4% menor de lo que había sido un año antes; en comparación, la producción creció un 16% en el año hasta el primer trimestre de 2008. En el pasado, PIB y producción eléctrica se han movido juntos, aunque no es una relación uno a uno (ver gráfico de la derecha). Pero la brecha entre las dos líneas ahora es más ancha de lo que ha sido jamás. Dado que es menos probable que se hayan alterado las estadísticas de energía que las políticamente sensibles cifras de PIB, ¿será esto evidencia de que estas últimas han sido manoseadas?
Probablemente no. Paul Cavey, un economista de Macquarie Securities, sostiene que la discrepancia se explica por el hecho de que industrias pesadas devoradoras de energía, como la del acero y la del aluminio, fueron las más perjudicadas por el enlentecimiento económico del último año. Cavey calcula que la industria de los metales significó el 40% del crecimiento del consumo eléctrico entre 2001 y 2007, pero solamente el 16% del incremento de la producción industrial. La producción de acero cayó más de 10% en el año hasta el cuarto trimestre, por lo que no es sorprendente que el uso de energía haya caído.
La desconfianza en los números del PIB ha llevado a Capital Economics, una compañía de investigación de Londres, a crear su propio indicador de actividad económica, el que incluye producción de electricidad, volúmenes de transporte de carga doméstico, tráfico de carga portuaria, transporte de pasajeros y metros cuadrados en construcción. Sugiere que el crecimiento del PIB se enlenteció a solamente 4% en el año hasta el primer trimestre. Sin embargo, el seguimiento es básicamente de la actividad industrial, y esto excluye dos quintos de la economía, notoriamente los servicios, que están creciendo más rápido.
También están los ingresos por impuestos del gobierno. Estos han caído un 10% en el último año, comparado con un incremento del 35% a comienzos del 2008, sugiriendo que los ingresos y la producción han caído. Pero Stephen Green, un economista del Standard Chartered, dice que los ingresos fueron altos a principios del 2008 por un crecimiento abrupto de impuestos como consecuencia del boom en la venta de tierra, que desde entonces ha amainado. Otra distorsión posible es que los funcionarios regionales podrían estar escondiendo ingresos por impuestos para hacer que sus finanzas parezcan peores, de forma de obtener más dinero de Pekín para financiar proyectos de infraestructura.
En términos generales, Kroeber de Dragonomics cree que el crecimiento del PIB en el año hasta el primer trimestre de 2009 no fue exagerado de forma significativa. Una razón por la que otros son más desconfiados es el hecho de que la National Bureau of Statistics (NBS) no publica cifras trimestrales del PIB como hacen las economías desarrolladas; sus cambios año contra año le dan más margen para suavizar tasas de crecimiento (por ejemplo, la producción probablemente se haya estancado en los últimos dos trimestres). Para ser justos, muchos países en desarrollo también hacen esto. Una razón es que el ajuste estacional es complicado en aquellos países en los que el viraje desde la agricultura a la industria cambia el patrón de estacionalidad a lo largo del tiempo, sostiene Kroeber.
Y para todos los recelos actuales, las estimaciones de crecimiento de Pekín probaron consistentemente ser demasiado bajas hasta hace poco. Una de las peculiaridades de la información china ha sido siempre que las provincias reportaban números mayores a los del gobierno central, un fenómeno que se explica por el hecho de que los funcionarios regionales inflaban las tasas de crecimiento para ser promovidos. De todas formas las cifras de PIB de la NBS han sido casi siempre revisadas al alza. Por ejemplo, en un principio se informó que el crecimiento en 2007 fue de 11,4%, pero en enero se reajustó al 13%.
CORTANDO EL PASTEL. La NBS ha mejorado sus métodos de recolección de información en los últimos años, al extender su cobertura a los servicios, por ejemplo. Este mes Pekín también introdujo nuevas penalidades para los funcionarios que falsifican estadísticas. Pero la verdadera prueba es si el gobierno mismo está preparado para publicar malas noticias que sean políticamente complicadas. Hay signos alentadores de que se está volviendo más abierto. El 14 de mayo, un trabajo colgado en el sitio web de la NBS, escrito por Xu Xianchun, el subdirector de la oficina, fue sorprendentemente franco acerca de algunos de los defectos de las estadísticas chinas. Xu admitió, por ejemplo, que los números de ventas al por menor incluyen compras de compañías y del gobierno que no deberían ser contabilizadas como consumo. Estimó que el gasto en consumo en el primer trimestre creció 9%, comparado con el 15% de incremento informado para las ventas al por menor.
Andy Rothman, un economista del CLSA, un corredor regional, cree que las estadísticas chinas son mucho más confiables de lo que solían ser. Esto se debe a que hay números alternativos en que fijarse; CLSA, por ejemplo, produce su propio índice de actividad en el sector manufacturero. Hay también más economistas del sector privado haciendo un seguimiento de China de los que había hace una década. Cuántos más ojos haya puestos sobre China y cuanto más crucial para el mundo se vuelva su desempeño económico, va a ser más difícil para sus funcionarios alterar el velocímetro.